{"id":3981,"date":"2019-04-10T04:17:54","date_gmt":"2019-04-10T04:17:54","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/la-historia-nos-cayo-encima-%e2%80%93"},"modified":"2019-04-10T04:20:55","modified_gmt":"2019-04-10T04:20:55","slug":"la-historia-nos-cayo-encima-%e2%80%93","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=3981","title":{"rendered":"LA HISTORIA NOS CAY\u00d3 ENCIMA. \u2013"},"content":{"rendered":"<p><strong>VISLUMBRES<\/strong><\/p>\n<p><strong>ZAPATA CABALGA DE NUEVO<\/strong><\/p>\n<p><em>Abelardo Ahumada<\/em><\/p>\n<p>Hace dos meses, los integrantes de la Asociaci\u00f3n Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas recibimos una invitaci\u00f3n formal por parte de la directiva, y de la Secretaria de Turismo y Cultura del Gobierno del Estado de Morelos, para participar en un \u201cencuentro extraordinario de cronistas\u201d, que se llevar\u00eda a cabo en diversos municipios de aquella entidad, con motivo de la conmemoraci\u00f3n del Centenario Luctuoso del <em>Caudillo del Sur<\/em>. Evento al que, quienes quisi\u00e9ramos y pudi\u00e9semos acudir tendr\u00edamos que llevar una ponencia en la que habl\u00e1ramos de las repercusiones de la promulgaci\u00f3n del Plan de Ayala (y del zapatismo en general) en nuestras respectivas regiones.<\/p>\n<p>Mi tema fue \u201cEl inicio del agrarismo en Colima\u201d, y su prop\u00f3sito explicar c\u00f3mo aparecieron los primeros ejidos en nuestro estado, qui\u00e9nes fueron sus principales promotores y los problemas y las consecuencias que se derivaron del reparto ejidal.<\/p>\n<p>Cuautla ser\u00eda la sede del mencionado encuentro, y Ayala, Yecapixtla, Yautepec y Atlatlahucan, las subsedes, aunque por causas que desconozco unos se hicieron para atr\u00e1s y obligaron al Mtro. Tl\u00e1loc Rafael Garc\u00eda Lazos, cronista de Jiutepec, anfitri\u00f3n por parte de los locales, a realizar diferentes<em> maromas<\/em> para que el hist\u00f3rico evento saliera lo menos raspado posible.<\/p>\n<p>Pese a los problemas enfrentados (unos resueltos y otros no), lo que hoy quiero compartir a nuestros lectores es que, el pasado domingo siete, la historia, literalmente cay\u00f3 encima de los pocos cronistas que a\u00fan qued\u00e1bamos en el evento. Porque sin haberlo imaginado siquiera, tuvimos la oportunidad de ver a \u2026<\/p>\n<p>ZAPATA CABALGANDO DE NUEVO. \u2013<\/p>\n<p>Y si los lectores no me quieren creer lo que les digo, d\u00e9jenme explicar c\u00f3mo sucedi\u00f3 todo eso, para que entiendan que, en efecto, as\u00ed fue\u2026<\/p>\n<p>Nos acostamos el s\u00e1bado 6 un rato antes de que nos impusieran de nuevo el horario de verano, con la consecuencia de que cuando nos levantamos todav\u00eda se ve\u00eda a oscuras. Pero entre que nos ba\u00f1amos y nos acicalamos amaneci\u00f3, y nos fuimos a desayunar en el restaurante de un bonito hotel campestre que est\u00e1 ubicado en un barrio muy verde de la ciudad de Cuautla, que desde antiguo lleva el nombre de Agua Hedionda, y que es uno de los muchos balnearios que hay en esa regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Concluido el desayuno abordamos los autobuses y nos dirigimos a las instalaciones de la Universidad Latina, de esa misma ciudad, donde algunos de los compa\u00f1eros asistentes presentamos nuestras ponencias, hasta que lleg\u00f3 el tiempo, otra vez, de abordar los autobuses para seguir la famosa \u201cRuta de Zapata\u201d, pasando r\u00e1pidamente por Anenecuilco, lugar donde \u201cEl Jefe <em>Miliano<\/em>\u201d \u2013 como all\u00e1 le dicen-\u00a0 naci\u00f3; por Villa de Ayala, donde promulg\u00f3 su famoso plan de lucha; para detenernos, bajo el rayazo del sol de las 13 horas, en un crucero desde el que se pod\u00eda ver el chacuaco (actualmente inservible) de la ex hacienda de Chinameca, sitio en donde Zapata fue asesinado el 10 de abril de 1919, un d\u00eda como hoy, hace exactamente cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>Morelos es un estado con una vegetaci\u00f3n y un clima muy parecidos a la vegetaci\u00f3n y al clima que hay en algunas partes de nuestra propia entidad, de manera que, cuando \u00edbamos pasando por algunas de las poblaciones de la ruta, no nos pareci\u00f3 raro ver (al menos a los que fuimos de ac\u00e1), crecidos junto a los ca\u00f1averales, guam\u00fachiles, ciruelos, mangos, palmas de coco, naranjos, limones y guayabos, as\u00ed como las lomas y las hondonadas cubiertas de mezquites, tepames, huizaches y cuastecomates.