{"id":7551,"date":"2019-10-09T22:55:01","date_gmt":"2019-10-09T22:55:01","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/una-historia-de-piratas"},"modified":"2019-10-09T22:58:50","modified_gmt":"2019-10-09T22:58:50","slug":"una-historia-de-piratas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=7551","title":{"rendered":"UNA HISTORIA DE PIRATAS"},"content":{"rendered":"<p><strong>VISLUMBRES<\/strong><\/p>\n<p><em>Abelardo Ahumada<\/em><\/p>\n<p>Enmarcado el tema dentro del mismo contexto hist\u00f3rico que hemos venido exponiendo en las colaboraciones anteriores, hoy les quiero comentar que, desde que don Antonio de Mendoza, el primer virrey, visit\u00f3 la Villa de Colima en 1541, entendi\u00f3 que los diminutos puertos de Salagua y Navidad eran estrat\u00e9gicos para mantener y agrandar los intereses de la Corona y, que, por ende, deb\u00edan cuidarlos de las ambiciones de otros pa\u00edses que, como Portugal, segu\u00edan expandiendo sus dominios y engrandeciendo sus rutas de navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ese mismo motivo, desde que en 1564 se logr\u00f3 encontrar la ruta de ida y vuelta desde los puertos de Navidad y Salagua hasta las islas Filipinas, los sucesivos alcaldes mayores de Colima y Autl\u00e1n recibieron el cargo a\u00f1adido de \u201ccapitanes de guerra\u201d. Teniendo como\u00a0 obligaci\u00f3n inherente, la de vigilar y proteger los puertos bajo sus respectivas jurisdicciones, y el poder de usar para tales efectos, a todos los hombres que hubiese viviendo dentro de sus respectivos \u00e1mbitos territoriales.<\/p>\n<p>El problema, sin embargo, es que desde que inici\u00f3 el primer a\u00f1o del siglo XVII, a los habitantes de la Villa de Colima, la naturaleza \u201cles tupi\u00f3 dur\u00edsimo\u201d y, tal como dije en el cap\u00edtulo anterior, no pocos tuvieron la tentaci\u00f3n de abandonar la villa e irse, por ejemplo, a buscar una mejor vida en Zacatecas o Guanajuato, en donde, como hab\u00eda metales preciosos, tal vez pudiesen contar con mejor suerte para enriquecerse y regresar, ya ricos, a su a\u00f1orada Espa\u00f1a, o formar parte de la \u00e9lite novohispana.<\/p>\n<p>Pero dentro un d\u00eda de principios de noviembre de 1622, lleg\u00f3 a la villa un correo a caballo procedente de la costa, anunciando que una armada pirata de bandera holandesa, integrada por cinco barcos muy bien armados, atac\u00f3 a un nav\u00edo espa\u00f1ol frente a las costas de Zacatula, forzando a su capit\u00e1n, pasajeros y navegantes a huir en lanchas hacia la playa rocosa, falleciendo varios.<\/p>\n<p>El nav\u00edo capturado ven\u00eda directo desde las costas de California, pero hab\u00eda permanecido varios d\u00edas atr\u00e1s en el puerto de Salagua, en donde fue provisto por la gente de Colima con frutas, verduras, cerdos, vacas y gallinas. Por lo que la noticia los llen\u00f3 de sorpresa.<\/p>\n<p>Pero el correo a\u00f1adi\u00f3 una nota: que seg\u00fan se le hab\u00eda informado, la flota pirata se dirig\u00eda al mencionado Salagua, y que, por lo tanto, era menester que el alcalde mayor organizara los hombres de Colima para ir a defender al puerto.<\/p>\n<p>Para buena suerte del alcalde, por aquellos d\u00edas estaba de reposo en Colima el capit\u00e1n de nav\u00edo Sebasti\u00e1n Vizca\u00edno, gran experto en estos lances, y entre los dos organizaron a todos los \u201cvecinos y estantes de la villa\u201d que pudiesen portar un arma y, rapid\u00edsimo, tomando atajos por los cerros, se fueron hacia el puerto, encontr\u00e1ndose, ya casi para llegar, al capit\u00e1n Carmona y sus hombres, quienes desde Zacatula se hab\u00edan venido, a pie, con la intenci\u00f3n de llegar precisamente a Salagua, para tratar de recuperar su barco.