{"id":24996,"date":"2022-11-15T20:24:17","date_gmt":"2022-11-16T02:24:17","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=24996"},"modified":"2022-11-15T20:36:15","modified_gmt":"2022-11-16T02:36:15","slug":"sismos-pestes-y-vendavales-en-colima-y-sus-alrededores-novena-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=24996","title":{"rendered":"Sismos, pestes y vendavales en Colima y sus alrededores (Novena parte)"},"content":{"rendered":"<p>PERSISTEN LAS TERROR\u00cdFICAS CONDICIONES. \u2013<\/p>\n<p>De conformidad, todav\u00eda, con la cr\u00f3nica que el padre Mariano Tranquilino Ahumada escribi\u00f3 sobre la epidemia de fiebre amarilla, sabemos que aun cuando el Obispo Francisco Melit\u00f3n Vargas estaba sumamente dolido por la muerte de una de sus sobrinas por la misma enfermedad, en agosto y septiembre de 1884 continu\u00f3, aparentemente incansable, visitando a los pacientes y auxiliando familias que lo requer\u00edan, hasta que \u00e9l y el m\u00e9dico que sol\u00eda acompa\u00f1arlo en sus recorridos \u201cse contagiaron tambi\u00e9n\u201d y cayeron en cama. Provocando como reacci\u00f3n que una gran parte de la grey cat\u00f3lica incrementara sus oraciones.<\/p>\n<p>Y hablando de su propio caso, el involuntario cronista agreg\u00f3 que fue a mediados de octubre de ese mismo a\u00f1o cuando, un mes y pico despu\u00e9s de que la fiebre lo hab\u00eda atacado tambi\u00e9n, \u00e9l pudo volver, poco a poco, a salir a la calle, y a notar, por pl\u00e1ticas con los vecinos, los m\u00e9dicos y otros sacerdotes, que la enfermedad ya estaba tambi\u00e9n empezando a declinar. Notificando tambi\u00e9n que ni el m\u00e9dico ni el obispo fallecieron, pero que muchas de las personas y de los padres que la padecieron con mayor fuerza tardaron hasta un a\u00f1o en recuperarse.<\/p>\n<p>Y retrocediendo un poco en su relato a\u00f1adi\u00f3 que:<\/p>\n<p>\u201c[No s\u00f3lo el obispo y el clero estuvieron trabajando durante el pico de la epidemia, sino que] el gobierno civil se empe\u00f1aba, hasta donde sus fuerzas lo alcanzaban\u201d para socorrer \u201ca los necesitados\u201d; que destin\u00f3 y entreg\u00f3 un pago m\u00e1s sustancial a \u201cdos m\u00e9dicos para que asistiesen a los enfermos m\u00e1s pobres; les franque\u00f3 a ellos medicinas, auxiliado por una junta de caridad de se\u00f1oras que tambi\u00e9n pagaban recetas, visitaban enfermos y hac\u00edan alimentos para los pobres\u2026\u201d<\/p>\n<p>Se\u00f1alando que aun cuando muchos de ellos ten\u00edan esperanzas de que al iniciar \u00a0septiembre y las lluvias fueran m\u00e1s copiosas la fiebre disminuir\u00eda, su expectativa fue vana porque pese a haber llevado a Colima la \u201csagrada imagen del Se\u00f1or de la Expiraci\u00f3n\u201d (o del Rancho de Villa), a la que la gente cre\u00eda milagrosa, la fiebre no s\u00f3lo no ces\u00f3, sino que \u201cparec\u00eda que el Cielo se hab\u00eda vuelto de hierro para los colimenses\u201d, porque aun cuando la epidemia mengu\u00f3 un poco, \u201cpasados unos d\u00edas apareci\u00f3 con m\u00e1s fuerza\u201d.<\/p>\n<p>Y describiendo los s\u00edntomas que \u00e9l mismo experiment\u00f3, o tuvo oportunidad de observar en los enfermos que finalmente sucumbieron, anot\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cMucho se dificultaba la convalecencia de los enfermos: quedaban amarillentos en todo su cuerpo, desped\u00edan un olor insoportable\u201d incluso para ellos mismos; y padec\u00edan \u201cuna hambre que pod\u00eda llamarse canina\u201d, por lo que, tras comer tanto \u201cmuchos de ellos reca\u00edan y se volv\u00eda incurable\u201d la enfermedad.