*Francia Tercero, la conferencista, dijo que la magnitud de la malnutrición no es únicamente un problema clínico, sino también social y estructural, y que es en ese contexto donde cobra relevancia el papel de las y los profesionales en nutrición.
Como parte del Día Nacional de la Nutrióloga y el Nutriólogo 2026, la Asociación de Egresados de Nutrición y la Licenciatura en Nutrición de la Facultad de Medicina, llevaron a cabo la ponencia virtual: “Situación nutricional poblacional en México y el papel de las/los profesionales en nutrición”, a cargo de la Dra. Francia Anabelle Tercero Gómez, del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, del Instituto Nacional de Salud Pública.
Francia Tercero reconoció que la malnutrición “es un fenómeno amplio que aborda no sólo la carencia de nutrientes, sino también el exceso de ellas, así como sus efectos en el cuerpo humano y las enfermedades crónicas que trae consigo, como la diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón y cáncer”, principalmente.
Agregó que la malnutrición abarca un aspecto amplio: “También debemos entender que las necesidades nutricionales van cambiando con el tiempo; es decir, no son las mismas que requiere un niño pequeño, que las de un niño en edad escolar, un adolescente, un adulto o personas mayores”.
Subrayó que “gracias a las políticas aplicadas a nivel nacional, como el etiquetado frontal de los sellos de nutrición y el aumento de impuestos en bebidas azucaradas y alimentos pocos saludables, así como cambios en la alimentación a nivel primaria, estamos viendo algunas respuestas, aunque todavía hay mucho por hacer”.
Dijo que estudios recientes han demostrado un aumento del sobrepeso derivado de una mala nutrición, así como la prevalencia de anemia en niños en edades preescolares y escolares, además del aumento de enfermedades en personas mayores de 60 años.
“Todo proviene de la dieta -agregó-. En México, la alimentación tiene muchas áreas de oportunidad que a lo largo de la vida se pueden ir mejorando, empezando por la leche materna, el primer alimento que recibimos al nacer, donde se ha detectado una reducción de la lactancia, cuando es la base para la salud futura”.
Francia Tercero concluyó que la magnitud de la malnutrición no es únicamente un problema clínico, sino también social y estructural, y que es en ese contexto donde cobra relevancia el papel de las y los profesionales en nutrición.
Señaló que los principales retos son de carácter multifactorial, como la coexistencia de la desnutrición y la obesidad, lo cual demanda intervenciones integrales. Asimismo, dijo, persisten brechas regionales y sociales que hacen necesaria una nutrición con enfoque de derechos. “Esto posiciona a las y los profesionales en nutrición como actores estratégicos, no sólo como proveedores de dietas, y exige respuestas técnicas y éticas desde todas las áreas: formación, salud pública, clínica y tecnología, entre otras”, finalizó.
En la organización de este evento participó también la Federación de Egresados de la Universidad de Colima (FEUC).