<\/p>\n<p>Ambos contingentes se unieron, pusieron una emboscada a los piratas y, cuando \u00e9stos, en n\u00famero de 200, bajaron de sus lanchones para ir a llenar sus barriles de agua dulce en el arroyo de Salagua, les comenzaron a disparar, caus\u00e1ndoles varias bajas y oblig\u00e1ndolos a huir r\u00e1pidamente, llen\u00e1ndose de orgullo por haber realizado tan singular haza\u00f1a.<\/p>\n<p>EL D\u00cdA EN QUE SE ACAB\u00d3 EL CACAO. \u2013<\/p>\n<p>Durante casi todo ese primer lapso de existencia de la Villa de Colima, el cacao hab\u00eda sido el cultivo m\u00e1s rentable y esperanzador para sus habitantes, y a ese cultivo estaban agregando el de la ca\u00f1a de az\u00facar y los cocoteros, junto con los de algunos frutales a los que les estaba yendo muy bien, y otros que apenas se estaban aclimatando.<\/p>\n<p>Pero a la \u201cmadre naturaleza\u201d no le importaba ninguno de esos peque\u00f1os logros y, as\u00ed, \u201cel 29 de octubre de 1626, una terrible borrasca, dij\u00e9ramos ahora un cicl\u00f3n, barri\u00f3 no s\u00f3lo con los palmares y las huertas de cacao de la provincia, sino que dej\u00f3 sin hogar a la mayor\u00eda de vecinos de la villa de Colima, donde arras\u00f3 la poblaci\u00f3n al grado que, de verse todos tan perdidos, decidieron despoblar la villa\u201d.<\/p>\n<p>Cuatro a\u00f1os antes se hab\u00eda levantado un censo respecto a los propietarios de cacao, y se hab\u00eda notificado que, de los menos de cien criollos y espa\u00f1oles que viv\u00edan en ese tiempo en la Villa de Colima, 31 eran due\u00f1os de 322 mil \u00e1rboles de cacao, que daban de beneficio aproximadamente \u201cun peso cada \u00e1rbol al a\u00f1o\u201d. Cifra que en tan remotos ayeres era de muy grande consideraci\u00f3n y que daba, a los m\u00e1s pr\u00f3speros, la condici\u00f3n de ricos.<\/p>\n<p>Pero el hurac\u00e1n fue tan fuerte que, seg\u00fan lo narr\u00f3 un poco tiempo despu\u00e9s, fray Antonio Tello, guardi\u00e1n (o p\u00e1rroco) del Convento de San Francisco, no s\u00f3lo \u201cderrib\u00f3 y arranc\u00f3 todos los \u00e1rboles de cacao\u201d, sino una gran cantidad de \u201cpalmas de coco, frutales y ca\u00f1averales de aquellos valles\u201d, qued\u00e1ndose casi todos vecinos de la dicha villa sin nada, y sin elementos para poder recuperarse de la enorme p\u00e9rdida que hab\u00edan sufrido.<\/p>\n<p>Al verse ante tal situaci\u00f3n, no pocos pensaron en la posibilidad de irse de otro sitio en donde pudiesen vivir sin enfrentar tant\u00edsimas calamidades. Pero \u201cdon Juan de S\u00e1mano Qui\u00f1\u00f3nez, Alcalde Mayor y capit\u00e1n de guerra de aquella provincia [&#8230;] les requiri\u00f3 que no se desavecindasen de ella ni la desamparasen hasta\u201d que no pudiese hablar con el virrey de ello.<\/p>\n<p>El virrey) entendi\u00f3 que, si no les autorizaba la exenci\u00f3n de impuestos o cosa parecida, los vecinos la Villa de Colima se iban a desesperar, se mudar\u00edan de all\u00ed, y dejar\u00edan, por ende, desprotegido al puerto. Por lo que les volvi\u00f3 a permitir que plantaran otra vez los palmares (que otro hab\u00eda prohibido) y los exent\u00f3 de ciertos pagos durante diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero, en contra de lo que los antiguos propietarios de \u00e1rboles de cacao esperaban, result\u00f3 que aun cuando procuraron hacer las m\u00e1s \u201cexactas diligencias\u201d para \u201cplantar \u00e1rboles de cacao y reedificar las huertas destruidas\u201d, ya no les fue posible restaurarlas, porque tras el hurac\u00e1n \u201cqued\u00f3 una [extra\u00f1a] destemplanza en la tierra\u201d y las nuevas plantas que sembraron ya no pudieron crecer, y a\u00fan se secaron \u201ctotalmente algunos \u00e1rboles que hab\u00edan quedado en las huertas de particulares de la dicha Villa\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, desmoralizados y todo, los productores que se quedaron en Colima empezaron a recuperarse con la ca\u00f1a, la ganader\u00eda y el todav\u00eda muy buen negocio de la sal, que exportaban incluso hasta las minas de Guanajuato y Zacatecas, pero