<\/p>\n<p>\u201cLos s\u00edntomas m\u00e1s generales de la fiebre eran: fuerte calentura, dolor de cabeza y de todos los huesos, especialmente de la rabadilla. Pasado el primer periodo, que por lo regular era de tres d\u00edas\u201d remit\u00eda la calentura \u201cy algunos pacientes pod\u00edan levantarse\u201d; pero si \u201cdurante esta remisi\u00f3n no se atacaba a la fiebre con quinino (sic) \u2026 o no se aplicaba la dosis suficiente [\u2026] en el segundo periodo comenzaba una hemorragia de sangre tan negra y tan continuada, que en muchos de los casos ven\u00eda con intervalos de s\u00f3lo cuartos de hora, atizada por el agua que con frecuencia tomaban los enfermos a causa de la sed rabiosa que los atormentaba [\u2026] siendo muy pocos los [que en ese nivel] sanaban\u201d. Puesto que entonces entraban al tercero, en el que se presentaban s\u00edntomas m\u00e1s terribles: deposiciones malas en todas sus formas; extrav\u00edo mental [\u2026] convulsiones horripilantes\u201d.<\/p>\n<p>LOS T\u00c9TRICOS RECORRIDOS DEL CARRO F\u00daNEBRE. \u2013<\/p>\n<p>Ya hab\u00eda yo mencionado aqu\u00ed la existencia de un coche funerario que el Ayuntamiento de Colima mand\u00f3 comprar en noviembre de 1883. Pero al referir lo que a \u00e9l le toc\u00f3 mirar, el padre Ahumada comenta que fue en agosto y en septiembre del a\u00f1o inmediato cuando \u201ca todas horas del d\u00eda y de la noche se ve\u00eda, asistiendo a los enfermos [m\u00e1s graves o ya fallecidos] el imponente ruido del carro f\u00fanebre\u201d que con su paso aumentaba \u201cel p\u00e1nico que se hab\u00eda apoderado de las familias\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMuy \u00fatil fue [\u2026] ese carro cerrado [\u2026] que el Ayuntamiento no mucho tiempo antes mand\u00f3 traer de San Francisco, California, porque no dej\u00f3 de transportar cad\u00e1veres al campo mortuorio, aunque para echarlos al carro no se encontraba, muchas veces, quien quisiera ayudar al cochero\u201d.<\/p>\n<p>Complementando esta \u00faltima informaci\u00f3n desde su propia perspectiva, el Dr. Miguel Galindo Velasco, en su libro <em>\u201cColima en el tiempo, en el espacio y la vida\u201d,<\/em> escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cMarchaban los agentes mortuorios por las solitarias calles de la ciudad y al escuchar el ruido del carret\u00f3n en que conduc\u00edan, hacinados, los cad\u00e1veres, temblaban las familias, sofocaban sus sollozos, dominaban su duelo, y con fingida indiferencia en el semblante, se asomaban a la puerta, como impulsados por la curiosidad, para alejar toda sospecha de tener enfermo o difunto en casa\u201d.<\/p>\n<p>Y en su <em>\u201cHistoria Pintoresca de Colima\u201d<\/em> fue m\u00e1s expl\u00edcito al decir que cuando la ciudad se comenz\u00f3 a despoblar tambi\u00e9n (porque muchos paisanos comenzaron a huir para no contagiarse), los que se quedaron se negaban a participar en el traslado de los difuntos y que, debido a eso, el ayuntamiento resolvi\u00f3 incrementar el n\u00famero y el sueldo de los sepultureros, lo mismo que utilizar el referido carromato sin costo para los deudos, d\u00e1ndole al carretonero y sus ayudantes la instrucci\u00f3n de que pasaran, casa por casa, en donde se reportaban cad\u00e1veres:<\/p>\n<p>\u201cLas autoridades ordenaron que, apenas expirara un enfermo, se sepultara\u201d sin dar tiempo para velarlos o decirles una misa. De tal modo que \u201ca veces el carret\u00f3n iba lleno de muertos, y la orden citada dio origen\u201d a la creencia de que se estaban sepultando a \u201cpersonas vivas\u201d; dando pie para \u201cque otras se escondieran y huyeran de las atenciones m\u00e9dicas, suponiendo a los m\u00e9dicos de acuerdo con las autoridades para enterrar a todos los afectados y aun para matarlos\u201d.