{"id":21185,"date":"2022-03-02T15:19:31","date_gmt":"2022-03-02T21:19:31","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=21185"},"modified":"2022-03-02T15:22:23","modified_gmt":"2022-03-02T21:22:23","slug":"cartas-filtradas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=21185","title":{"rendered":"CARTAS FILTRADAS"},"content":{"rendered":"<p><em>Abelardo Ahumada<\/em><\/p>\n<p><strong>LOS MUY REVUELTOS PAPELES DE DON EVARISTO. \u2013<\/strong><\/p>\n<p>La historia no le ha hecho justicia a don Juan Evaristo Hern\u00e1ndez y D\u00e1valos, aun cuando este meticuloso se\u00f1or fue uno de los m\u00e1s notables, laboriosos y entusiastas buscadores y coleccionistas de cuanto documento pudo hallar sobre lo que ocurri\u00f3 antes, durante y despu\u00e9s del famoso Grito de Dolores.<\/p>\n<p>Sus pocos datos biogr\u00e1ficos nos dicen que \u201cnaci\u00f3 en una familia acomodada\u201d (y extremadamente cat\u00f3lica) de Aguascalientes, el 6 de agosto de 1827, y que sus verdaderos nombres y apellidos fueron los de Jos\u00e9 Justo Pastor Ruiz de Esparza y D\u00e1valos, a los que decidi\u00f3 (o tuvo que) cambiar cuando se convirti\u00f3 en un furibundo liberal y fue perseguido por serlo.<\/p>\n<p>Antes de todo eso, sin embargo, asisti\u00f3 a una escuelita confesional de su ciudad, y tuvo tambi\u00e9n, siendo ni\u00f1o, la oportunidad de escuchar no pocas charlas en las que sus mayores hac\u00edan memoria o referencia de los entonces todav\u00eda recientes hechos relacionados con las luchas por la Independencia, y pudo, aparte, asistir a clases en el Seminario Conciliar de Durango, en donde adquiri\u00f3 el h\u00e1bito de la lectura.<\/p>\n<p>No quiso concluir la carrera sacerdotal, abandon\u00f3 Durango y empez\u00f3 a cursar la carrera de derecho en el Colegio de Zacatecas, pero tampoco la termin\u00f3 porque decidi\u00f3 salirse para participar activamente en la Guerra de Reforma, vi\u00e9ndose forzado despu\u00e9s a pelear tambi\u00e9n durante la Intervenci\u00f3n Francesa.<\/p>\n<p>No sabemos muchas m\u00e1s cosas de \u00e9l, pero por lo que hizo despu\u00e9s se supone que, una vez reestablecida la paz, se enamor\u00f3, por decirlo as\u00ed, de las historias que hab\u00eda escuchado de ni\u00f1o, puesto que, habi\u00e9ndose convertido primero en empleado de la Secretar\u00eda de Hacienda, y luego de la Administraci\u00f3n General de Correos, dedic\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida a recorrer diversos \u201carchivos p\u00fablicos y privados\u201d en varias entidades de la rep\u00fablica para buscar, transcribir y eventualmente comprar, con sus propios recursos, primero \u201c documentos hist\u00f3ricos relativos al estado de\u00a0 Jalisco y despu\u00e9s acerca de la Independencia\u201d.<\/p>\n<p>Esos mismos bi\u00f3grafos dicen que logr\u00f3 recopilar m\u00e1s de nueve mil documentos que habr\u00edan cabido en 18 gruesos tomos, pero que s\u00f3lo pudo publicar los seis primeros, entre 1877 y 1882, gracias a que en aquella \u00e9poca \u00e9l mismo trabajaba en la biblioteca o archivo de la Oficina Central de Correos, donde asimismo editaba un periodiquito que se titulaba <em>\u201cEl Sistema Postal\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Fue miembro titular de la Sociedad Mexicana de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica. Particip\u00f3 en ella como secretario y edit\u00f3, durante varios a\u00f1os y hasta su muerte el famoso <em>\u201cBolet\u00edn\u201d<\/em> que dicha sociedad publicaba.