<\/p>\n<p>De repente en aquel crucero apareci\u00f3 un mont\u00f3n de patrullas rurales (camionetas <em>pick ups<\/em>) llenas de numerosos polic\u00edas uniformados de negro y cubiertos todav\u00eda m\u00e1s por los gruesos chalecos antibalas, que no s\u00e9 c\u00f3mo no ca\u00edan insolados al experimentar el calor que nosotros, vestidos con ropas claras, ya percib\u00edamos como insoportable.<\/p>\n<p>Los autobuses se mantuvieron buen rato detenidos all\u00ed, pero con el motor funcionando para permitir que sus aires acondicionados enfriaran un poco el interior de los mismos y mantuvieran a salvo a los ocupantes. Luego pasaron como doscientos motociclistas, y eso nos dio pie para que supusi\u00e9ramos que no tardar\u00edamos en ver el convoy motorizado que suele escoltar al ex futbolista Cuauht\u00e9moc Blanco, convertido ahora en flamante gobernador de dicha entidad, pero debo entender que supusimos mal porque el hombre nunca lleg\u00f3.<\/p>\n<p>Ya casi como a las 2 pm, las autoridades municipales indicaron que nuestros veh\u00edculos podr\u00edan avanzar y nos fuimos por una destartalada carretera hasta colocarnos frente a la entrada de una brecha en donde, de plano, los choferes de los autobuses se negaron a entrar, envolviendo en un nuevo problema al pobre Tl\u00e1loc Garc\u00eda, quien ya para esos minutos llevaba como hora y media con el celular pegado al o\u00eddo preguntando qu\u00e9 hacer y, por lo visto, recibiendo instrucciones contradictorias. Mientras que m\u00e1s de alguno de los m\u00e1s impacientes compa\u00f1eros quiz\u00e1 en su fuero interno le mentaba la progenitora porque tampoco nos hab\u00eda explicado lo suficiente a d\u00f3nde nos llevaba ni para qu\u00e9. Siendo que \u00e9l -seg\u00fan lo supe despu\u00e9s- se hab\u00eda reservado ese dato, para que fuese una sorpresa lo que \u00edbamos a presenciar.<\/p>\n<p>\u201cQue se bajen de los camiones\u201d \u2013 se escuch\u00f3 la voz de una de las muchachas del equipo de apoyo y, oh sorpresa, llegaron varias de las patrullas antes dichas para que nos trep\u00e1ramos los cronistas all\u00ed, y en ellas nos fuimos, como reos reci\u00e9n atrapados, hacia un extenso potrero cubierto todav\u00eda de rastrojo, en donde desde muy lejos se ve\u00eda una gran lona azul deste\u00f1ida, colocada sobre unos palos y tensada con cuerdas, para figurar un improvisado toldo.<\/p>\n<p>En el potrero hab\u00eda, unos montados en car\u00edsimos caballos europeos; otros en caballitos criollos, y unos m\u00e1s en machos, mulas e incluso burritos, entre doscientos y trescientos jinetes, como esperando a que sucediera algo. Pero nosotros segu\u00edamos ignorando qu\u00e9 hac\u00edamos all\u00ed.<\/p>\n<p>Junto al toldo hab\u00eda, eso s\u00ed, una banda tocando melod\u00edas sure\u00f1as que su servidor no hab\u00eda escuchado jam\u00e1s, y bajo de \u00e9l unas 150 sillas plegadizas en donde se supon\u00eda que \u00edbamos a sentarnos los \u201cinvitados especiales\u201d. Mientras que varias hieleras repletas de botellas de agua y botes de cerveza completaban aquel improvisado campamento.