{"id":20355,"date":"2022-01-18T20:04:31","date_gmt":"2022-01-19T02:04:31","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=20355"},"modified":"2022-01-18T20:04:31","modified_gmt":"2022-01-19T02:04:31","slug":"personajes-del-camino-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=20355","title":{"rendered":"PERSONAJES DEL CAMINO REAL"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Abelardo Ahumada<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>COLIMA Y LOS COLIMOTES POCO ANTES DEL \u201cGRITO DE INDEPENDENCIA\u201d. \u2013<\/strong><\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo precedente comentamos que hacia 1802, incluyendo al Corregimiento de Xilotl\u00e1n, en todas las parroquias del \u201cPartido de Colima\u201d resid\u00eda un exiguo n\u00famero de habitantes, puesto que los \u201cpadrones eclesi\u00e1sticos\u201d (especie de censos que realizaban los curas) de ese a\u00f1o solamente contabilizaron 20,830 \u201calmas\u201d. Muchas de las cuales se hallaban en peque\u00f1os y remotos ranchos, de dif\u00edcil acceso. Habitantes que, seg\u00fan expresiones de autoridades virreinales que trataron con ellos, se caracterizaban por ser muy dif\u00edciles de gobernar, se conformaban con trabajar muy poco, viv\u00edan al d\u00eda, eran rebeldes, pendencieros, amantes de la embriaguez y muy dados a cometer todos los \u201cpecados de la carne\u201d.<\/p>\n<p>De todos esos antepasados nuestros casi la mitad (\u201cdiez mil cuatrocientas cuarenta y siete almas\u201d) resid\u00edan en la muy extensa parroquia de Colima y, de todo \u00e9stos, casi siete mil viv\u00edan en la Villa de Colima; mientras que en lo que hoy son los municipios de Armer\u00eda, Manzanillo y Minatitl\u00e1n, casi no viv\u00eda nadie (pues no llegaban a los 200 habitantes en todo ese espacio); en tanto que en la tambi\u00e9n muy extensa parroquia de Almoloyan, desparramados tambi\u00e9n entre Coquimatl\u00e1n, Jala, Quizalapa, Juluapan, Comala, Zacualpan, Suchitl\u00e1n y otras peque\u00f1as comunidades s\u00f3lo se contabilizaron \u201csiete mil cuarenta y cuatro almas\u201d, atendidas \u00e9stas por un cura y por un vicario. Contando las de Ixtlahuac\u00e1n y Tecom\u00e1n con poco m\u00e1s de mil cada una.<\/p>\n<p>Hablando en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, y salvo el rescate de perlas y una pesquer\u00eda muy limitada, los puertos de Santiago, Salagua y La Manzanilla estaban sin gente y sin aprovechamiento; el mayor producto de la regi\u00f3n era la sal, que en su mayor\u00eda exportaban; cultivaban el a\u00f1il, el coco, la ca\u00f1a de az\u00facar, el ma\u00edz, el frijol, el chile y la calabaza, pero casi nada m\u00e1s \u201cpara irla pasando\u201d. Aunque, por otra parte, hay datos que nos muestran que todos los a\u00f1os enviaban cantidades considerables de ganado en pie no nada m\u00e1s a Guadalajara, sino incluso a M\u00e9xico. Mientras que en la regi\u00f3n de Pihuamo, Tecalitl\u00e1n y Xilotl\u00e1n, que ya les hab\u00eda sido arrebatada por el gobierno de la Nueva Galicia, segu\u00eda con cierta pujanza el tema de la miner\u00eda.<\/p>\n<p>Finalmente, en cuanto a lo educativo, carec\u00edan hasta de las escuelas m\u00e1s elementales y se les segu\u00eda ense\u00f1ando a leer y a escribir con el catecismo; pero eran muy pr\u00e1cticos para sacar sus cuentas y sab\u00edan manejar, aunque r\u00fasticamente, todo tipo de medidas.<\/p>\n<p>Los \u00fanicos individuos que hab\u00edan estudiado algo m\u00e1s eran, por supuesto, el subdelegado, el capit\u00e1n de las milicias, el receptor de rentas y los cl\u00e9rigos. De los que siendo 16 por todos, 11 radicaban en la dicha Villa, dos en Almoloyan y uno en cada una de las dem\u00e1s parroquias. Siendo algo muy de notar que todav\u00eda entonces era muy com\u00fan la compraventa de esclavos y hasta los curas y los frailes sol\u00edan tener algunos.<\/p>\n<p>Por otra parte, tal y como ya lo hab\u00eda advertido en otros cap\u00edtulos, tanto en lo eclesi\u00e1stico como en lo civil, las parroquias y los pueblos de Colima pertenec\u00edan (desde agosto de 1795) al Obispado de Guadalajara, aunque segu\u00edan teniendo muy fuertes v\u00ednculos con el de Michoac\u00e1n, al que hab\u00edan pertenecido pr\u00e1cticamente durante toda la \u00e9poca virreinal.