{"id":25519,"date":"2022-12-20T20:11:44","date_gmt":"2022-12-21T02:11:44","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=25519"},"modified":"2022-12-20T20:15:18","modified_gmt":"2022-12-21T02:15:18","slug":"en-la-tumba-de-cuauhtemoc","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=25519","title":{"rendered":"En la tumba de Cuauht\u00e9moc"},"content":{"rendered":"<h3><em><strong>Abelardo Ahumada<\/strong><\/em><\/h3>\n<p>En el programa que nos enviaron en abril de 2002, dec\u00eda que el XXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas tendr\u00eda como sede la hist\u00f3rica ciudad de Iguala, Gro., y como subsede el tur\u00edstico puerto de Acapulco. Pero como la presentaci\u00f3n de las ponencias fue fluyendo de manera m\u00e1s r\u00e1pida que lo previsto, la necesidad de que los \u00faltimos compa\u00f1eros tuviesen que ir a presentarlas a Acapulco se cancel\u00f3, mas no as\u00ed el viaje hacia all\u00e1, quedando en condici\u00f3n de opcional, ya que en mencionado programa inclu\u00eda, para esa misma tarde, un \u201cevento sorpresa\u201d para quienes decidieran quedarse en Iguala.<\/p>\n<p>As\u00ed que, uni\u00e9ndose a la comitiva que se dirigi\u00f3 al puerto, V\u00edctor Santoyo, Juan Delgado, Rafael Tortajada y No\u00e9 Guerra Pimentel (mis otros compa\u00f1eros de Colima) abordaron los c\u00f3modos autobuses que ir\u00edan hacia all\u00e1, mientras que Antonio Maga\u00f1a y yo decidimos permanecer en Iguala y esperar el evento que nos ten\u00eda preparado nuestro anfitri\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese contexto, la ma\u00f1ana del 3 de agosto, estando ya casi para concluir la presentaci\u00f3n de las \u00faltimas ponencias, el Ing. Andr\u00e9s L\u00f3pez Velasco, cronista de Iguala, Gro., nos anunci\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cEn cuanto concluya los trabajos pasen por favor a abordar los camiones que estar\u00e1n junto a la plaza, porque nos vamos a ir a comer a un pueblo de la sierra\u201d.<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfA d\u00f3nde, t\u00fa? \u2013 no falt\u00f3 alguien que le pregunt\u00f3.<\/li>\n<li>Es una sorpresa \u2013 dijo, y se fue arriscando la punta derecha de su bigote.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En Iguala, a las 2 de la tarde, estaba haciendo un calor\u00f3n de los mil demonios y se antojaba subirnos en flamantes autobuses con aire acondicionado, como los que abordaron los compa\u00f1eros que se fueron en la ma\u00f1ana al puerto. Pero grande fue nuestra sorpresa cuando, hacia las 2:30, en vez de autobuses como los descritos, aparecieron cinco camiones urbanos, bastante destartalados, a los que nos subimos bromeando, suponiendo que ir\u00edamos por ah\u00ed cerca, como cuando el primer d\u00eda don Andr\u00e9s nos invit\u00f3 a una huerta para efectuar una comida campestre. Pero nos equivocamos porque si bien el sitio al que finalmente nos llev\u00f3 no estaba muy lejos, lo sinuoso del camino nos hizo que, saliendo a las 3 de all\u00ed, lleg\u00e1ramos a nuestro destino poco antes de las 5.<\/p>\n<p>Otra suposici\u00f3n que en lo particular me fall\u00f3 fue la de que cre\u00ed en un principio que nos hab\u00edamos enfilado por la vieja carretera a Taxco, y que Andr\u00e9s nos iba a dar un tour por la ciudad colonial, pero result\u00f3 que, en lugar de irnos de subida al norte, nos encaminamos hacia el poniente, por una carretera vecinal que va hacia Teloloapan, un pueblo del que (ahora s\u00e9) tiene la mala fama de contar con gente muy brava.<\/p>\n<p>Por aquellos d\u00edas sol\u00edan aparecer en los peri\u00f3dicos noticias de que hab\u00eda guerrillas activas en esa parte de la sierra, pero como segu\u00edamos creyendo que \u00edbamos realmente cerquitas, no nos preocupamos.<\/p>\n<p>El calor\u00f3n segu\u00eda siendo infernal y no disminu\u00eda pese a llevar todas las ventanillas abiertas.