{"id":25995,"date":"2023-02-21T19:26:32","date_gmt":"2023-02-22T01:26:32","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=25995"},"modified":"2023-02-21T19:26:32","modified_gmt":"2023-02-22T01:26:32","slug":"ahogar-las-penas-con-vino-de-cocos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=25995","title":{"rendered":"Ahogar las penas con vino de cocos"},"content":{"rendered":"<p>Segunda parte<\/p>\n<p>Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>A mediados de agosto de 1612 la Villa de Colima era diminuta, y algunos de sus pocos habitantes eran due\u00f1os de palmares y tabernas donde se procesaba el llamado \u201cvino de cocos\u201d, por lo que a ra\u00edz de que el 9 de agosto de ese a\u00f1o lleg\u00f3 al pueblo el capit\u00e1n Garc\u00eda Osorio de Valdez, su nuevo Alcalde Mayor, con la orden de que, aparte de prohibir la producci\u00f3n, la venta y el consumo del mencionado aguardiente, se deber\u00edan talar todos los palmares de la regi\u00f3n, se sintieron muy preocupados, por una parte, y muy enojados por otra.<\/p>\n<p>La inquietante noticia los molest\u00f3 porque hab\u00edan gastado y trabajado mucho para hacer producir sus palmares, y porque la incipiente industria del \u201cvino de cocos\u201d constitu\u00eda para gran parte de ellos la mayor fuente de ingresos de que pod\u00edan disponer. De tal modo que si se acatara esa orden, todos los involucrados sufrir\u00edan una merma considerable en sus \u201cmantenimientos\u201d, o se ir\u00edan a la quiebra.<\/p>\n<p>As\u00ed que, con el af\u00e1n de evitarlo, nombraron, como ya se dijo, un \u201cprocurador de vecinos\u201d y a un licenciado para que abogaran por ellos, quienes, actuando muy r\u00e1pidamente, tan s\u00f3lo cuatro d\u00edas despu\u00e9s de que hab\u00eda arribado a la villa el capit\u00e1n Osorio, se presentaron con \u00e9l y, tras de exponerle sus razones para evitar la tala, le solicitaron que no aplicara la orden.<\/p>\n<p>El alcalde Osorio se hab\u00eda percatado de la enorme inconformidad que la sola lectura de la orden emitida por el Oidor decano de la Real Audiencia hab\u00eda provocado entre la gente de Colima y, temiendo incluso que lo fueran a matar, pospuso su aplicaci\u00f3n enviando a los oidores un correo, aduciendo que a causa del temporal lluvioso no la podr\u00eda, por el momento cumplir. Todo eso al mismo tiempo en que les propuso al abogado y al procurador elaborar un alegato en el que, entre otros detalles, les pudieran explicar a las autoridades, las presuntas bondades del vino de cocos, el origen y el valor de los palmares.<\/p>\n<p>Entendemos que los due\u00f1os de las huertas, las tabernas, los alambiques y los ventorrillos debieron de quedar m\u00e1s o menos conformes con la salom\u00f3nica decisi\u00f3n, y que alentaron al procurador y al licenciado para realizar su trabajo lo m\u00e1s r\u00e1pido que les fuera posible. Pues, al continuar con sus indagaciones sobre el caso, el profesor Sevilla del R\u00edo se dio cuenta que, durante los d\u00edas que fueron desde el 12 hasta el 28 de agosto de ese mismo a\u00f1o, tanto el procurador Juan de Monroy, como el regidor Juan Fern\u00e1ndez de Tene y el escribano Jer\u00f3nimo D\u00e1valos, se dedicaron a recabar los testimonios de varios vecinos conocedores, y de los que nosotros pudimos obtener algunas interesantes noticias de car\u00e1cter social, como la de <strong>la tr\u00e1gica disminuci\u00f3n que, tras de 90 a\u00f1os de haber llegado los espa\u00f1oles a la provincia, hab\u00eda padecido la poblaci\u00f3n ind\u00edgena<\/strong>:<\/p>\n<p>Pues, teniendo en su mente a los Oidores de la Real Audiencia como los destinatarios de su exposici\u00f3n, el regidor, Juan Fern\u00e1ndez de Tene, dijo por ejemplo que: \u201c<strong>Los indios de la provincia\u201d ya eran \u201cmuy pocos\u201d, y que \u201cen toda ella\u201d no hab\u00eda en esos momentos ni siquiera \u201cmil indios\u201d<\/strong>; que \u201cesta disminuci\u00f3n ha procedido desde muchos a\u00f1os antes de que se beneficiara en la dicha villa el aguardiente o vino de cocos\u201d; y que, por cuanto a los criollos y a los espa\u00f1oles tocaba, incluyendo los que viv\u00edan en \u201cel valle de Alima\u201d, no hab\u00eda sino \u201ccien vecinos poblados con sus casas y familias\u201d, no obstante ser \u2013 criterio eminentemente racista \u2013 \u201cde mayor consideraci\u00f3n que los dichos indios\u201d.