<\/p>\n<p>Y como una muestra, al parecer real, de que esta creencia ten\u00eda bases para arraigarse, se refiri\u00f3 a un caso particular:<\/p>\n<p>\u201cFue Paulino Zapopa uno de los atacados por la fiebre amarilla, y en uno de los paroxismos que les daban y los hac\u00edan aparecer como muertos, [sus familiares aceptaron que fuera] colocado en el famoso carret\u00f3n y conducido al pante\u00f3n, [toc\u00e1ndole a su cuerpo] ir entre varios muertos. Pero sucedi\u00f3 que, siendo bastante tarde cuando descargaron el carret\u00f3n [\u2026] los sepultureros dejaron para el d\u00eda siguiente sepultar tanto cad\u00e1ver\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCuando a la ma\u00f1ana siguiente apenas clareaba el alba, se present\u00f3 el primer sepulturero, y apenas lleg\u00f3 al lugar [vio a uno de los muertos sentado sobre el mont\u00f3n [\u2026] dio media vuelta y corri\u00f3 despavorido y gritando de terror. Pero se encontr\u00f3 con los dem\u00e1s compa\u00f1eros que lo moralizaron y detuvieron y volvieron en su compa\u00f1\u00eda al lugar\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn efecto, encontraron a Paulino Zapopa sentado entre los muertos con cara [\u2026] que daba miedo verlo. Estaba casi mudo [\u2026] Se lo trajeron a la ciudad en donde sus familiares lo acabaron de curar; quedando siempre taciturno y silencioso [\u2026] reducido [durante los 9 a\u00f1os siguientes] a pedir limosna, in\u00fatil para trabajar en algo\u201d.<\/p>\n<p>Con lo que llegamos a la conclusi\u00f3n de que, descontando la \u201cresurrecci\u00f3n de Paulino Zapopa\u201d, el nuevo <em>Pante\u00f3n de Las V\u00edboras<\/em> recibi\u00f3, entre enero y diciembre de 1884, la cabal\u00edstica cifra de 666 v\u00edctimas de la fiebre; o 672 si se contabilizan las 6 que por esa misma causa murieron todav\u00eda en enero de 1885, y que fueron las \u00faltimas en la ciudad.<\/p>\n<p>Cifra a la que no hemos podido a\u00f1adir las de las defunciones que se produjeron en el resto de los municipios, y que, como dije antes, llegaron a sumar m\u00e1s de mil.<\/p>\n<p>LAS M\u00c1S FAMOSAS, VIOLENTAS O IMPACTANTES CAT\u00c1STROFES DEL SIGLO XX. \u2013<\/p>\n<p>Entre las principales calamidades con que \u201cse abri\u00f3\u201d el siglo pasado se pueden contabilizar el terremoto del 19 de enero de 1900, y el cicl\u00f3n de 1906.<\/p>\n<p>Por lo que corresponde al terremoto citado cabe decir que sucedi\u00f3 al cuarto para las doce de la noche, que dur\u00f3 75 segundos, provoc\u00f3 7 muertos y alrededor de 77 heridos s\u00f3lo en la peque\u00f1a ciudad de Colima. Y que en cuanto al cicl\u00f3n de octubre de 1906, mi abuelo materno me cont\u00f3 alguna vez que llovi\u00f3 tanto durante casi una semana que, cuando el temporal disminuy\u00f3, \u00e9l mismo tuvo oportunidad de ver que a la altura de Los Amiales, los r\u00edos\u00a0 Colima, el Grande y el Arroyo Seco, se juntaron hasta formar un solo, gigantesco cauce, cuyo caudal llegaba <em>\u201cde cerro a cerro\u201d, <\/em>mientras que en la ciudad de Colima se desbordaron el r\u00edo Colima y el arroyo del Manrique e inundaron algunos de los barrios m\u00e1s populares, como el de La Salud y el del Agua Fr\u00eda, abarcando las huertas de esa parte de la ciudad y la calle Espa\u00f1a, yendo adem\u00e1s la mayor\u00eda de las calles de norte a sur tan repletas de agua que sus corrientes eran capaces de arrastrar ni\u00f1os, perros o carretas que se atrevieran a cruzar por ellas.<\/p>\n<p>Pero algo de lo que muy poco se ha escrito en nuestra entidad es de las implicaciones que por estos rumbos tuvo el movimiento armado que, habiendo iniciado localmente en mayo de 1911, quedar\u00eda inserto en lo que hist\u00f3ricamente se conoce como la Revoluci\u00f3n Mexicana.<\/p>\n<p>Pero tomando en cuenta que no es posible presentar en un texto como este un panorama muy amplio de lo que sucedi\u00f3 en tan convulsa \u00e9poca, s\u00f3lo expondr\u00e9, a manera de antecedentes, algunos datos que sobre nuestra entidad revel\u00f3 el Primer Censo Nacional de Poblaci\u00f3n del siglo XX, realizado el 28 de octubre de 1900.<\/p>\n<p>CONDICIONES SOCIOECON\u00d3MICAS EN COLIMA A FINALES DEL PORFIRIATO<em>.<\/em> \u2013<\/p>\n<p>Dicho censo indic\u00f3 que en ese tiempo en el peque\u00f1o de Colima fueron registrados 65,115 habitantes, distribuidos en s\u00f3lo 7 municipalidades (puesto que ni Armer\u00eda, ni Cuauht\u00e9moc, ni Minatitl\u00e1n exist\u00edan a\u00fan). Y que de esos 65 mil y fracci\u00f3n, 34,572 habitaban en el municipio capitalino. Sede tambi\u00e9n de la \u00fanica ciudad de todo el estado, y en la que habitaban cerca de 24 mil personas.