{"id":23518,"date":"2022-08-02T20:49:46","date_gmt":"2022-08-03T01:49:46","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=23518"},"modified":"2022-08-02T20:49:46","modified_gmt":"2022-08-03T01:49:46","slug":"colima-y-los-alrededores-de-los-volcanes-en-septiembre-diciembre-de-1810-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=23518","title":{"rendered":"Colima y los alrededores de los Volcanes en septiembre-diciembre de 1810"},"content":{"rendered":"<p>D\u00e9cima quinta parte<\/p>\n<p>Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>ALGUNOS INSURGENTES COLIMOTES. \u2013<\/p>\n<p><em>\u201cCadenas\u201d,<\/em> pues, fue el primer jefe insurgente colimote con poder militar, y algunos de los m\u00e1s antiguos historiadores lo describen participando en la guerra junto a Pedro Regalado, Ferm\u00edn \u00dartiz y Ram\u00f3n Brizuela, pero sin especificar c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo se incorporaron a las filas rebeldes.<\/p>\n<p>Omisi\u00f3n involuntaria que se debi\u00f3 a la falta de documentos que les brindaran m\u00e1s informaci\u00f3n, y que hoy podemos superar un poco gracias a muy antiguos papeles que afortunadamente han ido saliendo a la luz:<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, se puede afirmar que \u201cLos Regalado\u201d, esos famosos guerrilleros en cuyo honor hay una calle en Colima, no eran dos hermanos que se apellidaran as\u00ed, sino un sobrino y un t\u00edo (en ese orden), y de los que Pedro (el sobrino) era el menor, pero fue el primero en incorporarse al movimiento y se convirti\u00f3 en un l\u00edder con bastante renombre en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Igualmente se hab\u00eda cre\u00eddo que Regalado era un apellido, pero era el segundo nombre de Pedro, quien compart\u00eda con Miguel (su t\u00edo) el apellido Llamas. Aunque a la postre, tal vez por ser m\u00e1s sonoro el nombre que el apellido, y por verlos casi siempre juntos, la gente de la \u00e9poca los conoci\u00f3 como \u201cLos Regalado\u201d.<\/p>\n<p>Pedro Regalado Llamas era, pues, en 1810, un joven criollo nacido en la Villa de Colima durante el \u00faltimo cuarto del siglo XVIII y que, tal como lo adelant\u00e9 en un cap\u00edtulo precedente, se caracterizaba por ser un pr\u00f3spero empresario rural. Estaba casado con la joven Petrita Covarrubias, pero no ten\u00edan hijos a\u00fan.<\/p>\n<p>Entre lo m\u00e1s interesante que se puede contar de \u00e9l en aquellos primeros d\u00edas de la guerra, les recuerdo que, al igual que muchos otros criollos, fue forzado a participar como combatiente de una de las compa\u00f1\u00edas que integraban las Milicias del Sur de la Intendencia de Nueva Galicia, y que, habiendo sido comisionado para participar en la defensa de Guadalajara a principios de noviembre de ese a\u00f1o, parece haber sido uno de los afortunados milicianos colimotes que <em>a u\u00f1a de caballo <\/em>logr\u00f3 escapar de la hecatombe en que se convirti\u00f3 la tormenta de piedras que los indios honderos del <em>Amo<\/em> Torres dejaron caer sobre \u00e9l y sus compa\u00f1eros criollos en Zacoalco.<\/p>\n<p>Por otra parte no he conocido ning\u00fan papel que nos indique por qu\u00e9 no quiso (o no pudo) irse a refugiar en ese momento a la Villa de Colima, pero como tal vez no quiso llegar a ella como aparente desertor, y como su escape coincidi\u00f3 con las fechas en las que el grupo armado de Torres, hijo, y Rafael Arteaga iban precisamente marchando hacia all\u00e1, es posible que se haya ido por otras veredas para refugiarse en alguna de sus propiedades rurales.