<\/p>\n<p>En ese mismo contexto edit\u00f3 la<em> \u201cHistoria de la conquista de Nueva Galicia\u201d<\/em> de su colega jalisciense Mat\u00edas de la Mota Padilla, y algunos otros libros m\u00e1s. Pero cuando lleg\u00f3 a la edad madura, estando muy escaso de recursos y no contando con el apoyo del gobierno porfirista para la publicaci\u00f3n de los dem\u00e1s tomos, su familia y \u00e9l padecieron grandes penurias.<\/p>\n<p>Miles de pesos hab\u00eda \u00e9l gastado para adquirir toda esa serie de documentos tan importantes para entender la historia de M\u00e9xico, pero se neg\u00f3 a venderlos para salir de apuros, y falleci\u00f3 as\u00ed el 27 de enero de 1893.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, sin embargo, su esposa se vio precisada a sacar todos esos documentos a la venta, y desde 1943 forman parte del <em>\u201cFondo Hern\u00e1ndez y D\u00e1valos\u201d,<\/em> de la gran biblioteca de la Universidad de Austin, Texas.<\/p>\n<p>Yo tengo, sin embargo, como herencia indirecta que recib\u00ed de mi gran maestro y amigo, el presb\u00edtero Florentino V\u00e1zquez Lara Centeno, los tomos que don Juan Evaristo logr\u00f3 publicar. Son seis gruesos vol\u00famenes trabajados en letra peque\u00f1ita (parece Calibri 10) y cada uno de ellos cuenta con m\u00e1s de 900 p\u00e1ginas. As\u00ed que son cientos de documentos que, como dije, van de 1808 a 1821.<\/p>\n<p>El \u00fanico y gran problema que todos esos documentos tienen, es que, si bien don Juan tuvo especial inter\u00e9s en ponerse a buscarlos y coleccionarlos, no tuvo, sin embargo, ni el tiempo ni los modos para ponerlos en orden, dando como resultado que se hallen sumamente revueltos y no tengan siquiera un orden cronol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Pero poniendo de lado todo eso, y valorando, por otra parte, el muy arduo, extenuante y oneroso trabajo que don Juan Evaristo debi\u00f3 realizar para reunir tan abundante mina de documentos, quiero decir que su revisi\u00f3n me ha resultado apasionante, puesto que en dichos vol\u00famenes no nos quiso \u00e9l mostrar su propia visi\u00f3n de la Guerra de Independencia, sino darle a sus posibles lectores, la oportunidad de irse enterando de todos aquellos hechos tal y como se fueron dando en las diferentes partes del pa\u00eds, a partir de los documentos redactados, publicados y difundidos en los mismos d\u00edas que todo ello estaba ocurriendo.<\/p>\n<p><strong>LA GACETA DE M\u00c9XICO Y LAS CIRCULARES QUE DESPARRAMARON LAS NOTICIAS. \u2013<\/strong><\/p>\n<p>Gracias a \u00e9sa y otras colecciones que ya he mencionado aqu\u00ed, hoy puedo afirmar (ya con mucha m\u00e1s seguridad) que la historia de la Guerra de Independencia que nos empezaron a contar nuestros profesores de primaria, y nos han seguido contando todos los historiadores pagados por la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica desde 1921 para ac\u00e1, no es que sea falsa tal cual, sino que revela una intenci\u00f3n sesgada en la que no fueron tomados en cuenta ni los testimonios ni las opiniones de quienes estuvieron viendo las cosas, o realizando sus trabajos, desde el bando opuesto a \u201clos h\u00e9roes que nos dieron patria\u201d, y muchas veces ni de los que, habiendo peleado junto con ellos, cometieron, por decirlo as\u00ed, el delito de no morirse en la guerra y de sobrevivir a ella.