{"id":23803,"date":"2022-08-23T18:26:20","date_gmt":"2022-08-23T23:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=23803"},"modified":"2022-08-23T18:26:20","modified_gmt":"2022-08-23T23:26:20","slug":"colima-y-los-alrededores-de-los-volcanes-en-septiembre-diciembre-de-1810-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=23803","title":{"rendered":"Colima y los alrededores de los Volcanes en septiembre-diciembre de 1810"},"content":{"rendered":"<p>D\u00e9cimo octava parte<\/p>\n<p>Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>HACINAMIENTO, INSALUBRIDAD E INSEGURIDAD. \u2013<\/p>\n<p>Tenemos noticias de que si la entrada de Hidalgo a Guadalajara fue \u201capote\u00f3sica\u201d, llena de \u201cvivas\u201d, altos honores y grandes ceremoniales, no tard\u00f3 mucho para que la cotidianidad de la entonces peque\u00f1a urbe se volviera un caos, en la medida de que, habi\u00e9ndose sumado a la gente de Torres, Huidobro y G\u00f3mez Portugal el enorme conjunto que lleg\u00f3 acompa\u00f1ando al ex cura de Dolores, la poblaci\u00f3n ordinaria pr\u00e1cticamente se cuadruplic\u00f3, generando con ello que \u201cla planta urbana se saturara y el sobrecupo paralizara casi todas sus actividades\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEsta muchedumbre y alrededor de treinta mil caballos (\u00a1treinta mil caballos!) que se distribuyeron en los atrios de los templos, en las plazas p\u00fablicas, en las calles y las afueras de la ciudad, impidieron que las familias tapat\u00edas salieran a comprar alimentos, visitar los templos o arreglar alg\u00fan asunto particular. El hacinamiento lleg\u00f3 a tal grado que un soldado insurgente, en una carta interceptada por los realistas, le dec\u00eda a su esposa: \u2018Estamos como los panes de jab\u00f3n en el guacal prensados\u201d.<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] La concentraci\u00f3n de tanta gente trastoc\u00f3 el sistema de abasto; el ma\u00edz almacenado en la alh\u00f3ndiga y el dep\u00f3sito se agot\u00f3, por lo que fue necesario obligar a los due\u00f1os de ranchos y haciendas aleda\u00f1as a enviar lo que ten\u00edan guardado en sus trojes para alimentar a los rebeldes. [Y] como es de suponer, en las semanas siguientes se escase\u00f3 el grano alimenticio, la carne y otros productos ya no pudieron ser adquiridos con facilidad y se elevaron los precios de \u00e9stas y otras mercanc\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cA los problemas de alojamiento y alimentaci\u00f3n hay que a\u00f1adir el de la insalubridad por la acumulaci\u00f3n de heces humanas y las de los caballos. Seg\u00fan algunos reportes el olor p\u00fatrido que cubri\u00f3 la ciudad se volvi\u00f3 insoportable. Y no menos grave fue la inseguridad, porque en las noches se comet\u00edan muchos robos y asaltos a casas y peque\u00f1os establecimientos comerciales\u201d. (Olveda Legaspi, Jaime<em>, \u201cGuadalajara arrollada por la insurrecci\u00f3n\u201d,<\/em> art\u00edculo publicado en el n\u00famero 94, de la revista <em>\u201cRelatos e historias en M\u00e9xico\u201d,<\/em> 2007, p. 52-53).<\/p>\n<p>EL REENCUENTRO DE TRES AMIGOS. \u2013<\/p>\n<p>Siguiendo con la descripci\u00f3n de <em>peque\u00f1os detalles<\/em> que nada (o muy poco) tuvieron que ver con los <em>desplantes heroicos<\/em> que tanto les gusta resaltar a los historiadores oficialistas, quiero a\u00f1adir hoy que cuando los insurgentes que tomaron la Villa de Colima se encaminaron a Guadalajara, llevaban con ellos, en calidad de presos (o de secuestrados para pedir rescates) 20 \u201ceuropeos\u201d (de los que algunos en realidad eran <em>criollos locales<\/em>) y una gran cantidad de mulas y caballos que extrajeron de las haciendas cercanas, dejando tras de s\u00ed la impresi\u00f3n de que, antes de haber nombrado al comisionado de los bienes europeos, se hab\u00edan dedicado a saquear todas las tiendas del pueblo, y las casas de los mismos espa\u00f1oles que llevaban en su poder.