tampoco les dur\u00f3 mucho el gusto porque cuando apenas estaban reponi\u00e9ndose de tan grandes descalabros, ocurri\u00f3 \u2026<\/p>\n<p>LA GRAN QUEMAZ\u00d3N. \u2013<\/p>\n<p>Seg\u00fan las indagaciones realizadas por el profesor Genaro Hern\u00e1ndez Corona, una de las mayores y m\u00e1s entristecedoras desgracias padecidas por los desesperados habitantes de la Villa de Colima en el siglo XVII, se manifest\u00f3 en forma de un gran incendio acaecido el primero de marzo de 1653 (pero del que se le mand\u00f3 informaci\u00f3n al virrey hasta el d\u00eda 16 de ese mismo mes), cuando gobernaba en esta jurisdicci\u00f3n el alcalde, capit\u00e1n don Alonso Orej\u00f3n, quien escribi\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cHace quince d\u00edas, como a las tres de la tarde, poco m\u00e1s o menos, se prendi\u00f3 fuego en un jacal de las casas de morada de do\u00f1a Manuel de Victoria, mujer leg\u00edtima de Don Juan de Hoyo y Velasco, vecino de esta villa, y por ser de paja como las dem\u00e1s cubiertas de las casas de los vecinos de ella y soplar aquella hora gran viento, fue pasando el fuego de unas casas a otras; y aunque &#8230; los m\u00e1s de los vecinos acudieron a remediar el incendio, fue imposible detenerlo, con que se abrasaron la mayor parte de las casas de esta villa y entre ellas la Iglesia Mayor y Parroquial con sus retablos, altares, ornamentos, monumento y dem\u00e1s cosas del culto divino y el Convento de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced e iglesia de \u00e9l. En la mesma forma se abrasaron sus altares, vivienda conventual de los religiosos y dem\u00e1s oficinas de \u00e9l con todos sus ornamentos. [Lo mismo] las Casas Reales (o de gobierno) &#8230; [Hasta llegar a ser] treinta y ocho casas con la c\u00e1rcel, enseres que se quemaron con las casas y mucha cantidad de ropa &#8230; [Por lo] que ha quedado la villa con menos de la cuarta parte de las casas que antes ten\u00eda, y \u00e9stas muy maltratadas, por ser de la gente m\u00e1s pobre que viven a partir de la plaza\u201d.<\/p>\n<p>De nada, pues, sirvi\u00f3 que de los moradores que viv\u00edan muy cerca de las orillas del R\u00edo Colima y del Arroyo Chiquito hayan intentado apagar el fuego que estaba por consumir sus viviendas, y se quedaron sin su principal iglesia y sin la del convento de Los Mercedarios. Todo ello sin a\u00fan decir que, seg\u00fan un apunte posterior, terminaron totalmente da\u00f1adas \u201ccuarenta de las cincuenta y dos casas\u201d que hab\u00eda entonces en la mencionada villa, m\u00e1s \u201ccuatro muertos y muchos heridos graves\u201d, provocando \u201cla consternaci\u00f3n de muchas familias que quedaron a la intemperie\u201d o buscaron el refugio bajo los \u00e1rboles que no se quemaron, quedando \u201csin v\u00edveres y sin protecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Esa gran quemaz\u00f3n debi\u00f3 dolerle much\u00edsimo a la poblaci\u00f3n castiza y criolla de la Villa de Colima, por lo que una vez m\u00e1s muchos quisieron mudarse de all\u00ed, para buscar otras tierras menos arduas. Pero las condiciones socio-econ\u00f3micas ya no eran, tampoco, las que hab\u00edan prevalecido todav\u00eda un medio siglo atr\u00e1s, y como no les result\u00f3 f\u00e1cil moverse y comenzar en otro lugar desde cero, invocaron una vez m\u00e1s la protecci\u00f3n del cielo y clamaron a Dios para que los protegiera.