<\/p>\n<p>Todo eso mientras que Ram\u00f3n Brizuela, comerciante ya casado tambi\u00e9n, nacido asimismo en la Villa de Colima en 1785 y muy buen amigo suyo, se presentaba, el d\u00eda 10 de noviembre de 1810, con Arteaga y Torres para ofrecerse como voluntario. (Seg\u00fan lo refiere una carta suya que aparece citada en la ponencia \u201c<em>El Insurgente Don Ram\u00f3n Brizuela\u201d, <\/em>que el m\u00e9dico, historiador y pianista, Enrique Brizuela Virgen, present\u00f3 ante la Sociedad Colimense de Estudios Hist\u00f3ricos un jueves de noviembre del a\u00f1o 2005, en la que yo estuve presente y de la que tengo una copia resumida).<\/p>\n<p>No fueron Ram\u00f3n Brizuela y Calixto Mart\u00ednez los \u00fanico colimotes que fueron a entrevistarse con Torres y Arteaga, pero por lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s, todo parece indicar que fueron ellos con quienes dichos cabecillas establecieron un contacto m\u00e1s a fondo, y a los que, tal vez con la mediaci\u00f3n del padre Jos\u00e9 Antonio D\u00edaz, vieron con mayores y mejores capacidades para dirigir el grupo de insurgentes netamente colimotes que de esas reuniones surgi\u00f3, puesto que tal como lo acabamos de demostrar, Calixto Mart\u00ednez fue su primer l\u00edder visible; llev\u00e1ndose el nombramiento de \u201cCapit\u00e1n de las Costas del Sur\u201d, y a Ram\u00f3n Brizuela y Luis Altamirano, como sus m\u00e1s inmediatos apoyadores.<\/p>\n<p>En ese contexto cabe considerar que pudo haber sido en esos mismos d\u00edas cuando Pedro Regalado Llamas volvi\u00f3 a entrar en contacto con su amigo Ram\u00f3n Brizuela, puesto que despu\u00e9s de haber le\u00eddo el \u201cproceso sumario y de confiscaci\u00f3n de bienes\u201d que dos a\u00f1os despu\u00e9s \u201cle instruyeron [en ausencia] las autoridades realistas\u201d, S\u00e1nchez D\u00edaz anot\u00f3: \u201cQueda claro que [su incorporaci\u00f3n al movimiento insurgente] fue por la invitaci\u00f3n que le hizo el comerciante colimense Ram\u00f3n Brizuela, uno de los primeros en incorporarse\u201d. (S\u00e1nchez D\u00edaz, p. 6).<\/p>\n<p>Y ya que hablamos de dicho proceso, habr\u00eda que agregar que varios testigos radicados en Colima fueron llamados a declarar, y que uno de ellos, llamado Juan Jos\u00e9 Villasana, escribano p\u00fablico por m\u00e1s se\u00f1as, precis\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cPedro Llamas, conocido por Regalado, fue originario y vecino de esta villa, y desde que lo sorprendieron (enga\u00f1aron o convencieron) los cabecillas Manuel (Rafael) Arteaga y Jos\u00e9 Antonio Torres (hijo), se reuni\u00f3 con su gavilla y concurri\u00f3 con ellos a las aprehensiones de los europeos, robos de sus intereses y dem\u00e1s excesos que cometieron [\u2026] y despu\u00e9s se reuni\u00f3 con Calixto Mart\u00ednez <em>Cadenas\u2026<\/em>\u201d (Ibidem, p. 9).<\/p>\n<p>Otro testimonio similar que corrobora el anterior y agrega nuevos datos, aparece tambi\u00e9n en ese mismo proceso y fue expuesto por el espa\u00f1ol Rafael Guerrero. En \u00e9l se dice que, habiendo conocido a Pedro Regalado \u201cmuy bien\u201d, sab\u00eda que se ali\u00f3 con los cabecillas Arteaga y Torres, y que junto con Manuel Regalado (su t\u00edo) y Ram\u00f3n Brizuela, <strong>salieron los tres \u201ccon comisi\u00f3n de aqu\u00e9llos por esta costa con direcci\u00f3n a Tepic o San Blas, advirtiendo que el principal comisionado en esta indicada invasi\u00f3n lo fue Jos\u00e9 Calixto Mart\u00ednez y Cadenas, y como sus segundos fueron Regalado y Brizuela\u201d. <\/strong>(Ibid., p. 9).