<\/p>\n<p>El gobierno civil ya no estaba, por entonces, bajo la responsabilidad de un Alcalde Mayor, sino de un Subdelegado que el Intendente de Guadalajara (especie de gobernador) designaba a su m\u00e1s entero gusto. Y bajo las \u00f3rdenes de dicho funcionario actuaban en la Villa de Colima el \u201calcalde ordinario\u201d, el jefe de \u201cLa Acordada\u201d (equivalente a la polic\u00eda montada), los jueces, los alguaciles y los gobernadores aut\u00f3ctonos de cada uno de los pueblos ind\u00edgenas. Pero quienes realmente dominaban (o pretend\u00edan dominar) a todos, eran los se\u00f1ores curas, de los que el de mayor jerarqu\u00eda y representaci\u00f3n era, evidentemente, el encargado de la parroquia m\u00e1s antigua de Colima, quien adem\u00e1s hab\u00eda recibido encomiendas directas del obispo de la di\u00f3cesis, y desempe\u00f1aba la funci\u00f3n de \u201cjuez eclesi\u00e1stico\u201d, responsable de revisar y dirimir conflictos de los fieles con los curas, de los curas entre s\u00ed, o que tuvieran que ver con \u201cla recta doctrina\u201d.<\/p>\n<p><strong>LOS ARRIEROS, LOS BANDIDOS Y LOS CORREOS DEL CAMINO REAL. \u2013<\/strong><\/p>\n<p>En ese mismo contexto otros personajes muy importantes de la \u00e9poca eran, sin lugar a duda, los arrieros del Camino Real, quienes con su constante ir y venir (\u201ctrajinar\u201d le dec\u00edan) dinamizaban el comercio de la regi\u00f3n y llevaban y tra\u00edan noticias, cartas, recados y simples arg\u00fcendes.<\/p>\n<p>Sobre estos singulares personajes el tambi\u00e9n presb\u00edtero, fil\u00f3sofo e historiador, Roberto Urz\u00faa Orozco, escribi\u00f3 unos interesantes p\u00e1rrafos que extractar\u00e9 para ustedes: \u00a0\u201cEl transporte de carga en animal fue un important\u00edsimo negocio\u201d en los siglos pasados \u201ctanto para los que con \u00e9l directamente se relacionaban o de \u00e9l viv\u00edan, como para el pueblo groso, ya que era la \u00fanica forma de acarrear los productos de la tierra, las mercanc\u00edas para el comercio, y cualquier cosa que fuera necesario cambiar de un lugar a otro. Adem\u00e1s, eran muchas las industrias que a la sombra de esta actividad se desenvolv\u00edan, como la talabarter\u00eda, la fuster\u00eda, la fabricaci\u00f3n de jarcias y la herrer\u00eda\u201d, aparte de \u201clos mesones, las fondas y otras varias que creaban mano de obra por todos los pueblos y regiones\u201d.<\/p>\n<p>Un tiempo de \u201clento desplazarse por serpenteantes caminos que part\u00edan llanuras, bordeaban r\u00edos, se hund\u00edan en barrancas, trepaban a saltos las empinadas laderas y llegaban al fin de la jornada a peque\u00f1os poblados con casas como dibujos malhechos que desprend\u00edan columnitas de humo, para meterse despu\u00e9s por la claveteada, inmensa puerta del mes\u00f3n, anhelada tumba de las fatigas del d\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201cElemento principal\u201d de estos trajines \u201cfueron las bestias mulares, cuyo conjunto cl\u00e1sico se llamaba atajo, recua o arria\u201d, y de ah\u00ed los nombres de atajadores o arrieros\u2026 \u201cEl atajo normal estaba compuesto por sesenta bestias, manejadas en grupos de diez animales por seis arrieros [m\u00e1s un cargador, un atajador y el jinete de] la yegua caponera\u201d. Habiendo adem\u00e1s \u201cchinchorros\u201d que no eran otra cosa m\u00e1s que atajos de igual n\u00famero de burros, m\u00e1s humildes tal vez, pero m\u00e1s capaces de sufrir y de meterse en las veredas angostas, de dif\u00edcil acceso. La yegua caponera era un animal manso, de buena andada y muy inteligente al que conduc\u00eda a veces un joven que ya estaba aprendiendo cualquiera de aquellos oficios.<\/p>\n<p>A la yegua le \u201ccolgaban del cuello una campanita de cobre\u201d, que constitu\u00eda algo as\u00ed como \u201cel clar\u00edn de \u00f3rdenes de aquel conglomerado animal\u201d, puesto que \u201csiempre iba al frente de la recua\u201d marc\u00e1ndoles el paso y el ritmo con su campanita a las dem\u00e1s bestias.