<\/p>\n<p>Ped\u00ed permiso entonces al chofer para irme de pie sobre la escalerilla del cami\u00f3n y ver mejor los paisajes de la sierra guerrerense, observando que no son muy diferentes a los paisajes cerriles de nuestra regi\u00f3n, pero m\u00e1s llenos de \u201cpeladeros\u201d.<\/p>\n<p>Como a los cuarenta minutos llegamos a un crucero que (despu\u00e9s supe) se llama \u201cCrucero de San Mart\u00edn Pachivia\u201d, y ah\u00ed dejamos la carretera pavimentada para encaminarnos por una de terracer\u00eda en donde, unos pocos metros m\u00e1s adelante, nos esperaba una patrulla rural con cuatro polic\u00edas armados como comandos de guerra. Y que les indicaron a los choferes que los siguieran:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfA d\u00f3nde nos llevar\u00e1n \u00e9stos? \u2013 me pregunt\u00f3, risue\u00f1a, la esposa del cronista de Ciudad Mante, Tams.<\/li>\n<li>Tal vez a protegernos de una emboscada del Ej\u00e9rcito Popular Revolucionario \u2013 respond\u00ed en broma.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Los motores rug\u00edan sobre la cresta de los cerros en casi \u201cpura primera\u201d, mientras que varios comenz\u00e1bamos a desesperar por causa del hambre, sospechando que aquel fragoroso camino lo m\u00e1s que nos podr\u00eda llevar era a una rancher\u00eda desierta. Error muy grande el nuestro puesto que, luego de casi un par de horas de andar llegamos, por fin, ya con unos cuantos pinos y encinos en el paisaje, a un pueblo pintoresco y antiguo, algo parecido a los pueblos m\u00e1s viejos de Michoac\u00e1n, pero diferente a \u00e9stos en que el empedrado de sus estrechas calles y sus banquetas no estaba hecho con lajas o con piedras de r\u00edo, sino \u00a1con trozos de m\u00e1rmol! Puesto que all\u00e1, seg\u00fan nos dijeron despu\u00e9s, no hay piedras de otro talante.<\/p>\n<p>Y la famosa sorpresa de Andr\u00e9s se cumpli\u00f3 al cien por ciento, porque dicho pueblo result\u00f3 ser Ixcateopan, en donde seg\u00fan vagas referencias que este redactor ten\u00eda, fueron encontrados, al promediar el siglo anterior, \u00a1los restos mortales del gran tlatoani Cuauht\u00e9moc!<\/p>\n<p>Pese al cumplimiento de lo prometido, algunos descendimos de los autobuses ya casi renegando porque, aparte, nadie nos avis\u00f3 que ah\u00ed hac\u00eda fr\u00edo y eso que apenas era la media tarde.<\/p>\n<p>Impresionado por el hecho de que una simple terracer\u00eda nos hubiera llevado a un pueblo tan singular, indagu\u00e9 si no habr\u00eda otro camino y me dijeron que s\u00ed, que hay otra carreterita en el otro extremo del pueblo que lo conecta con Taxco.<\/p>\n<p>Yendo junto con <em>To\u00f1o<\/em> Maga\u00f1a y casi 200 personas m\u00e1s, caminamos por la calle principal del pueblo como parvada de turistas ante la mirada indiferente de los pocos lugare\u00f1os que nos encontramos.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las casas eran tambi\u00e9n similares a las de los pueblos michoacanos, con sus techos de teja, con sus fachadas pintadas de blanco en la parte alta, y de rojo \u00f3xido en la parte baja.<\/p>\n<p>Cont\u00e9 a simple vista las torres de cuatro templos o capillas. Entre los que resaltaba uno, situado en el centro, evidentemente m\u00e1s antiguo que los dem\u00e1s, y que result\u00f3 ser el templo de Santa Mar\u00eda de la Asunci\u00f3n que, seg\u00fan luego nos inform\u00f3 Andr\u00e9s L\u00f3pez, lo comenz\u00f3 a construir, en 1529, el muy venerable y respetado fraile misionero Toribio de Benavente, mejor conocido como <em>Motolin\u00eda.<\/em> Hecho que me pareci\u00f3 casi incre\u00edble.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s motivados por el hambre que por la historia, caminamos en ese momento hacia una casona se\u00f1orial del centro, en donde nuestros anfitriones nos iban a obsequiar con un excelente mole de la regi\u00f3n. La fachada de casona me pareci\u00f3 muy interesante, porque en ella estaba pintado un letrero que dec\u00eda: \u201cMuseo de la Resistencia Ind\u00edgena\u201d, y porque bajo el techo de su portal exterior hab\u00eda una muestra de los bellos muebles r\u00fasticos que producen en esa parte de la sierra guerrerense. D\u00e1ndome triste cuenta de que a mi c\u00e1mara se le iba a terminar el rollo y de que no hab\u00eda modo ah\u00ed de conseguir otro.