<\/p>\n<p>Siendo \u00e9ste el motivo me he detenido tanto para tratar de exponer lo que ocurri\u00f3 en nuestro pa\u00eds (y especialmente en nuestra regi\u00f3n) durante 1808 y 1809.<\/p>\n<p>En aquel tiempo exist\u00eda en la Nueva Espa\u00f1a una publicaci\u00f3n equivalente a lo que m\u00e1s tarde fue <em>\u201cEl Peri\u00f3dico Oficial\u201d<\/em>. Se llamaba <em>\u201cLa Gazeta de M\u00e9xico\u201d<\/em> (sic) y su responsable y primer redactor se llamaba Juan L\u00f3pez Cancelada, natural de \u201cCancela de Aguiar\u201d, una diminuta poblaci\u00f3n espa\u00f1ola de \u201cla provincia del Bierzo, reino de Le\u00f3n\u201d, habiendo nacido en 1765.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su propio testimonio, \u201ccuando el Bar\u00f3n de Humbolt [\u2026] lleg\u00f3 a la Nueva Espa\u00f1a (1803) ya llevaba yo 14 a\u00f1os de haber recorrido la mayor parte de las provincias, por el dilatado espacio de m\u00e1s de 700 leguas tierra adentro. Hab\u00eda vivido de asiento (re-sic) en algunas poblaciones grandes de gente ilustrada\u201d, y sab\u00eda, pues, c\u00f3mo era el pa\u00eds y c\u00f3mo pensaba su gente. Todo ello aparte de que, cuando comenzaron a llegar las noticias que hablaban de la Invasi\u00f3n Napole\u00f3nica a Espa\u00f1a \u00e9l fue uno de los primeros en enterarse de todo, y el primero que tuvo la obligaci\u00f3n de rese\u00f1ar y difundir tales hechos<em>.<\/em><\/p>\n<p>Siendo quien, cuando ya estaba desterrado en Espa\u00f1a por haber hablado de m\u00e1s en M\u00e9xico, public\u00f3 \u00a0un amplio testimonial que titul\u00f3 <em>\u201cLa verdad sabida y [de] buena fe guardada\u201d,<\/em> en donde expone una muy cuidadosa rese\u00f1a de cuanto vio que ocurri\u00f3 a partir de que \u201cel 8 de julio llegaron a Nueva Espa\u00f1a las noticias de lo ocurrido en Aranjuez los d\u00edas 18 y 19 de marzo\u201d hasta el momento en que el reci\u00e9n desaforado virrey Iturrigaray y su familia ya estaban esperando en Veracruz el barco que los habr\u00eda de llevar de regreso a Sevilla, en donde habr\u00eda aqu\u00e9l de rendir cuentas sobre los desacatos que hizo a la Junta Suprema establecida en esa ciudad, y que conduc\u00eda en aquel\u00a0 momento los esfuerzos de los espa\u00f1oles para confrontar a los invasores franceses.<\/p>\n<p>En ese documento, L\u00f3pez Cancelada afirma, por ejemplo, que \u201cel primero que extendi\u00f3 las m\u00e1ximas de la independencia\u201d no fue ni fray Melchor de Talamantes, ni el licenciado Verdad, ni don Miguel Hidalgo, sino el dicho Virrey Iturrigaray, quien, dolido tal vez por la ca\u00edda de su gran amigo Manuel Godoy (mano derecha del rey Carlos IV), dio muestras inmediatas de estar en desacuerdo con la asunci\u00f3n al trono de Fernando VII y, cuando posteriormente se supo que \u00e9ste hab\u00eda sido aprehendido por Napole\u00f3n, alent\u00f3 la idea de que \u201cal faltar el Soberano, hab\u00eda reca\u00eddo la soberan\u00eda en el pueblo\u201d, y que, por consecuencia, \u201cla nobil\u00edsima Ciudad [de M\u00e9xico] lo representaba\u201d. Por lo que a partir de entonces \u201cdeb\u00edan de quedar abolidas todas las autoridades, hasta no recibir nueva investidura del Cabildo\u201d.