<\/p>\n<p>Por si fuera poco, algunos meses despu\u00e9s se supo que <em>Cadenas<\/em> estaba \u201ccasado con Mar\u00eda Josefina Morf\u00edn\u201d, una muchacha nativa de Zapotiltic, a la que en alg\u00fan momento posterior (finales de 1811 o principios de 1812) se le levant\u00f3 otro proceso en Guadalajara \u201cpor ser esposa de cabecilla insurgente\u201d. Proceso en el que al ser interrogada sobre c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y con qui\u00e9n, se hab\u00edan incorporado su marido y otros colimotes al movimiento independentista, ella declar\u00f3 que Calixto: \u201cnunca le comunic\u00f3 su intento de tomar partido en la insurrecci\u00f3n\u201d; y que, en noviembre de 1810, cuando ella estaba de visita en casa de su pap\u00e1, en el pueblo del que era originaria, fue \u201ccuando los insurgentes entraron la primera ocasi\u00f3n en Colima, [y] cuando dicho su marido tom\u00f3 partido\u201d. (Boyzo, p. 37).<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, tras conformarse ese grupo por no sabemos cu\u00e1ntos otros paisanos m\u00e1s, Mart\u00ednez, Brizuela, Altamirano y los Llamas se organizaron muy r\u00e1pidamente para tratar de cumplir las \u00f3rdenes recibidas, y lo hicieron tan bien que a finales de ese mismo mes (noviembre) ya estaban tomando por primera ocasi\u00f3n el pueblo de Autl\u00e1n. Toma tras la cual, ya con la incorporaci\u00f3n presuntamente masiva del paisanaje de Villa de Purificaci\u00f3n y Cuautitl\u00e1n, decidieron expandir su campo de acci\u00f3n y a principios de diciembre se dirigieron hacia Mascota y San Sebasti\u00e1n del Oeste.<\/p>\n<p>AGUARDIENTE, PAN, QUESO Y CAJETAS. \u2013<\/p>\n<p>Por su parte, d\u00edas atr\u00e1s (concretamente el 19 de octubre), habi\u00e9ndose enterado en Colima de la entrada triunfal que <em>El Amo<\/em> Torres hab\u00eda hecho a Guadalajara el 11, y habiendo ya nombrado a un gobierno insurgente y a un \u201cTesorero y Depositario de todos los caudales de los europeos presentes y ausentes de esta villa\u201d, Torres, hijo; el capit\u00e1n Arteaga y el padre Jos\u00e9 Antonio D\u00edaz, se dispusieron a dejar Colima asegurada e irse a dicha ciudad, pero no sin solicitarle muy formalmente a don Martin de Anguiano, el tesorero, que les entregara la bonita suma de \u201cdos mil cuatrocientos pesos, d\u00e1ndole el correspondiente recibo para su constancia y resguardo\u201d. (Rodr\u00edguez Castellanos, p. 60).<\/p>\n<p>Anguiano se los entreg\u00f3 a rega\u00f1adientes en la ma\u00f1ana del 20, y aprovech\u00f3 el momento para insistir en que le aceptaran su renuncia al cargo porque varias personas, conocidas suyas, entre las que estaban las esposas de los veinte espa\u00f1oles que ellos llevaban presos, estaban mostrando indisposici\u00f3n en su contra, dando a entender que har\u00eda mal uso de los bienes que se le hab\u00edan depositado.<\/p>\n<p>Los cabecillas insurgentes, sin embargo, tal vez por la prisa de iniciar su marcha, no le aceptaron su renuncia, argumentaron que ten\u00edan en \u00e9l puesta su confianza, y le dijeron que los reclamantes deb\u00edan de entender que todos \u201clos efectos recogidos\u201d y todo el dinero incautado, era para garantizar \u201clos gastos de las guerras actuales originadas por ellos\u201d. (Ibidem, p. 62).