<\/p>\n<p>Independientemente de eso sabemos que, tras de su propia llegada a dicha ciudad, el padre Jos\u00e9 Antonio D\u00edaz, capell\u00e1n del ej\u00e9rcito insurgente que capitaneaban Rafael Arteaga y Jos\u00e9 Antonio Torres, hijo, busc\u00f3 el modo de entrevistarse con su tambi\u00e9n viejo amigo y compa\u00f1ero Hidalgo; de quien seguramente despu\u00e9s de haber charlado un rato, recibi\u00f3 la comisi\u00f3n de trasladar desde Salagua, el puerto de Colima, hasta Guadalajara \u201clos ca\u00f1ones que hab\u00edan embarcado en San Blas\u201d (declaraciones personales en el \u201cJuicio de Infidencia\u201d que se le inici\u00f3 en diciembre de 1814); aunque posteriormente se supo que no los embarcaron, sino que se los trat\u00f3 de llevar por tierra la gente del padre Mercado.<\/p>\n<p>De ese encuentro result\u00f3 tambi\u00e9n el nombramiento de \u201cproveedor general de ej\u00e9rcito\u201d y su actuaci\u00f3n posterior como \u201ccomo consejero del movimiento\u201d. (Lameiras, \u201c<em>Colima<\/em>, <em>Monograf\u00eda Estatal\u201d,<\/em> p. 160) Aunque, por otra parte, explic\u00f3 que aprovechando la oportunidad abog\u00f3 ante Hidalgo para pedir que indultara \u201ca uno de los europeos de Colima\u201d.<\/p>\n<p>Y ya que mencionamos este \u00faltimo dato, cabe se\u00f1alar que las noticias de la llegada del ej\u00e9rcito de Hidalgo a Guadalajara no tardaron m\u00e1s de cuatro d\u00edas en llegar a dicha villa, en donde los integrantes del \u201cnuevo gobierno\u201d estaban siendo constantemente requeridos por las esposas, amigos y familiares de los espa\u00f1oles presos para que fueran a Guadalajara para tratar de rescatarlos con vida.<\/p>\n<p>Gracias a los documentos que de aquellos d\u00edas logr\u00f3 rescatar don Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez Castellanos, sabemos que tanto las autoridades mencionadas como algunos de los vecinos principales pensaron que la \u00fanica persona que podr\u00eda abogar por los prisioneros era el padre Francisco Vicente Ram\u00edrez de Oliva, antiguo p\u00e1rroco de Almoloyan y Colima, que hab\u00eda forjado una buena amistad con el padre Hidalgo cuando \u00e9ste tambi\u00e9n fue p\u00e1rroco de all\u00ed. Y fueron a platicar con \u00e9l.<\/p>\n<p>En aquellos d\u00edas, el padre Ram\u00edrez de Oliva, \u201cnacido en Colima en 1754, y ordenado sacerdote a t\u00edtulo de lengua mexicana hacia 1781\u201d (V\u00e1zquez Lara Florentino, <em>\u201cColima Lev\u00edtico\u201d,<\/em> 1996, p. 7) ya ten\u00eda dos a\u00f1os de haberse retirado del servicio activo en el sacerdocio porque se hallaba enfermo y viv\u00eda de sus rentas, teniendo como propiedades una casa en la Villa y una huerta y un potrero. (Rodr\u00edguez Castellanos, apuntes correspondientes a 1811, varias p\u00e1ginas).<\/p>\n<p>De cualquier modo escuch\u00f3 a los peticionarios con atenci\u00f3n y, siendo un individuo sensible y caritativo, pese a sus achaques se dispuso a realizar el pesado viaje de cinco d\u00edas en bestia hasta la ciudad de Guadalajara; llev\u00e1ndose consigo algunas cartas, obsequios y dinero en efectivo que las esposas de los prisioneros le dieron para que se los entregara en caso de poder verlos y\/o liberarlos.<\/p>\n<p>A manera de presentaci\u00f3n (que no necesitaba), el padre Francisco Vicente llev\u00f3 tambi\u00e9n consigo una carta que los miembros del Ayuntamiento de la Villa de Colima decidieron enviar a \u201cSu Excelencia\u201d tras sesionar la ma\u00f1ana del 3 de diciembre. Carta que por ser muy reveladora del tratamiento que le daban al ex cura de Colima, volver\u00e9 a sacar a la luz:<\/p>\n<p>\u201cExcelent\u00edsimo. Se\u00f1or:<\/p>\n<p>\u201cEl Ayuntamiento de esta Villa de Colima, a saber: su actual Subdelegado Presidente, D. Jos\u00e9 Sebasti\u00e1n S\u00e1nchez; el Alcalde de primera elecci\u00f3n, D. Jos\u00e9 Vicente D\u00e1valos; el de segunda D. Tiburcio Brizuela; Los Diputados D. Jos\u00e9 Mariano Diaz, Teniente de una de las Compa\u00f1\u00edas de esta Divisi\u00f3n de Milicias del Sur, D. Felipe \u00c1nzar y D. Antonio