<\/p>\n<p>UN SANTO QUE TODAV\u00cdA NO ERA CANONIZADO. \u2013<\/p>\n<p>Y, al referirse a este punto, el doctor Miguel Galindo Velasco, en sus <em>Apuntes sobre la Historia de Colima,<\/em> publicados hace 96 a\u00f1os, dice que, como en aquellos lejanos a\u00f1os no hab\u00eda distingos entre los asuntos religiosos y profanos, tanto los curas como los integrantes del Ayuntamiento de la Villa, decidieron reunirse para elegir un santo patr\u00f3n, y que \u201ccomo los franciscanos fueron los primeros [frailes] que trataron de cristianizar estas regiones\u201d se pusieron \u201cmuy listos para que se eligiera un santo de su orden\u201d, promoviendo el patronazgo de San Felipe de Jes\u00fas (aunque, a decir verdad, en ese tiempo todav\u00eda no estaba canonizado), martirizado el 5 de febrero de 1597 en el Jap\u00f3n, y que llegado el d\u00eda \u201cde la elecci\u00f3n\u201d, un poco antes de que la asamblea iniciara, \u201cdisimuladamente lleg\u00f3 un fraile franciscano con el encargado de la Casa Consistorial (hoy dir\u00edamos la Presidencia) &#8230; Y le dijo reservadamente: \u2018D<em>\u00edgales, cuando vayan llegando, que elijan a San Felipe de Jes\u00fas, que \u00e9l ser\u00e1 buen patrono<\/em>. Y se retir\u00f3 r\u00e1pidamente\u201d.<\/p>\n<p>Agrega, asimismo, que \u201cel conserje, portero o intendente no se fij\u00f3 cu\u00e1l era el fraile que le dio el consejo, pero cumpli\u00f3 con \u00e9l\u201d. De manera que cuando \u201cse acercaba un regidor, le dec\u00eda de pasada: \u2018[Oiga don fulano] <em>un franciscano vino y dijo que ser\u00eda bueno que eligieran a San Felipe de Jes\u00fas, porque \u00e9l ser\u00e1 buen patrono para temblores\u2019<\/em>. Llegaba otro regidor y le dec\u00eda lo mismo, y as\u00ed sucesivamente. [De modo que] todos llevaban la consigna, pero, inocentemente, todos guardaban el secreto\u201d.<\/p>\n<p>A la hora de votar, todav\u00eda seg\u00fan lo investig\u00f3 el doctor Galindo, todos los regidores apuntaron en su papeleta el nombre de Felipe de Jes\u00fas, al que por cierto ninguno de ellos conoc\u00eda, por lo que se asombraron mucho de la coincidencia. Repitieron la votaci\u00f3n para afirmarla y volvi\u00f3 a salir el mismo nombre. Luego le preguntaron al conserje acerca de cu\u00e1l de los frailes residentes en la villa hab\u00eda acudido con \u00e9l, pero \u00e9ste no supo decir cu\u00e1l fue.<\/p>\n<p>Dice, todav\u00eda m\u00e1s, que los asistentes se organizaron para ir, en \u2018bolita\u2019 a preguntar al convento, y que, ya ah\u00ed, el conserje no pudo identificar al fraile que lo hab\u00eda visitado en el Ayuntamiento, por lo que llegaron a la conclusi\u00f3n de que aquella aparici\u00f3n hab\u00eda sido milagrosa, y que hab\u00eda sido el mismo Felipe de Jes\u00fas, quien vino a ofrecerse como el Santo Patr\u00f3n de Colima.<\/p>\n<p>Desde finales del siglo XVIII algunos cl\u00e9rigos reci\u00e9n llegados a Colima trataron de corroborar esta esta versi\u00f3n, y a lo m\u00e1s que pudieron llegar, seg\u00fan testimonios que datan de 1772, fue que, ya en ese entonces, la gente vieja de Colima, dec\u00eda poco menos lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201c<em>Que la funci\u00f3n se realizaba <\/em><em>con<\/em> <em>marchas, fuegos, luminarias, carros de luces, comedias y <\/em><strong><em>toros que se han lidiado siempre en la plaza de aquella villa<\/em><\/strong><em>\u201d. <\/em>Y que <em>\u201ctodo el vecindario de esta villa (ten\u00eda) voto y juramento \u2026 de solemnizar anualmente en su d\u00eda al Glorioso Proto-M\u00e1rtir, Se\u00f1or San Felipe de Jes\u00fas \u2026 para en parte satisfacer al afecto de hab\u00e9rsenos ofrecido por Patr\u00f3n y Defensor de temblores <strong>como consta en su antigua tradici\u00f3n que nos trasciende desde nuestros antecesores<\/strong>\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Ahora bien, en cuanto corresponde a la existencia de la primera imagen del Santo a la Villa de Colima, aquellos mismos investigadores, digamos, afirmaban haber tenido en sus manos un documento que hac\u00eda referencia al hecho de que \u201cfue el s\u00e1bado primero de septiembre de 1668, cuando lleg\u00f3 a Colima la primera imagen de San Felipe de Jes\u00fas\u201d. Y que \u201cd\u00edas antes, cuando el Alcalde Mayor, Francisco \u00c1lvarez de Herrera, tuvo noticia de que habr\u00eda de llegar a la villa de Colima la imagen del santo, orden\u00f3 a los pobladores que se le hiciera honroso <em>recibimiento\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Recibimiento de cuyos detalles y posteriores manifestaciones hablar\u00e9 despu\u00e9s.