<\/p>\n<p>El cargador era tambi\u00e9n, seg\u00fan las indagaciones del padre Urz\u00faa, \u201cel director de todo\u201d, \u201cel que daba las \u00f3rdenes y tomaba las decisiones\u201d, \u201cel que llevaba el dinero para los gastos\u201d, y el que \u201ctrataba con los mesoneros y los comerciantes\u201d. Entre las obligaciones del atajador, por su parte, estaba la de ser \u201cel encargado de hacer la comida\u201d, y al que los dem\u00e1s deb\u00edan, como quien dice, chiquear para mantenerlo contento. \u00c9l sol\u00eda ir en un animal de mayor alzada que pudiese llevar consigo, las ollas, los jarros, ciertas provisiones y dem\u00e1s implementos para cocinar.<\/p>\n<p>Y cuando no hab\u00eda pueblos para llegar a descansar los arrieros pernoctaban al descampado, pero siempre en lugares con agua y cierto cobijo que todos ellos conoc\u00edan y llamaban precisamente \u201cparajes de arrieros\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, y muchas veces con mayores y mejores conocimientos de las diferentes y m\u00e1s intrincadas veredas de la regi\u00f3n, estaban los salteadores de caminos, que sol\u00edan cometer sus atracos en aquellos lugares donde a los viajeros les resultaba muy dif\u00edcil defenderse. Individuos a los que, cuando las acordadas y otros agentes del orden los lograban atrapar, les aplicaban la m\u00e1s pronta y elemental justicia, colg\u00e1ndolos de las ramas de los m\u00e1s gruesos \u00e1rboles que bordeaban el camino, para que quedaran all\u00ed, expuestos a las zopiloteras y otros animales carro\u00f1eros, como advertencia para quienes quisieran seguir dedic\u00e1ndose a tan inc\u00f3modo y arriesgado oficio.<\/p>\n<p>No menos destacados y a veces m\u00e1s reconocidos que todos ellos, eran los famosos e indispensables \u201ccorreos del Camino Real\u201d. Hombres arrojados, intr\u00e9pidos y valientes que se caracterizaban por ser excelentes jinetes y por soportar jornadas dobles cabalgando a toda velocidad. Al grado de que eran capaces de recorrer, por ejemplo, el dificultoso tramo entre Colima y Guadalajara (o viceversa), en s\u00f3lo dos d\u00edas con sus noches, cuando el recorrido normal para los arrieros era de cinco jornadas.<\/p>\n<p>Para desempe\u00f1ar sus singulares tareas los correos contaban con el apoyo del gobierno virreinal y el de las diversas provincias, as\u00ed como con gentes m\u00e1s o menos adineradas que instalaban postas en diversas partes de los caminos, a donde aqu\u00e9llos sol\u00edan llegar a comer r\u00e1pidamente y a cambiar su cansada montura por otra que estuviera fresca y descansada.<\/p>\n<p>Dichos correos no siempre iban a toda velocidad, sino cuando la urgencia lo requer\u00eda, y en esos casos reclamaban un pago extra para realizar el servicio que se les solicitara. Habiendo casos en que eran contratados por particulares, y en tales momentos se les dec\u00eda \u201cmandar un propio\u201d.<\/p>\n<p>Aparte de los correos ordinarios o urgentes, tambi\u00e9n los arrieros sol\u00edan llevar y traer noticias y recados, pero los correos no eran, seg\u00fan el referido Urz\u00faa, gente brava o atrabiliaria, sino individuos nobles, de gran coraz\u00f3n, que no eran simples \u201cm\u00e1quinas postales\u201d, sino individuos que, obligados a \u201cla soledad de su peregrinar\u201d, sol\u00edan \u201crefugiarse en su interior mundo de recuerdos y fantas\u00edas, con los que marcaban cada paso del camino como espirituales mojoneras\u201d, llegando a cada sitio con \u201clas noticias en la boca, con saludos para cada uno, y con encargos para la mayor\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Habiendo sido ellos y los multimencionados arrieros quienes, hacia mediados de 1808, empezaron a llevar a Colima y a todos los pueblos y rancher\u00edas del Camino Real, los rumores, primero, y las noticias confirmadas, despu\u00e9s, de que el emperador franc\u00e9s hab\u00eda ordenado la invasi\u00f3n de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>LAS PRIMERAS REACCIONES ANTE LA INVASI\u00d3N NAPOLE\u00d3NICA. \u2013<\/strong><\/p>\n<p>En el Cap\u00edtulo 10 ya hab\u00eda dicho que fue en julio de 1808 cuando llegaron a Guadalajara las primeras noticias que hablaban de la destituci\u00f3n del rey Carlos IV y de la reclusi\u00f3n