Moreno; y el S\u00edndico Procurador D. Marcos Silva: Sabedores del arribo de Vuestra Excelencia a esa Capital, hemos deliberado que el Sr. Bachiller D. Francisco Ram\u00edrez de Oliva, Cura que fue del pueblo de San Francisco Almoloyan y de esta vecindad, que pasa a esa corte, <strong>rinda a V. E., a nombre de este Cuerpo, los debidos honores de homenaje, reconocimiento, subordinaci\u00f3n y obediencia como a nuestro General\u00edsimo Padre Superior y Jefe Universal de esta Am\u00e9rica y de esta villa<\/strong>, que por felicidad nuestra goza el honor, la dicha y privilegio de estar humildemente sujeta bajo las \u00f3rdenes y disposiciones superiores de V. E., como voluntariamente se sujet\u00f3 y rindi\u00f3 el d\u00eda 8 del pr\u00f3ximo pasado Noviembre con el deseo consiguiente del pr\u00e1ctico conocimiento que los m\u00e1s de estos moradores tenemos de las sublimes circunstancias y cualidades que adornan y caracterizan la persona de V. E. cuando fue Pastor Espiritual de este reba\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSuplicamos a la benignidad de V. E. con el mayor rendimiento, se sirva admitir esta demostraci\u00f3n de nuestro reconocimiento y vasallaje y de tenerlo presente para la imposici\u00f3n de sus superiores preceptos, que veremos y obedeceremos siempre con la mayor consideraci\u00f3n y respeto\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDios guarde la importante vida de V. E. muchos a\u00f1os para amparo, seguridad y defensa de esta Am\u00e9rica\u201d. (Rodr\u00edguez Castellanos, p. 66).<\/p>\n<p>Si se lee con cuidado, la carta revela el tama\u00f1o de la impresi\u00f3n que las autoridades de aquella villa ten\u00edan sobre el avance del movimiento independentista, sobre el miedo de sus integrantes y el acatamiento que le manifestaron al pr\u00f3cer, como si ya fuese la m\u00e1xima autoridad de la Nueva Espa\u00f1a y no existiera el virrey.<\/p>\n<p>Su contenido, por otra parte, no menciona la comisi\u00f3n que el padre Ram\u00edrez de Oliva llevaba, pero algunos otros documentos de esa misma colecci\u00f3n s\u00ed, aparte de que nos dicen, por ejemplo, que como no hab\u00eda lugares en donde buscar hospedaje en Guadalajara, recurri\u00f3 a una casa de amigos en la que estaba tambi\u00e9n, circunstancialmente viviendo, otro sacerdote colimote que se llamaba Jos\u00e9 Mar\u00eda Silva, quien lo acompa\u00f1\u00f3 a buscar al cura Hidalgo (Rodr\u00edguez Castellanos, p. 139-140). Y ya que hablamos de este asunto, conviene saber que:<\/p>\n<p>\u201cVeinte fueron los espa\u00f1oles de Colima cuyas personas y bienes cayeron en poder de los insurgentes: Capit\u00e1n D. Francisco Guerrero del Espinal, D. Tom\u00e1s Bernardo de Quiroz, D. Alejo de la Madrid, D. Hilario Porrero de Mier, D. Pedro S\u00e1nchez, P. Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Peredo, D. Juli\u00e1n Garc\u00eda de la Mora, D. Juan Garc\u00eda Cia\u00f1o, D. Hip\u00f3lito Guti\u00e9rrez, D. Manuel Gal\u00edndez, D. Jos\u00e9 Arenas, D. Jer\u00f3nimo de la Maza, D. Juan Linares, D. Pl\u00e1cido Diaz D. Modesto de Herrera, D. Juli\u00e1n de Izedo, D. Jenaro Mestas, D. Francisco Miranda, D. Jos\u00e9 El\u00edas Vallejo y su hermano D. Hilario\u201d. (Ibidem, p. 102). La mayor\u00eda hacendados y comerciantes; siendo muy de notar el Capit\u00e1n Guerrero, jefe de las Milicias del Sur y el ex subdelegado Linares.<\/p>\n<p>Desafortunadamente el padre Ram\u00edrez lleg\u00f3 un poco tarde a Guadalajara, o no logr\u00f3 entrevistarse pronto con ya su encumbrado amigo, puesto que s\u00f3lo pudo salvar a nueve de los veinte prisioneros que buscaba.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a esos lamentables hechos se sabe que fue durante la noche del 12 a 13 de diciembre cuando \u201cel torero Marroqu\u00edn llev\u00f3 secretamente a los europeos presos a las barrancas pr\u00f3ximas a la ciudad, para degollarlos y descuartizarlos\u201d. (Meyer, <em>Hidalgo<\/em>, p. 49). Y apuntalando esta informaci\u00f3n, un historiador tapat\u00edo escribi\u00f3: \u201cAgust\u00edn Marroqu\u00edn, s\u00e1dico bandolero y sedicente torero, preso hasta la llegada de Hidalgo a la ciudad, fue [el] verdugo de tan inhumanos actos\u201d. (Fregoso, p. 56-57).