<\/p>\n<p>Sobre ese tema hubo adem\u00e1s un curioso intercambio de mensajes que qued\u00f3 inserto en la colecci\u00f3n de documentos de Rodr\u00edguez Castellanos, en el que se dice que, estando ya en \u201cla hacienda de San Jos\u00e9 de Buenavista\u201d, popularmente conocida como El Trapiche, de camino hacia Guadalajara, a los insurgentes se les antoj\u00f3 que, conforme fueran avanzando en su marcha, ser\u00eda bueno poder echarse unos tragos y comerse como quien dice una botana, por lo que comisionaron a unos individuos para que regresaran a Colima, se presentaran con don Martin Anguiano y le transmitieran la orden de que les enviara \u201ccon los portadores\u201d, hasta el punto en donde ellos se hallaren en el camino, en los tres caballos que para eso llevaban, \u201cuna <em>carga <\/em>de aguardiente [as\u00ed como] tambi\u00e9n un poco de pan, de lo que vamos escasos (\u2026,] un queso grande y cajetas\u201d. (Ibid., p. 63).<\/p>\n<p>Todo ello aparte de insistirle en que deber\u00eda poner especial cuidado para administrar los bienes que quedaron bajo su resguardo, y para buscar el modo de que se recogieran adecuadamente las cosechas, sin descuidar la manutenci\u00f3n de las mujeres de los europeos.<\/p>\n<p>UNA LARGA FILA DE CAMINANTES Y CABALGANTES. \u2013<\/p>\n<p>Aunque nos sea imposible saber qu\u00e9 cara pondr\u00eda don Mart\u00edn Anguiano al recibir todos esos requerimientos, documentalmente queda claro que cumpli\u00f3 la orden y anot\u00f3 los costos en su libro de cuentas.<\/p>\n<p>De lo dem\u00e1s que ocurri\u00f3 en el trayecto hacia la capital de la Intendencia s\u00f3lo queda imaginar los campamentos y los vivaques que se tuvieron que improvisar al final de cada una de las cinco etapas que requer\u00eda el traslado entre la Villa de Colima y Guadalajara, tomando como particular circunstancia el hecho de que la mayor parte de toda aquella gente (y m\u00e1s los ind\u00edgenas que siguieron el llamado del padre Jos\u00e9 Antonio D\u00edaz) nunca hab\u00edan salido de sus pueblos.<\/p>\n<p>En ese sentido, tomando en cuenta algunas antiguas descripciones que nos ha tocado leer respecto a las veredas del Camino Real, y el conocimiento directo que tenemos sobre algunos de los tramos que a\u00fan hoy se pueden observar, \u201c<em>vemos\u201d,<\/em> como si fuera en una pel\u00edcula, la largu\u00edsima fila de guerrilleros que como ondulante serpiente se tuvo que formar para poder atravesar los peligrosos riscos de las barrancas de Beltr\u00e1n, Pialla y Atenquique.<\/p>\n<p>Noviembre, adem\u00e1s, es el mes en que en la zonas circundantes a los Volcanes de Colima se suele todav\u00eda empezar a cosechar el ma\u00edz de temporal, y es la \u00e9poca tambi\u00e9n en la que en todos los ranchos y las haciendas de aquellas hermosas tierras est\u00e1n los ganados gordos por tanta pastura que hay. As\u00ed que nada nos impide creer que toda esa gente dispuso de las mazorcas necesarias para proveerse de nixtamal y del ganado suficiente para satisfacer el hambre rezagada.<\/p>\n<p>GUADALAJARA ENTRE LA SORPRESA Y LA DESESPERACI\u00d3N. \u2013<\/p>\n<p>Seg\u00fan los n\u00fameros de los padrones parroquiales que don Luis P\u00e9rez Verd\u00eda pudo cotejar, Guadalajara ten\u00eda, en 1810, alrededor de \u201c35 mil habitantes, entre espa\u00f1oles, criollos, mestizos, indios, negros y castas\u201d. Lo que equivale a decir que era una ciudad muy peque\u00f1a en comparaci\u00f3n a lo que ahora es, pero ya desde entonces la segunda con mayor poblaci\u00f3n, importancia y riqueza de toda la Nueva Espa\u00f1a, superando en esos sentidos incluso a Puebla de los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p>Siendo asimismo una ciudad que contaba con algunas de las m\u00e1s grandes industrias de aquella \u00e9poca, y se hab\u00eda convertido en la poblaci\u00f3n que dominaba el comercio de todo el occidente y gran parte del norte y del noroeste del territorio novohispano. Sin haber dicho a\u00fan que, contando con el puerto de San Blas como suyo, se abr\u00eda al mercado mar\u00edtimo internacional; d\u00e1ndole un mayor atractivo a\u00fan.