<\/p>\n<p>Otro dato revelador que Fern\u00e1ndez de Tene aport\u00f3 consisti\u00f3 en explicar que la destilaci\u00f3n del vino de cocos en Colima era una actividad reciente, iniciada, apenas, de<strong> \u201cdoce a\u00f1os a esta parte\u201d<\/strong>. Lo cual, de ser cierto, nos estar\u00eda ubicando en el 1600, aproximadamente, cuando los espa\u00f1oles, comenzaron a producir ese \u201cvino\u201d en sus huertas de Colima, Caxitlan y Alima. Dato que no choca con la queja que hacia el a\u00f1o de 1604 hicieron al virrey los naturales de la provincia de Motines, dependiente todav\u00eda entonces de Colima, en el sentido de que su alcalde ordinario \u201chab\u00eda instalado en su casa una taberna, e inclusive ten\u00eda repartos de vino de cocos en los pueblos comarcanos; y que, para fabricar este vino, que \u2018<strong>jam\u00e1s se hab\u00eda hecho en sus pueblos<\/strong>\u2019, dicho alcalde <strong>ten\u00eda en su casa a \u2018dos indios chinos\u2019<\/strong>; es decir, dos filipinos.<\/p>\n<p>Continuando con la recuperaci\u00f3n de los testimonios, los encargados de la \u201cProbanza\u201d entrevistaron tambi\u00e9n a los individuos m\u00e1s connotados de aquella \u00e9poca, entre los que apareci\u00f3 el licenciado Juan de Polonte, cura del lugar, quien dijo estar residiendo all\u00ed desde 1607; el padre Mart\u00edn Alonso, vecino tambi\u00e9n desde el a\u00f1o de 1603 y a diez vecinos m\u00e1s, como Hernando de Alarc\u00f3n Vetancor, un cirujano llamado Mart\u00edn Hern\u00e1ndez y don Francisco Toscano Gorj\u00f3n, hombre ya viejo (como de noventa a\u00f1os) y lleno de hijos, quien redact\u00f3 la <em>Relaci\u00f3n de Chilchotla<\/em>, en 1579, y que entre sus muchos recuerdos mencion\u00f3 el dato de que, cosa de<strong> \u201cunos cuarenta a\u00f1os\u201d <\/strong>atr\u00e1s<strong> \u00e9l vio \u201cque se trajo a esta provincia, por un fulano de Avenda\u00f1o, <\/strong>[una]<strong> cantidad de cocos\u201d; <\/strong>la cual <strong>\u201cfue la semilla que de ello se plant\u00f3, diciendo que las tra\u00eda de unas islas del Poniente <\/strong>[cuando aqu\u00e9l andaba]<strong> descubriendo tierras\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>Testimonio important\u00edsimo que vendr\u00eda a corroborar la versi\u00f3n de que antes de la llegada de los espa\u00f1oles a la regi\u00f3n no hab\u00eda palmas de coco en Colima, y que \u00e9stas fueron tra\u00eddas hasta sus playas por unos marineros hispanos desde alguna isla del Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Cuando ley\u00f3 esta noticia, el profesor Sevilla record\u00f3 otras lecturas y termin\u00f3 indicando que el tal \u201c<em>fulano de Avenda\u00f1o\u201d, <\/em>haya podido ser un navegante que se llamaba \u00c1lvaro de Menda\u00f1a, quien habr\u00eda estado de paso en Colima en 1569. Y para fundamentar su idea aport\u00f3 una fotocopia de la p\u00e1gina 212 del libro <em>Australia Franciscana<\/em>, editado en Madrid en 1965, por el fraile Celsus Kelly, la cual contiene una parte de la narraci\u00f3n que el escribano G\u00f3mez Hern\u00e1ndez Cat\u00f3ira, hizo de las aventuras del navegante \u00c1lvaro de Menda\u00f1a, quien estuvo en el puerto de Santiago, Colima, desde enero a marzo de 1569:<\/p>\n<p>\u201cCuando quisimos llegar al Puerto de Navidad, donde ven\u00edamos derecho, nos dio viento recio y [no pudimos entrar\u2026 Por lo que] vi\u00e9ndolo Hernando Gallego, [dijo que] fu\u00e9semos a este de Santiago de Colima, que es bah\u00eda, [donde] sol\u00eda haber all\u00ed pescadores, siendo \u00e9l bien pr\u00e1ctico de all\u00e1; y en llegando a \u00e9l sobre [la] tarde, nos sali\u00f3 