<\/p>\n<p>Y fue ese mismo redactor quien agrega que, cuando llegaron a M\u00e9xico las copias de los n\u00fameros \u201c46, 47 y 48 de la Gazeta de Madrid\u201d, en los que se dio amplia noticia de \u201clas Abdicaciones de Bayona\u201d, el virrey le hizo m\u00e1s que duplicar el tiraje ordinario de la correspondiente \u201cGazeta de M\u00e9xico\u201d <strong>con el prop\u00f3sito de \u201csobrecartarlos a todos los pueblos de M\u00e9xico\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Colateralmente, sin detenernos por lo pronto a revisar otros detalles sobre lo que para \u00e9l fue el <em>\u201cOrigen de la espantosa revoluci\u00f3n de Nueva Espa\u00f1a comenzada en 15 de septiembre de 1810\u201d<\/em>, hay otros documentos que nos indican que, en julio de 1808, el Ayuntamiento de la Ciudad de M\u00e9xico empez\u00f3 a emitir y enviar algunas \u201cCirculares\u201d a sus iguales del resto de la Nueva Espa\u00f1a, como una del d\u00eda 28, en la que expresamente se manifestaba que \u201cse tom\u00f3 la resoluci\u00f3n de conservar esos dominios para el Rey y sus sucesores\u201d, y que \u201cpara sancionarla\u201d s\u00f3lo faltaba la realizaci\u00f3n \u201cde una junta general que se va a celebrar en M\u00e9xico\u201d, por lo que dicha circular deber\u00eda servir para \u201cconvocar [a los representantes] de todos los lugares de M\u00e9xico situados a largas distancias\u201d.<\/p>\n<p>A dicha circular se sum\u00f3 otra, dirigida \u201ca todos los ayuntamientos\u201d, fechada el 1 de septiembre siguiente, y que a la letra dice: \u201cConviniendo que en las actuales circunstancias haya en esta capital un apoderado que represente los derechos y acciones\u201d de cada ayuntamiento \u201cprevengo a Vuestra Se\u00f1or\u00eda (se refer\u00eda a cada uno de los alcaldes) que sin p\u00e9rdida de tiempo dirija [\u2026] el sujeto que por s\u00ed elija, [para que] pueda emprender su venida a la m\u00e1s posible brevedad\u201d.<\/p>\n<p>Dicha convocatoria alert\u00f3 a los espa\u00f1oles que formaban parte de la Regencia, porque sab\u00edan que la mayor parte de todos los dem\u00e1s ayuntamientos estaban conformados por criollos, con excepci\u00f3n de las llamadas \u201crep\u00fablicas de indios\u201d, y por supuesto que se opuso a la realizaci\u00f3n de dicha asamblea, exponiendo como argumento el Art\u00edculo 45 de la Ley de Indias emitida por un antiguo rey, quien muy de conformidad con su \u00e9poca, hab\u00eda dicho: \u201cEs nuestra voluntad que los virreyes s\u00f3lo provean y determinen en las materias de gobierno de su jurisdicci\u00f3n; pero ser\u00e1 bien que siempre comuniquen con el Acuerdo de los Oidores de la Audiencia donde presiden\u201d.<\/p>\n<p>Al presenciar estos acontecimientos, otro de los testigos presenciales de la \u00e9poca dice que \u201cse dividieron los dict\u00e1menes en dos facciones: [Por un lado] Iturrigaray, dos o tres Oidores, el Ayuntamiento de M\u00e9xico, <strong>y la mayor parte de los pueblos del Reyno, eran del parecer de reunir la representaci\u00f3n [provisional del Gobierno Supremo] por medio de Diputaciones\u201d, <\/strong>y por otro \u201clos dem\u00e1s Vocales de la Audiencia, que con este hecho iban a perder la suprema autoridad que hab\u00edan tenido hasta aqu\u00ed, pues [si resultaba favorable la convocatoria emitida] podr\u00eda opon\u00e9rseles otro Gobierno m\u00e1s Superior, quedando ella en clase de segunda orden\u201d.