en un palacete de su sucesor, el pr\u00edncipe, que durante algunos d\u00edas hab\u00eda reinado con el nombre de Fernando VII. As\u00ed que, siguiendo con esa t\u00f3nica, y ya contando con toda la informaci\u00f3n que agregu\u00e9 en los cuatro cap\u00edtulos siguientes, hoy puedo afirmar que fue un m\u00e1ximo de cinco d\u00edas despu\u00e9s cuando las autoridades eclesi\u00e1sticas y civiles de la Villa de Colima y del pueblo de Almoloyan recibieron tambi\u00e9n esas decepcionantes noticias. Y digo \u201cdecepcionantes\u201d porque cabe recordar que como much\u00edsimos criollos y espa\u00f1oles de aquella \u00e9poca admiraban a Napole\u00f3n Bonaparte, lo consideraban un genio para la guerra y un poderoso aliado del rey Carlos, no pod\u00edan entender los motivos por los que le hubiese \u00a0arrebatado \u00e9ste la corona y se le haya puesto a su hermano Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Aquella impactante noticia hizo que se trabaran de coraje no s\u00f3lo los pocos espa\u00f1oles que radicaban en la peque\u00f1a Villa de Colima, sino los que habitaban en todas las m\u00e1s grandes ciudades de la Nueva Espa\u00f1a. Y entre ellos, con muy notoria preminencia, dos de los espa\u00f1oles que mayor poder ten\u00edan en aquellos d\u00edas: el arzobispo de M\u00e9xico, don Francisco Javier de Lizana y Beaumont, y el obispo de Guadalajara, don Juan Ruiz de Caba\u00f1as, nacidos ambos, por cierto, en pueblos muy cercanos entre s\u00ed, y ubicados muy al norte de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, que fue donde primero lograron instalarse los soldados del ej\u00e9rcito invasor.<\/p>\n<p>Y aun cuando no es algo que se pueda probar, hay suficientes indicios para creer que cada uno de ellos, habi\u00e9ndose enterado de las humillaciones y maltratos a que fueron sometidos sus coterr\u00e1neos, y\u00a0 posiblemente hasta sus familiares, tomaron dicha invasi\u00f3n como una ofensa personal, puesto que, en cuanto tuvieron m\u00e1s claro lo que hab\u00eda sucedido, comenzaron a hacer presi\u00f3n en sus respectivos \u00e1mbitos, y se aplicaron con esmero para combatir a Napole\u00f3n y a \u201csus secuaces\u201d, lanzando enjundiosas homil\u00edas y cartas pastorales mediante las que exhortaban a los cl\u00e9rigos, frailes y monjas bajo su mando, y a los fieles de todas las parroquias, a cooperar por todos los medios que tuvieran a sus alcances, para sostener, sobre todo econ\u00f3micamente, a las juntas de gobierno que se organizaron en \u201cla querida y doliente Madre Patria\u201d, Juntas (o diputaciones regionales) que entre sus prop\u00f3sitos m\u00e1s importantes ten\u00edan el de sostener a ej\u00e9rcitos de patriotas que combatieran a los soldados de Napole\u00f3n, y a <em>\u201cPepe Botella\u201d<\/em> (o Jos\u00e9 Bonaparte) considerado por ellos como un rey ap\u00f3crifo, o usurpador.<\/p>\n<p>No contamos, lamentablemente, con ning\u00fan documento que nos diga que en Colima sucedi\u00f3 tal o cual cosa en relaci\u00f3n con esto que se dice entre julio y agosto de 1808, pero afortunadamente hay, en el Tomo III de la magn\u00edfica y muy nutrida colecci\u00f3n de documentos de Hern\u00e1ndez D\u00e1valos, una especie de rese\u00f1a episcopal (fechada el 6 de septiembre de ese mismo a\u00f1o, y de la que ya cit\u00e9 una parte en el mencionado Cap\u00edtulo 10), en la que el propio Juan Ruiz de Caba\u00f1as nos dice que, a ra\u00edz de que se enteraron de que tropas francesas invadieron el norte de Espa\u00f1a, dedic\u00e1ndose a profanar templos y honores virginales, a matar a los que se resist\u00edan, a robar lo que pod\u00edan y a tratar como esclavos a sus paisanos, \u201cmanchando los lechos conyugales\u201d, \u201cdestruyendo nuestra monarqu\u00eda, trastornando su gobierno y [\u2026] extinguiendo la religi\u00f3n y el culto\u201d. Lo primero que se imaginaron fue que \u201ctambi\u00e9n a estos dominios amagaba el mismo oprobio, y que las escuadras enemigas ya se preparar\u00edan r\u00e1pidamente para venir a sojuzgarnos y reducirnos al \u00faltimo exterminio\u201d. Por lo que las autoridades de Guadalajara y \u00e9l mismo tomaron la decisi\u00f3n de advertir y mover a todos los habitantes de la Nueva Galicia para evitarlo. Como lo podremos observar en nuestra pr\u00f3xima colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>NOTA. Todos estos datos corresponden al Cap\u00edtulo 15 de <em>\u201cMitos, verdades e infundios de la Guerra de Independencia de M\u00e9xico\u201d.