a recibir en un batel un hombre que se dec\u00eda [Francisco Hern\u00e1ndez] Ladrilleros, que hab\u00eda sido piloto en el Per\u00fa \u2026 [quien nos hizo] mucho regalo con aves para los enfermos, que hay hartas en aquella tierra, y pescado para los sanos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLuego el se\u00f1or General escribi\u00f3 a \u2026 el alcalde mayor \u2026 de la Villa de Colima, haci\u00e9ndole saber que ven\u00edamos con mucha necesidad; que le rogaba le mandase proveer comidas; y \u00e9l le respondi\u00f3 por cartas\u2026 [pues no se hizo] presente\u2026 porque entendi\u00f3 que \u00e9ramos [piratas] luteranos \u2026 y as\u00ed por tales nos tuvieron algunos d\u00edas, y corri\u00f3 la nueva [de nuestra llegada] hasta M\u00e9xico \u2026 [y m\u00e1s lejos], y no nos enviaron provisi\u00f3n ninguna hasta que despu\u00e9s lo vinieron a entender; y vinieron muchos vecinos a nos ver y trajeron mucha comida, y lo mismo el alcalde mayor, y nos hizo mucho regalo un caballero que se dec\u00eda Pedro de Ar\u00e9valo\u2026\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, y aun cuando en este testimonio no se comenta nada acerca de que en Santiago de Colima hayan dejado los cocos que sirvieron como las semillas de las primeras palmas, es de creerse que as\u00ed haya podido ser, confundi\u00e9ndose en la memoria de don Francisco Toscano, el apellido Menda\u00f1a con Avenda\u00f1o, tal vez por ser \u00e9ste m\u00e1s com\u00fan.<\/p>\n<p>Por otro lado, si atendemos al hecho de que Fern\u00e1ndez de Tene advert\u00eda que el vino de cocos se hab\u00eda comenzado a beneficiar cerca del 1600, y que los indios de Motines dec\u00edan en 1604 que ese vino <em>\u2018jam\u00e1s se hab\u00eda hecho en sus pueblos\u2019<\/em>, muy bien podemos creer que si las primeras palmas se plantaron el mismo a\u00f1o de 1569 y tardaron (como a\u00fan se ve en las palmas que ahora llaman <em>criollas<\/em>) sus buenos diez a\u00f1os en fructificar; la nueva semilla que produjeron, y que tendr\u00eda que ser la que se utiliz\u00f3 para cultivar las primeras huertas hechas en forma, debieron de fructificar tambi\u00e9n en un lapso similar; por lo que resulta factible deducir que no haya podido ser sino hasta el fin del siglo XVI, o el inicio del XVII, cuando se comenz\u00f3 a producir dicho aguardiente.<\/p>\n<p>Complementario a esto, Sebasti\u00e1n de Vera dijo a su vez que, sobre la pregunta referida al origen de las palmas, \u00e9l sab\u00eda, porque se lo dijeron a su vez \u201csus padres, abuelos y viejos ancianos\u201d que \u201clas dichas palmas hab\u00edan sido puestas y plantadas a mano, y tra\u00eddos los cocos\u201d, que son sus semillas, de unas \u201cislas remot\u00edsimas del Poniente y de la Guinea; y que esta misma semilla [que se trajo a Colima] se llev\u00f3 a Per\u00fa, Guatemala y Sonsonate\u201d. Agregando Sevilla que Sonsonate es una ciudad de la Rep\u00fablica de El Salvador, fundada por Pedro de Alvarado hacia 1524 o un poco despu\u00e9s, y que, por la abundancia de sus palmares, alg\u00fan d\u00eda recibi\u00f3 tambi\u00e9n, como lo recibi\u00f3 Colima, el calificativo de \u201cCiudad de las Palmas\u201d.<\/p>\n<p>Contra todo lo que aqu\u00ed se ha dicho acerca del posible origen de la palma de cocos en nuestra regi\u00f3n e incluso en Am\u00e9rica, el padre Roberto Urz\u00faa Orozco explica que el cronista espa\u00f1ol Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo lleg\u00f3 por primera vez a Cuba en 1514 y estuvo escribiendo de Am\u00e9rica hasta 1549, se\u00f1alando en su <em>Sumando de Natural Historia de Indias<\/em>, una muy interesante y exacta descripci\u00f3n de la palma de cocos. Dato que, de comprobarse las fechas, nos tendr\u00eda que abrir otra perspectiva al menos en cuanto al origen del cocotero:<\/p>\n<p>\u201cEl coco \u2013 escribi\u00f3 Fern\u00e1ndez de Oviedo &#8211; es un g\u00e9nero de palma, y estas palmas o cocos son altos \u00e1rboles <em>y<\/em><strong> hay muchos de ellos en la costa de la mar del