<\/p>\n<p>No obstante esto \u00faltimo, ya se sabe que los Oidores que se opon\u00edan a la Junta concurrieron con el Arzobispo Lizana y con los m\u00e1s fuertes comerciantes de la capital de la Nueva Espa\u00f1a, para pedir su anuencia y buscar el modo anular al virrey antes de que las cosas siguieran adelante, y que, quien encabez\u00f3 la toma del Palacio Virreinal fue don Gabriel Joaqu\u00edn del Yermo y de la B\u00e1rcena, al frente de los 300 individuos que s\u00f3lo unos pocos d\u00edas atr\u00e1s hab\u00edan conformado un batall\u00f3n que, como el de Guadalajara, tambi\u00e9n se llam\u00f3 \u201cVoluntarios de Fernando VII\u201d. Felon\u00eda que habr\u00eda de salirles muy cara y revertirse despu\u00e9s en su contra.<\/p>\n<p><strong>OTRA VEZ EL TRAJ\u00cdN DE LOS ARRIEROS. \u2013<\/strong><\/p>\n<p>Viendo los hechos de conformidad con lo que acabo de citar, y viendo lo que sucedi\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la captura y defenestraci\u00f3n del virrey Iturrigaray, no hay motivo que nos impida creer que muchos de los ayuntamientos de las intendencias de Guanajuato, Valladolid y Guadalajara formaban parte de esa <strong>mayor\u00eda<\/strong> que pensaba que ser\u00eda bueno<strong> \u201creunir la representaci\u00f3n [provisional del Gobierno Supremo] por medio de Diputaciones\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Carezco, sin embargo, de pruebas documentales que me permita sustentar esta idea en cuanto a Colima concierne, pero <strong>estoy convencido de que no debemos pasar por alto<\/strong> el hecho de que las tres v\u00edas m\u00e1s transitadas para llevar los pasajes, las cargas y las noticias entre Guadalajara y M\u00e9xico, entre Colima y M\u00e9xico, y entre Guadalajara y Colima, segu\u00edan siendo los tres m\u00e1s conocidos tramos de dichos Caminos Reales. As\u00ed que tampoco tenemos impedimento para deducir que hayan vuelto a ser algunos de ellos quienes distribuyeron aquellas circulares y fueron desparramando las noticias que hemos revisado aqu\u00ed en todos los pueblos y rancher\u00edas situadas a lo largo de los caminos por los que diaria o frecuentemente trajinaban. Contribuyendo de esa manera a que mucha de aquella gente fuera, poco a poco, encari\u00f1\u00e1ndose con la idea de la independencia.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<p>Nota. &#8211; Todo este material corresponde al Cap\u00edtulo 21 de <em>\u201cMitos, verdades e infundios de la Guerra de Independencia de M\u00e9xico\u201d.<\/em><\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-21185 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=21186'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"917\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/01-juan-evaristo-hernandez-y-davalos.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-21186\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/01-juan-evaristo-hernandez-y-davalos.jpg 700w, 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de la capital de la Nueva Espa\u00f1a encabez\u00f3 esa acci\u00f3n.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada LOS MUY REVUELTOS PAPELES DE DON EVARISTO. \u2013 La historia no le ha hecho justicia a don Juan Evaristo Hern\u00e1ndez y D\u00e1valos, aun cuando este meticuloso se\u00f1or fue uno de los m\u00e1s notables, laboriosos y entusiastas buscadores y coleccionistas de cuanto documento pudo hallar sobre lo que ocurri\u00f3 antes, durante y despu\u00e9s 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