<\/em><\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-20355 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=20356'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"325\" height=\"424\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/01-portada-historias-del-camino-real-copia.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-20356\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/01-portada-historias-del-camino-real-copia.jpg 325w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/01-portada-historias-del-camino-real-copia-230x300.jpg 230w\" sizes=\"(max-width: 325px) 100vw, 325px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-20356'>\n\t\t\t\tDibujo que muestra unos arrieros a mediados del siglo XIX. Tomado de la portada del libro colectivo \u201cHistorias del Camino Real de Colima\u201d, que en el 2012 me toc\u00f3 coordinar.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=20357'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"419\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/02-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-20357\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/02-1.jpg 883w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/02-1-300x196.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/02-1-768x503.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-20357'>\n\t\t\t\tMonumento ya muy decr\u00e9pito, ubicado a unos 40 metros del Mes\u00f3n de Atenquique, Jalisco, que alude tanto al son del \u201cCamino Real\u201d, como a la existencia de la famosa vereda.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=20358'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"430\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/03-brecha-bca-del-mto.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-20358\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/03-brecha-bca-del-mto.jpg 757w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/03-brecha-bca-del-mto-300x202.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/03-brecha-bca-del-mto-272x182.jpg 272w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-20358'>\n\t\t\t\t.- Brecha de Queser\u00eda, Colima, que form\u00f3 parte del Camino Real. Foto tomada desde \u201cel mirador de La Barranca del Muerto\u201d.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=20359'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/04-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-20359\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/04-1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/04-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/04-1-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-20359'>\n\t\t\t\tHace como 12 a\u00f1os tuvimos la oportunidad de ingresar a lo que quedaba del Mes\u00f3n de Platanar, lamentablemente casi todo en ruinas. No s\u00e9 si finalmente el Ayuntamiento de Tuxpan lo haya restaurado como parec\u00eda ser su intenci\u00f3n.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada COLIMA Y LOS COLIMOTES POCO ANTES DEL \u201cGRITO DE INDEPENDENCIA\u201d. \u2013 En el cap\u00edtulo precedente comentamos que hacia 1802, incluyendo al Corregimiento de Xilotl\u00e1n, en todas las parroquias del \u201cPartido de Colima\u201d resid\u00eda un exiguo n\u00famero de habitantes, puesto que los \u201cpadrones eclesi\u00e1sticos\u201d (especie de censos que realizaban los curas) de ese a\u00f1o&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-20355","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20355"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=20355"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20355\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=20355"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=20355"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=20355"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}