<\/p>\n<p>Al enterarse de algunas de esas muertes y de las de algunos de sus amigos, el padre Ram\u00edrez entristeci\u00f3 y asumi\u00f3 una posici\u00f3n cr\u00edtica respecto de su colega Hidalgo, no s\u00f3lo porque conoc\u00eda y hab\u00eda tratado durante a\u00f1os a la mayor parte de las v\u00edctimas, a quienes presum\u00eda inocentes, sino porque entre los decapitados estaba Alejo de la Madrid, sobrino suyo.<\/p>\n<p>En ese contexto, sin embargo, y luego de haber logrado que su famoso compa\u00f1ero indultara a los nueve que quedaban vivos, el 18 de ese mismo mes, antes de que se fuera de regreso a Colima, y tomando en cuenta el conocimiento de su honestidad que de \u00e9l ten\u00eda, Hidalgo volvi\u00f3 a platicar con el padre Ram\u00edrez (en presencia del tambi\u00e9n cura Jos\u00e9 Mar\u00eda Silva), para pedirle que lo apoyara en la Villa de Colima y sus alrededores fungiendo como el nuevo \u201cDepositario de los Bienes de Europeos\u201d.<\/p>\n<p>En interrogatorios posteriores en que Ram\u00edrez y Silva se vieron obligados a participar por separado, sus versiones coinciden en el sentido de que el primero se neg\u00f3 inicialmente a recibir tal nombramiento, y que si finalmente lo acept\u00f3 \u201cfue porque no pudo resistir a las instancias y persuasiones del Cura Hidalgo\u201d, y porque crey\u00f3 que al \u201cadmitir el encargo de la Depositar\u00eda\u201d tendr\u00eda oportunidad de influir para \u201cconseguir la libertad y defender los intereses\u201d de los europeos. (Ibid., p. 140).<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n dicho nombramiento llevaba impl\u00edcita la destituci\u00f3n de don Mart\u00edn Anguiano como primer depositario, y as\u00ed se lo hizo saber Hidalgo a \u00e9ste en un oficio anexo que desde Guadalajara le envi\u00f3 con Ram\u00edrez:<\/p>\n<p>\u201cEl Capit\u00e1n D. Mart\u00edn Anguiano har\u00e1 entrega por formal inventario de los bienes que tenga en su poder pertenecientes a europeos, al Bachiller D. Francisco Ram\u00edrez para que su merced los realice (los venda) y remita su importe a la mayor brevedad, sin que se entienda en el citado Anguiano mal manejo ni falta de conducta\u201d. (Ib., p. 74).<\/p>\n<p>Complementariamente se sabe que cuando regres\u00f3 a Colima y fue requerido por las esposas de los prisioneros, a diez de ellas que no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que informarles de su nueva condici\u00f3n de viudas, pero que, a su sobrina Micaela Escamilla, esposa de Alejo de la Madrid, tal vez por quererla mucho, o ser ella demasiado nerviosa, no se atrevi\u00f3 a decirle que lo hab\u00edan asesinado, coment\u00e1ndole nada m\u00e1s que \u201clas muchas borucas de Guadalajara\u201d y sus \u201cotros negocios no le hab\u00edan permitido ver a D. Alejo\u201d. (Id., p. 147).<\/p>\n<p>OTROS PROCEDERES QUE SE CONSIDERAN DESATINADOS. \u2013<\/p>\n<p>Entiendo que al referir todos esos detalles de car\u00e1cter nimio en una \u201chistoria nacional\u201d les pueda parecer a ciertos lectores una p\u00e9rdida de tiempo, pero como me interesa documentar tambi\u00e9n la parte \u201chumana\u201d de aquella cruenta guerra, los saco a colaci\u00f3n porque nos muestran el grado de sufrimiento, abnegaci\u00f3n, soledad y pobreza que muchos de nuestros antiguos paisanos tuvieron que enfrentar en aquellos d\u00edas (y a\u00f1os), a causa de ser v\u00edctimas o participantes directos de tan sangriento conflicto.<\/p>\n<p>Colateralmente, y con el \u00e1nimo de tal vez revindicar los desatinos cometidos por el cura Hidalgo en Guadalajara, los historiadores oficialistas han procurado resaltar el hecho de que el d\u00eda 29 de noviembre, como un acto de soberan\u00eda public\u00f3 un bando decretando la abolici\u00f3n de la esclavitud y la desaparici\u00f3n de algunas cargas impositivas que consideraba injustas.