<\/p>\n<p>Un \u201ccabalgante\u201d (as\u00ed les dec\u00edan ellos a los jinetes) se desprendi\u00f3 del grupo principal que aguardaba y, micr\u00f3fono en mano, vino a darnos la bienvenida, junto con el p\u00fablico que igual ocup\u00f3 el resto de las sillas. El individuo, de sombrero atejanado y caballo tordillo, result\u00f3 ser nuestro compa\u00f1ero Amadeo Guevara Franco, cronista municipal de Ayala, quien con sonora voz nos explic\u00f3 que lo que est\u00e1bamos a punto de presenciar era el arribo de un grueso conjunto \u201cde cabalgantes\u201d que ven\u00edan, en primer t\u00e9rmino, del municipio vecino de Tepalcingo, y que se hab\u00eda engrosado por much\u00edsimos otros de diferentes lugares (algunos, incluso, nativos de all\u00ed, pero residentes en California y Chicago). Y que todo ese movimiento era una gran cabalgata conmemorativa que desde veintid\u00f3s a\u00f1os atr\u00e1s se comenz\u00f3 a realizar \u201cel domingo m\u00e1s cercano al d\u00eda 10 de abril\u201d, con la intenci\u00f3n de ser una r\u00e9plica, o una escenificaci\u00f3n de la \u00faltima cabalgata que realiz\u00f3 el Ej\u00e9rcito Zapatista encabezado por su \u201cJefe <em>Miliano<\/em>\u201d, justo la v\u00edspera de que lo mataran.<\/p>\n<p>El profesor Guevara nos explic\u00f3 que esa cabalgata que estaban esperando era hoy, si se podr\u00eda decir, a\u00fan m\u00e1s significativa, en la medida de que este martes 9 (dos d\u00edas despu\u00e9s) se habr\u00edan de cumplir cien a\u00f1os exactos de haber sido realizado aquel hist\u00f3rico recorrido.<\/p>\n<p>Y mientras \u00e9l continuaba explicando, poco a poco comenzamos a ver c\u00f3mo, por una brecha que descend\u00eda desde un cerrito cercano, iban destac\u00e1ndose las siluetas de centenares de jinetes en movimiento, justo como debi\u00f3 de haber ocurrido la tarde de aquel funesto 9 de abril de 1919, cuando el general y sus seguidores se dispusieron a pernoctar en el potrero donde cien a\u00f1os despu\u00e9s nosotros est\u00e1bamos documentando el hecho con las camaritas y las grabadoras de nuestros tel\u00e9fonos celulares.<\/p>\n<p>\u201cEste sitio \u2013 continu\u00f3 relatando el cronista- se llama Pe\u00f1a de la Virgen, y est\u00e1 ubicado en los l\u00edmites intermunicipales de Tepalcingo y Ayala&#8230; Esta cabalgata es la n\u00famero veintid\u00f3s, y empez\u00f3 a iniciativa de unos pocos amigos, y ha seguido creciendo y creciendo como ocurri\u00f3 en la misma revoluci\u00f3n. En la primera s\u00f3lo cabalgaron unos ochenta paisanos, pero ya han participado en otras cerca de tres mil. Hoy esperamos arriba de dos mil\u201d.<\/p>\n<p>Yo abandon\u00e9 la sombra del toldo y me sal\u00ed al potrero para presenciar mejor aquel imponente espect\u00e1culo: vi, muy emocionado, c\u00f3mo segu\u00edan llegando y llegando jinetes a uno de los extremos del famoso potrero de Pe\u00f1a de la Virgen, donde comenzaron a formar una especie de frente de guerra <em>en contra<\/em> del montonal de jinetes que los estaban esperando all\u00ed.<\/p>\n<p>Luego habl\u00f3 el profesor Amador Espejo Barrera, otro cronista del rumbo para referirnos algunas an\u00e9cdotas que sobre el caudillo a\u00fan se cuentan a nivel local; los nombres de las varias mujeres que tuvo Zapata y una parte de lo ya sabido, sobre la traici\u00f3n que el carrancista Jes\u00fas Guajardo cometi\u00f3 en contra del Caudillo del Sur, llev\u00e1ndolo a Chinameca directo a una emboscada, pocos d\u00edas despu\u00e9s de haberle obsequiado un bell\u00edsimo caballo alaz\u00e1n que respond\u00eda al nombre de <em>El As de Oros<\/em>.<\/p>\n<p>Una media hora m\u00e1s tarde, cuando ambos grupo calcularon que se hab\u00eda reunido la mayor\u00eda de los jinetes participantes, los dos grupos comenzaron a caminar, como \u201cde cuarenta en fondo\u201d, tal y como si fueran a entablar un fiero combate, portando unos una bandera mexicana, y portando otros un estandarte negro con letras doradas en que en el que se hac\u00eda alguna desconocida referencia para quienes no \u00e9ramos de all\u00ed.<\/p>\n<p>Se nos enchin\u00f3 la piel a los testigos presenciales, y aunque no hubo discursos conmemorativos, las voces de intercambio y salutaci\u00f3n cumplieron con el cometido hist\u00f3rico, dirigi\u00e9ndose despu\u00e9s, ya juntos los dos contingentes, por una curveada brecha que, y\u00e9ndose junto al pie del cerro, va hacia Chinameca, mientras que nosotros volv\u00edamos a subir a las patrullas que nos llevaron por la carretera hasta la entrada del pueblo que, seguramente ya con forma de ejido, fue surgiendo en torno a la ex hacienda mencionada, cuya \u201ccasa grande\u201d permanece a\u00fan en pie, como en algunos pa\u00edses de Europa permanecen tambi\u00e9n los castillos feudales, convertidos en atractivos tur\u00edsticos.