<\/p>\n<p>Por su peque\u00f1ez, por el aspecto de sus calles y por los materiales con que estaban construidas la mayor parte de sus 6,883 viviendas, algunos paisanos y visitantes de la \u00e9poca llegaron a decir que la capital de nuestro estado parec\u00eda ser \u201cun rancho grande\u201d. Y es de creer que as\u00ed lo fuera porque, aparte de que s\u00f3lo exist\u00edan 22 casas \u201cde dos pisos\u201d y s\u00f3lo una de tres, la mayor\u00eda de las viviendas eran de un solo piso, y prevalec\u00edan los muros de adobe y techo de teja, y las 1,552 restantes fueron descritas como \u201cchozas o jacales\u201d.<\/p>\n<p>Hablando de los dem\u00e1s municipios cabe mencionar que, aun cuando hoy nos pudiera parecer incre\u00edble, Comala era el segundo con mayor n\u00famero de habitantes en todo el estado, contando con 10,024; mientras que el muy extenso municipio de Manzanillo estaba bastante deshabitado, puesto que s\u00f3lo viv\u00edan en el peque\u00f1o puerto y sus dispersas rancher\u00edas 4,064 personas, que igualmente pasaban sus d\u00edas en chozas o jacales; como suced\u00eda tambi\u00e9n en los de Tecom\u00e1n e Ixtlahuac\u00e1n, donde s\u00f3lo hab\u00eda 2,967 personas en el primero, y 2,927 en el segundo.<\/p>\n<p>En las comunidades de Coquimatl\u00e1n, aparte, aunque su cabecera ya contaba con una estaci\u00f3n del tren de v\u00eda angosta, hab\u00eda 4,230 habitantes distribuidos en 788 viviendas, de las que 405 eran casas sencillas con piso de tierra y s\u00f3lo unas cuantas, con piso de ladrillo, y las 383 restantes eran \u201cchozas o jacales\u201d. Y en el municipio de Villa de \u00c1lvarez las cosas no estaban mejor, puesto que sus 6,332 pobladores se hallaban habitando 1,471 desparramadas viviendas, distribuidas en muchos ranchos, 787 (casi la mitad) eran asimismo chozas.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde las cosas no hab\u00edan cambiado mucho en la entidad, pues aunque el Censo de 1910 nos indic\u00f3 que la poblaci\u00f3n total creci\u00f3 hasta sumar 77,704 habitantes, 52,556 de ellos (equivalentes al 67.6%) viv\u00edan en los ranchos, las haciendas, las rancher\u00edas y los peque\u00f1os pueblos con que contaba el territorio estatal, y en donde no hab\u00eda, por supuesto, ni escuelas, ni centros de salud, ni servicios p\u00fablicos, ni justicia social o laboral; mientras que en la todav\u00eda peque\u00f1a capital del estado se concentraba el 32.4 %, de la poblaci\u00f3n, sumando 25,148 individuos.<\/p>\n<p>PRELUDIOS DE LA REVOLUCI\u00d3N. \u2013<\/p>\n<p>Ning\u00fan elemento de los que acabamos de presentar es suficiente para entender c\u00f3mo fue que produjo el incendio social que cundi\u00f3 por buena parte del territorio colimote, pero tal vez se entienda mejor si a\u00f1adimos que:<\/p>\n<p>En mayo de 1908 se supo que ya estaban abiertos casi todos los t\u00faneles de la v\u00eda del ferrocarril, en los tramos de Atenquique-Alzada, y de Coquimatl\u00e1n a Caleras, y que por eso mismo cab\u00eda la posibilidad de que los \u00faltimos rieles que faltaban para terminar la v\u00eda entre Manzanillo y Guadalajara se pudiesen colocar antes de que comenzaran las lluvias.<\/p>\n<p>Esa noticia caus\u00f3 alg\u00fan alboroto entre nuestros antiguos paisanos, porque ello significaba que, a partir de que llegara al tren a Colima se iba a poder viajar entre esa ciudad y Manzanillo en s\u00f3lo unas pocas horas, y que el trayecto a Guadalajara se podr\u00eda realizar en s\u00f3lo medio d\u00eda, a diferencia de las casi cinco dificultosas jornadas que, en bestia o a pie, normalmente se gastaban por lo que hab\u00eda sido el Camino Real.