<\/p>\n<p>Pero ese a\u00f1o, sin embargo, los orgullosos habitantes de la que alguien habr\u00eda de bautizar como \u201cPerla Tapat\u00eda\u201d, empezaron a temer que su poder\u00edo, su riqueza y su tranquilidad pudieran irse por el cauce del arroyo de San Juan de Dios como se iban las aguas bravas tras el paso de una tormenta: y sus temores comenzaron a convertirse en una realidad, cuando en la ma\u00f1ana del 11 de noviembre, los habitantes del vecino pueblo de Santa Anita empezaron a ver pasar por la calle principal (que no era otra cosa m\u00e1s que una prolongaci\u00f3n del Camino Real de Colima), varios miles de hombres, mujeres, ni\u00f1os y bestias de monta y de carga que iban en la abigarrada comitiva del triunfador de la batalla de Zacoalco. Interesante asunto del que tendremos que ocuparnos en la pr\u00f3xima entrega.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-23518 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23519'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"440\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/01.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23519\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/01.jpg 640w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/01-300x206.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/01-100x70.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23519'>\n\t\t\t\tAunque no se tienen fotos de la \u00e9poca, \u00e9sta nos sirve para imaginar la larga fila de combatientes insurgentes que por esa estrecha vereda march\u00f3 desde Colima hacia Guadalajara.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23520'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"445\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23520\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02.jpg 720w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02-300x209.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02-320x224.jpg 320w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02-100x70.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23520'>\n\t\t\t\t.- La caminata entre ambas poblaciones normalmente duraba cinco jornadas, y al final de cada una se ten\u00eda que escoger un paraje para pernoctar.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23521'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23521\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23521'>\n\t\t\t\tNoviembre ha sido siempre el mes en que en la zona de los volcanes inician las cosechas del ma\u00edz de temporal.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23522'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"416\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23522\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04-300x195.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04-768x499.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23522'>\n\t\t\t\tTodav\u00eda quedan en el actual suburbio de Santa Anita algunas reminiscencias de lo que fue un tramo del Camino Real.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00e9cima quinta parte Abelardo Ahumada ALGUNOS INSURGENTES COLIMOTES. \u2013 \u201cCadenas\u201d, pues, fue el primer jefe insurgente colimote con poder militar, y algunos de los m\u00e1s antiguos historiadores lo describen participando en la guerra junto a Pedro Regalado, Ferm\u00edn \u00dartiz y Ram\u00f3n Brizuela, pero sin especificar c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo se incorporaron a las filas rebeldes. 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