<\/p>\n<p>Entramos, pues, a las instalaciones del \u201cMuseo de la Resistencia\u201d y observamos de inmediato que las mesas instaladas eran muy pocas para el n\u00famero de viajeros que llegamos, y que la totalidad ya estaban llenas de compa\u00f1eros igualmente hambreados; por lo que, resign\u00e1ndonos, nos dispusimos a recorrer el museo, mientras se liberaba una en donde pudi\u00e9semos sentarnos tambi\u00e9n. Pero la buena suerte nos acompa\u00f1\u00f3, puesto que en la primera sala a donde ingresamos estaban las jarras del agua fresca, los tambaches de tortillas, las cazuelas de mole y arroz, y las cocineras sirviendo. Mexicanos al fin, no falt\u00f3 el ocurrente que gritara: \u201c\u00a1A la cola!\u201d. Y en la cola nos formamos, habiendo sido de los primeritos en saciar el hambre atrasada. Hecho lo cual, viendo plet\u00f3ricas las dem\u00e1s salas, sigilosamente nos escabullimos y nos fuimos por nuestra cuenta a explorar el pueblo.<\/p>\n<p>La plaza, sin ser algo del otro mundo, es una plaza muy bella y original, sobre todo, porque, como podr\u00e1 apreciarse en dos de las fotos que presento, est\u00e1 igualmente pavimentada con trozos de m\u00e1rmol de tres diferentes colores, formando una bonita y llamativa cuadr\u00edcula.<\/p>\n<p>A unos cuantos metros de all\u00ed, tras el edificio del Ayuntamiento Municipal, vimos un letrero que hac\u00eda referencia a la localizaci\u00f3n de la tumba del \u201cemperador Cuauht\u00e9moc\u201d, certificada por Do\u00f1a Eulalia Guzm\u00e1n, arque\u00f3loga enviada a Ixcateopan hacia el a\u00f1o de 1949, a quien le toc\u00f3 paleografiar y autentificar unos antiguos documentos que desde casi cuatro siglos atr\u00e1s hab\u00edan permanecido al resguardo de una familia ind\u00edgena local (que antes se apellidaba Moctezuma Chimalpopoca y ahora se apellida Ju\u00e1rez), dando se\u00f1ales de que, bajo la mesa del altar en templo fundado por <em>Motolin\u00eda, <\/em>estaban los restos del \u00faltimo<em> hueytlatoani <\/em>mexica.<\/p>\n<p>Alentados por esos datos apresuramos el paso y llegamos a un amplio atrio frontero que, como en la mayor parte de los templos franciscanos, debi\u00f3 de haber servido como huerto y jard\u00edn; y que mientras por una parte estaba cerrado por la fachada del templo, por otra estaba abierto hacia un bonito mirador de la sierra.<\/p>\n<p>Los viejos muros estaban cubiertos por la p\u00e1tina del tiempo y, utilizando la c\u00e1mara de <em>To\u00f1o,<\/em> nos retratamos all\u00ed. Pecado ser\u00eda no haberlo hecho.<\/p>\n<p>Pasamos por el zagu\u00e1n de gruesos tablones y herrajes. Entramos a la nave silenciosa con sus nichos vac\u00edos de im\u00e1genes cristianas y s\u00f3lo vimos al fondo, austera, sencilla, la tumba resaltada de Cuauht\u00e9moc, que fue mandado ahorcar por Hern\u00e1n Cort\u00e9s en un arrebato de miedo, de celos y furia.<\/p>\n<p>A pesar de que el antiguo templo ya no lo es, y tiene la calidad de museo, mi amigo y yo caminamos como s\u00f3lo se camina en los lugares sagrados, hasta llegar a la espaciosa vitrina que, como ata\u00fad de cristal, muestra los restos calcinados del h\u00e9roe mexica, nacido precisamente en ese pueblo, en 1501, como hijo del pr\u00edncipe Ahu\u00edzotl, que hab\u00eda sido enviado a pacificar y gobernar el se\u00f1or\u00edo rebelde de Ixcateopan, y que luego se cas\u00f3 con la princesa chontal Cuayautitlalli, nativa de all\u00ed mismo.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n era, pues, m\u00e1s que suficiente para que los restos del cuerpo Cuauht\u00e9moc hayan sido sepultados all\u00ed. Pero \u00bfpor qu\u00e9 y c\u00f3mo llegaron sus huesos hasta ese sitio en particular?