<\/p>\n<p>Aqu\u00e9lla no era, sin embargo, una noticia que significara progreso para los arrieros de dicho camino y sus ramales; ni daba motivo para que se alegraran los peones de las haciendas, o los obreros de algunas peque\u00f1as f\u00e1bricas o talleres, puesto que, sujetos como estaban al pesado trabajo de las salinas, las yuntas, los trapiches y el corte de ca\u00f1a, sobreviv\u00edan apenas y estaban impedidos para hacer viajes. Cosa que s\u00ed pod\u00edan hacer quienes contaban con los recursos para comprar sus boletos e irse por puro gusto a pasear y formaban parte, evidentemente, de las clases sociales m\u00e1s encumbradas, constituidas \u00e9stas por los m\u00e1s grandes comerciantes, unos cuantos industriales y los hacendados.<\/p>\n<p>Aparte de lo anterior, y a consecuencia de semejante divisi\u00f3n (y diferencias) los poderes pol\u00edtico y econ\u00f3mico reca\u00edan, o se repart\u00edan y heredaban entre unas cuantas familias emparentadas entre s\u00ed. Pero como el espacio de que disponemos ya se termin\u00f3, seguiremos hablando de esto en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-24996 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=24997'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"421\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/04-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-24997\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/04-1.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/04-1-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-24997'>\n\t\t\t\tLas diferencias sociales y econ\u00f3micas que prevalecieron en Colima hacia finales del siglo XIX y principios del XX tambi\u00e9n tuvieron algo de catastr\u00f3fico, puesto que hab\u00eda much\u00edsima gente padeciendo hambre.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=24998'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"408\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/03.bmp\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-24998\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-24998'>\n\t\t\t\tEl siglo XX se \u201cestren\u00f3\u201d en Colima con un fuerte terremoto acaecido al cuarto para las doce de la noche del 19 de enero de 1900.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=24999'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/02.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-24999\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/02.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/02-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/02-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-24999'>\n\t\t\t\t.- El nuevo Pante\u00f3n de Las V\u00edboras recibi\u00f3, entre enero y diciembre de 1884, la cabal\u00edstica cifra de 666 v\u00edctimas de la fiebre.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25000'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"378\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/01.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25000\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/01.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/01-300x177.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/01-768x453.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25000'>\n\t\t\t\tMucha de aquella gente escond\u00eda a sus enfermos porque ten\u00eda miedo de que incluso antes de morir se los llevara \u201cel carret\u00f3n de los muertos\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PERSISTEN LAS TERROR\u00cdFICAS CONDICIONES. \u2013 De conformidad, todav\u00eda, con la cr\u00f3nica que el padre Mariano Tranquilino Ahumada escribi\u00f3 sobre la epidemia de fiebre amarilla, sabemos que aun cuando el Obispo Francisco Melit\u00f3n Vargas estaba sumamente dolido por la muerte de una de sus sobrinas por la misma enfermedad, en agosto y septiembre de 1884 continu\u00f3,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-24996","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24996"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=24996"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24996\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=24996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=24996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}