<\/p>\n<p>CHINAMECA Y EL SENTIDO CAMBIADO. \u2013<\/p>\n<p>La calle principal del pueblo morelense estaba plet\u00f3rica de vendedores y era un hervidero de gente ataviada como para una fiesta ranchera.\u00a0 Otra banda de m\u00fasica tocaba sobre una tarima colocada a escasos cinco metros de los restos ruinosos de lo que, seg\u00fan nos comentaron los lugare\u00f1os, fue el dintel del gigantesco zagu\u00e1n que serv\u00eda de acceso y salida a los residentes y los trabajadores de la hacienda de Chinameca, cuyo porfiriano edificio, conservado como museo, sigue siendo el m\u00e1s grande del pueblo.<\/p>\n<p>En la parte trasera de aquel viejo muro se ven todav\u00eda algunas perforaciones que dejaron en \u00e9l los numerosos disparos que desde el interior lanzaron los soldados en contra del general revolucionario, cuando acababa de entrar. Y es tan grande el dintel del port\u00f3n de la ex hacienda que una escultura de tama\u00f1o natural de Zapata y <em>El As de Oros<\/em>, se ve chiquita en comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Agobiados por el intenso calor de las 15:30, no pensamos en aquel momento que el ambiente festivo que est\u00e1bamos presenciando nada ten\u00eda qu\u00e9 ver con un acontecimiento luctuoso, pero luego de comprar sombreros y mitigar nuestra sed, algunos comenzamos a observar el interesante contraste que hay entre un acontecimiento y otro, pues perdida ya, por la gente, la idea de conmemorar con alguna tristeza el asesinato de su venerado paisano, convirtieron el aniversario de su muerte en un show pol\u00edtico y en una gran fiesta regional. Todo esto mientras que junto con los lugare\u00f1os esper\u00e1bamos la llegada de los numeros\u00edsimos cabalgantes, que en su mayor\u00eda fueron desviados hacia una de las orillas del pueblo en donde las autoridades municipales hab\u00edan colocado otro gigantesco toldo, m\u00e1s grande aun que el anterior, en donde muy bien cabr\u00eda la carpa de circo, con cientos de sillas y mesas.<\/p>\n<p>Y dije que lo convirtieron en un show pol\u00edtico porque hasta la estatua de aquel dintel llegaron los alcaldes de algunos municipios participantes, el secretario de gobierno, un senador y una diputada federal, entre otros pol\u00edticos, a colocar ofrendas florales, a montar una guardia de honor y emitir, afortunadamente cortos, algunos discursos, antes de irse tambi\u00e9n, ya para finalizar la muy hist\u00f3rica ceremonia, a comer junto con los jinetes, el pueblo y nosotros, bajo la sombra de aquel gigantesco toldo que les cont\u00e9.<\/p>\n<p>Hubo all\u00ed las muy heladas bebidas hechas a base de l\u00fapulo y cebada, para calmar nuestra sed, y unos sabros\u00edmos mixiotes acompa\u00f1ados con frijoles fritos, arroz y monta\u00f1as de tortillas para saciar el apetito. Pero eso no nos impidi\u00f3 notar que, ya cuando sal\u00edamos de all\u00ed, los empleados de los pol\u00edticos que dije, repart\u00edan cientos de cachuchas y camisetas con sus logos al m\u00e1s puro estilo <em>de antes<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISLUMBRES ZAPATA CABALGA DE NUEVO Abelardo Ahumada Hace dos meses, los integrantes de la Asociaci\u00f3n Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas recibimos una invitaci\u00f3n formal por parte de la directiva, y de la Secretaria de Turismo y Cultura del Gobierno del Estado de Morelos, para participar en un \u201cencuentro extraordinario de cronistas\u201d, que se llevar\u00eda&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-3981","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3981"}],"collection":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3981"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3981\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3981"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3981"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3981"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}