<\/p>\n<p>Seg\u00fan testimonios fidedignos que lo prueban, Hern\u00e1n Cort\u00e9s mand\u00f3 ahorcar a Cuauht\u00e9moc y otros grandes tlatoanis del Altiplano el 28 de febrero de 1525, en la provincia tabasque\u00f1a de Acallan, porque un jorobado traidor (que antes fue esclavo de Moctezuma) le dijo al capit\u00e1n espa\u00f1ol que Cuauht\u00e9moc y los otros tlatoanis que lo acompa\u00f1aban estaban conspirando en su contra.<\/p>\n<p>La comitiva de Cort\u00e9s dej\u00f3 los cuerpos colgados y continu\u00f3 su viaje en la selva, pero en la noche, treinta de los hombres m\u00e1s fieles de Cuauht\u00e9moc se regresaron en secreto, lo descolgaron de la ceiba en que pend\u00eda y decidieron momificarlo mediante el sistema de \u201ctatemado\u201d; es decir, ahum\u00e1ndolo con le\u00f1a verde para desecarlo, hacerlo m\u00e1s liviano y poderlo transportar con relativa facilidad hasta su lugar de origen. Tarea que realizaron, turn\u00e1ndose, en un viaje que dur\u00f3 casi cuarenta d\u00edas.<\/p>\n<p>Junto a la tumba venerada, una historiadora de Acapulco estaba fungiendo en esos momentos como sacerdotisa, quemando copal y recitando letan\u00edas en n\u00e1huatl. Luego sahum\u00f3 a varios de los compa\u00f1eros, entre los que <em>To\u00f1o<\/em> Maga\u00f1a, gran admirador de \u201cMi se\u00f1or Cuauht\u00e9moc\u201d \u2013 dice-, para pronto se apunt\u00f3.<\/p>\n<p>Cerca del cr\u00e1neo ennegrecido del \u00faltimo emperador azteca hay un delgado platillo de cobre, labrado a base de puros martillazos, que se encontr\u00f3 en las excavaciones y dice, con letras grabadas ya muy borrosas: \u201c<em>1525-1529 Rey e S. Coatemo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En el archivo del museo del pueblo hay un texto interesant\u00edsimo de <em>Motolin\u00eda<\/em>, del que transcribo unas frases:<\/p>\n<p><em>\u201cDejo <\/em>[a]<em> estos naturales <\/em>[estos]<em> escritos <\/em>[para que los]<em> conserven como un documento <\/em>[y\u2026]<em> sepan lo grande que tiene esta tierra como tesoro y dicha de ser la cuna de ese se\u00f1or Rey Coatemo que yo tengo como un var\u00f3n de mucha bravura y de mucha decencia que yo admiro en esta tierra de Ichcateopan\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Con el \u00e1nimo lleno de admiraci\u00f3n similar a la que tuvo <em>Motolin\u00eda<\/em>, los cronistas nos retiramos del pueblo al oscurecer, y regresamos a Iguala ya muy entrada la noche.<\/p>\n<p>El tema, por supuesto, me dej\u00f3 intrigado, y andando el tiempo pude saber que fue el 26 de septiembre de 1949 cuando se public\u00f3, a nivel nacional, la noticia de que, luego de un c\u00famulo de azarosas b\u00fasquedas, se hab\u00eda descubierto la tumba del \u201cEmperador Cuauht\u00e9moc\u201d. Nota que provoc\u00f3 diferentes reacciones entre los arque\u00f3logos, los antrop\u00f3logos y los historiadores de la \u00e9poca; puesto que mientras unos valoraban aqu\u00e9l como uno de los dos m\u00e1s grandes hallazgos de la arqueolog\u00eda mexicana, otros lo calificaban como una de las m\u00e1s grandes imposturas que en dicha materia se hab\u00edan logrado inventar, con el prop\u00f3sito de, seg\u00fan eso, darle alg\u00fan asidero a la identidad mexicana, tan vapuleada entonces por el gobierno malora de Miguel Alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Tengo, sin embargo, frente a mis ojos un conjunto de fotocopias que consegu\u00ed en el \u201cMuseo de la Resistencia\u201d, entre los que aparecen (ya transcritos al espa\u00f1ol actual) algunos de los documentos que por herencia de sus antepasados Moctezuma Chimalpopoca, llegaron a las manos del Dr. Salvador Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez, que fue quien los entreg\u00f3 a la pale\u00f3grafa Eulalia Guzm\u00e1n, para que los revisara y autentificara en su caso. As\u00ed como el ejemplar de un peque\u00f1o libro escrito por nuestro ya desaparecido colega, Andr\u00e9s L\u00f3pez Velasco, en 2003, en el que por aquellos d\u00edas se autodescribi\u00f3 como \u201cel \u00faltimo testigo vivo\u201d, de los eventos de Ixcateopan en 1949, que en su conjunto aportan muy interesantes datos sobre nuestro tema. Y de los que, para que m\u00e1s gente los conozca, hablar\u00e9, Dios mediante, en mi pr\u00f3xima colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-25519 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25523'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"412\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25523\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1.jpg 900w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1-300x193.jpg 300w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1-768x494.