sur<\/strong> \u2026 estos \u00e1rboles o palmas echan una fruta que se llama coco, que es de esta manera, toda junta como est\u00e1 en el \u00e1rbol, tiene el bulto mucho mayor que una gran cabeza de hombre y est\u00e1 rodeada de muchas telas que se parecen a aquellas velas y estopas con que en otras partes los indios hacen telas para vestirse y para velas de nav\u00edos, y cuerdas delgadas y otras gruesas como cables y jarcias; pero en estas Indias de vuestra Majestad no utilizan estas cosas porque tienen mucho algod\u00f3n y hermosamente sobrado \u2026 Esta fruta est\u00e1 en medio de ella circundado de la dicha carnosidad y es tan grande como un pu\u00f1o cerrado &#8230; esta carnosidad o fruta, no comi\u00e9ndola y moj\u00e1ndola mucho y despu\u00e9s col\u00e1ndola, se convierte en la leche, que es muy mejor y m\u00e1s suave que la de los ganados, y de mucha sustancia, la cual los cristianos echan en las mazamorras [un platillo hecho de harina de ma\u00edz con az\u00facar o miel] \u2026 Prosiguiendo adelante es de saber que por <em>tu\u00e9tano cuesco<\/em> de esta fruta est\u00e1 en el medio de ella, circundando la dicha carnosidad, un lugar vacuo, pero lleno de un agua clar\u00edsima y excelente, y en tanta cantidad que cabr\u00eda en un vaso o m\u00e1s, seg\u00fan el tama\u00f1o del coco, pero lleno de esa agua, la cual bebida es m\u00e1s excelente, la m\u00e1s sustancial y la m\u00e1s preciosa cosa que se pueda pensar o beber\u2026 Prosiguiendo digo que aquel vaso de esta fruta, despu\u00e9s de quitado de \u00e9l el manjar queda muy limpio y le pulen sutilmente por fuera de muy buen lustre que declina a color negro\u2026 El nombre de coco se le dio porque en aquel lugar donde est\u00e1 asida aquesta fruta, quitado el pez\u00f3n, deja ah\u00ed un hoyo y encima de \u00e9l tiene otros dos hoyos naturalmente, y estos vienen a ser como un gesto o dengue, o figura de un monillo que coca\u201d.<\/p>\n<p>En otro p\u00e1rrafo m\u00e1s adelante Fern\u00e1ndez de Oviedo anota: \u201cY dijimos que escrib\u00ed apenas veintid\u00f3s a\u00f1os despu\u00e9s de Col\u00f3n\u201d. Por lo que, de ser verdad todo esto, tendr\u00edamos que comenzar por darle una nueva interpretaci\u00f3n a los testimonios anteriores, y as\u00ed dir\u00edamos que si hubo unos cocos que trajo \u00c1lvaro de Menda\u00f1a, pueden haber sido, ciertamente, cocos de las islas Filipinas o Salom\u00f3n,\u00a0 parecidos, pero no iguales a los cocos de ac\u00e1; que las palmas no eran silvestres porque las plantaban tambi\u00e9n; y que si se habla del vino de cocos como un producto recientemente introducido al comercio en esta regi\u00f3n, no fue porque antes no hubiera palmas, sino porque los indios desconoc\u00edan el proceso para fabricarlo. Pudiendo haber sucedi\u00f3 entonces que, si los exploradores hispanos lo conocieron en las Filipinas, y vieron palmas all\u00e1 y vieron palmas ac\u00e1, decidieron traerse de all\u00e1, para producir ese aguardiente, algunos esclavos filipinos que conoc\u00edan el proceso para su fabricaci\u00f3n. Siendo ello lo que vendr\u00eda a explicar, con ese otro talante, la menci\u00f3n de los \u201cindios chinos\u201d que ten\u00eda el alcalde de Motines beneficiando sus palmares para obtener vino de cocos. Menci\u00f3n que, aparte, nos abre la puerta a una nueva caracter\u00edstica sociodemogr\u00e1fica que se present\u00f3 en Colima a lo largo de cuando menos un siglo y medio: la presencia de algunos filipinos, a quienes por desinformaci\u00f3n geogr\u00e1fica se les dec\u00eda <em>chinos<\/em>.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-25995 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25996'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"429\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/04.png\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25996\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/04.png 900w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/04-300x200.png 300w, 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