<\/p>\n<p>Acci\u00f3n que por supuesto no pretendo demeritar, aunque la lectura atenta de otros documentos que esos mismos historiadores o no conoc\u00edan, o quisieron ocultar, nos muestran c\u00f3mo fueron cambiando el \u00e1nimo y la perspectiva del l\u00edder de la insurrecci\u00f3n; quien ya para esos d\u00edas, como lo confes\u00f3 meses despu\u00e9s en Chihuahua, no s\u00f3lo hab\u00eda dejado de mencionar a Fernando VII en sus proclamas, sino que se hallaba envuelto en una especie de frenes\u00ed que le nubl\u00f3 la cabeza y le imped\u00eda medir, digamos, las consecuencias de sus actos, como el de nombrar a don Pascacio Ortiz de Letona embajador con todo el poder \u201cpara celebrar tratados de alianza y comercio con los Estados Unidos de Am\u00e9rica\u201d. (Hern\u00e1ndez D\u00e1valos, T. II, p. 297-298) Siendo que el pa\u00eds que Hidalgo estaba imaginando gobernar no hab\u00eda nacido a\u00fan, y menos podr\u00eda tener el reconocimiento de la potencia nombrada.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-23803 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23804'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"500\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/01-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23804\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/01-1.jpg 595w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/01-1-300x252.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23804'>\n\t\t\t\t.- El 3 de diciembre de 1810, los miembros del Cabildo de Colima le enviaron una carta muy comedida a Hidalgo.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23805'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"400\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02-hospicio.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23805\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02-hospicio.jpg 725w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/02-hospicio-300x187.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23805'>\n\t\t\t\t.- Treinta y cinco mil caballos y cerca de ochenta mil personas ocuparon todos los atrios, calles y plazas de la entonces todav\u00eda peque\u00f1a ciudad de Guadalajara. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23806'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"499\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23806\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03-1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03-1-300x234.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/03-1-768x599.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23806'>\n\t\t\t\tAl recibir el trato constante de Alteza Seren\u00edsima, Hidalgo dej\u00f3 de relacionar su lucha con la figura de Fernando VII y ya no lo volvi\u00f3 a mencionar.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=23807'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"403\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04-el-platanar.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-23807\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04-el-platanar.jpg 877w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04-el-platanar-300x189.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/04-el-platanar-768x483.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-23807'>\n\t\t\t\t.- Y fue tanta gente de los ranchos y los pueblos de la Nueva Galicia a Guadalajara, que el Camino Real en algunos momentos parec\u00eda ser una romer\u00eda.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00e9cimo octava parte Abelardo Ahumada HACINAMIENTO, INSALUBRIDAD E INSEGURIDAD. \u2013 Tenemos noticias de que si la entrada de Hidalgo a Guadalajara fue \u201capote\u00f3sica\u201d, llena de \u201cvivas\u201d, altos honores y grandes ceremoniales, no tard\u00f3 mucho para que la cotidianidad de la entonces peque\u00f1a urbe se volviera un caos, en la medida de que, habi\u00e9ndose sumado 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