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25523'>\n\t\t\t\t Las calles y la plaza del pueblo fueron pavimentadas con puras piedras de m\u00e1rmol. Al fondo a la derecha el \u201cMuseo de la Resistencia Ind\u00edgena\u201d. Un s\u00edmbolo para los pueblos de la regi\u00f3n.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25522'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"398\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25522\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2.jpg 900w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-300x186.jpg 300w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-768x477.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25522'>\n\t\t\t\tEl profesor Antonio Maga\u00f1a y este redactor junto a la Presidencia Municipal de Ixcateopan.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25521'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"428\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25521\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3.jpg 900w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-300x200.jpg 300w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-768x514.jpg 768w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-600x400.jpg 600w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-272x182.jpg 272w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25521'>\n\t\t\t\tAtrio y fachada del templo empezado a construir por fray Toribio de Benavente, \u201cMotolin\u00eda\u201d.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25520'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"900\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/4.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25520\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/4.jpg 627w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/4-209x300.jpg 209w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25520'>\n\t\t\t\tA partir de que se localizaron los restos del \u00faltimo hueytlatoani mexica, todos los santos y los ornamentos cat\u00f3licos fueron retirados del templo, para que fuese convertido en  museo.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25524'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"389\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/5.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25524\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/5.jpg 900w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/5-300x182.jpg 300w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/5-768x467.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25524'>\n\t\t\t\tEl redactor de estas l\u00edneas junto a los restos \u201ctatemados\u201d del hijo del pr\u00edncipe mexica Ahu\u00edzotl y de la princesa chontal Cuayautitlalli. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada En el programa que nos enviaron en abril de 2002, dec\u00eda que el XXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas tendr\u00eda como sede la hist\u00f3rica ciudad de Iguala, Gro., y como subsede el tur\u00edstico puerto de Acapulco. Pero como la presentaci\u00f3n de las ponencias fue fluyendo de manera m\u00e1s r\u00e1pida que lo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-25519","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25519"}],"collection":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25519"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25519\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}