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-7551 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7552'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"404\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/01-1024x647.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7552\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/01-1024x647.jpg 1024w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/01-300x189.jpg 300w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/01-768x485.jpg 768w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/01.jpg 1777w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7552'>\n\t\t\t\tEste es el sitio actual, en Manzanillo, en donde el 10 de noviembre de 1622, atracaron los cinco nav\u00edos piratas de origen holand\u00e9s, m\u00e1s el espa\u00f1ol que hab\u00edan capturado, con la intenci\u00f3n de aprovisionarse en Salagua\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7553'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"437\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/02.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7553\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/02.jpg 900w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/02-300x205.jpg 300w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/02-768x525.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7553'>\n\t\t\t\tY este sigue siendo el arroyo en donde el alcalde mayor de Colima y el capit\u00e1n Sebasti\u00e1n Vizca\u00edno apostaron sus hombres armados entre la muy tupida arboleda para sorprender a los piratas.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7554'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"282\" height=\"375\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/03.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7554\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/03.jpg 282w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/03-226x300.jpg 226w\" sizes=\"(max-width: 282px) 100vw, 282px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7554'>\n\t\t\t\tDicen que un d\u00eda de 1668, tanto los cl\u00e9rigos como la gente del Ayuntamiento decidieron elegir a un Santo Patr\u00f3n, y que un fraile misterioso se hizo presente antes de que iniciara la asamblea.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7555'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/04.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7555\" srcset=\"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/04.jpg 900w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/04-300x225.jpg 300w, http:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/04-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7555'>\n\t\t\t\tDespu\u00e9s de la elecci\u00f3n, y habiendo sido repetida \u00e9sta, apareci\u00f3 en las papeletas el nombre de San Felipe de Jes\u00fas. Fueron al convento de San Francisco, pero result\u00f3 que nadie lo conoc\u00eda.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISLUMBRES Abelardo Ahumada Enmarcado el tema dentro del mismo contexto hist\u00f3rico que hemos venido exponiendo en las colaboraciones anteriores, hoy les quiero comentar que, desde que don Antonio de Mendoza, el primer virrey, visit\u00f3 la Villa de Colima en 1541, entendi\u00f3 que los diminutos puertos de Salagua y Navidad eran estrat\u00e9gicos para mantener y agrandar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-7551","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7551"}],"collection":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7551"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7551\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}