{"id":25164,"date":"2022-11-29T10:10:11","date_gmt":"2022-11-29T16:10:11","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=25164"},"modified":"2022-11-29T10:10:11","modified_gmt":"2022-11-29T16:10:11","slug":"sismos-pestes-y-vendavales-en-colima-y-sus-alrededores-undecima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=25164","title":{"rendered":"Sismos, pestes y vendavales en Colima y sus alrededores (Und\u00e9cima parte)"},"content":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>EL RESUCITADO. \u2013<\/p>\n<p>Cuando finalmente ces\u00f3 la famosa y devastadora pandemia que se conoce como \u201cla Influenza Espa\u00f1ola\u201d, mi pap\u00e1, que ten\u00eda siete a\u00f1os en aquel entonces, oy\u00f3 decir que un valecito como de 23, que viv\u00eda como a media cuadra de la Presidencia Municipal de Villa de \u00c1lvarez, seg\u00fan eso resucit\u00f3, y como la historia que me cont\u00f3 al respecto me parece algo interesante, se las compartir\u00e9 ahora a ustedes, precisando que sucedi\u00f3 m\u00e1s o menos as\u00ed:<\/p>\n<p>El muchacho y su familia, cuyos nombres y apellidos no quiso mencionar mi padre, viv\u00edan en 1918 abajito de la casona en donde estaba la escuela de ni\u00f1os de nuestro pueblo (porque en ese tiempo hab\u00eda en La Villa otra escuela exclusiva para ni\u00f1as).<\/p>\n<p>Su casa era una de \u00e9sas, t\u00edpica, sin estilo, larga y angosta como longaniza, que, empezando con una sola puerta que daba a la calle, terminaba en una barda ca\u00edda como cincuenta metros adentro, justo en la orilla del Arroyo del Diablo.<\/p>\n<p>Sus dos primeros cuartos, altos, grandes, sombr\u00edos, serv\u00edan casi nada m\u00e1s para que la gran familia se tendiera en sus catres y petates a dormir, y ten\u00edan tambi\u00e9n una sola puerta para el lado de atr\u00e1s, en donde estaba un corredor techado igualmente de teja, que daba cobijo al fog\u00f3n de la cocina, a la mesa del comedor y a una pila que estaba junto a la noria.<\/p>\n<p>Era una de tantas casas en las que no hab\u00eda entonces excusados, donde la gente se ba\u00f1aba junto a la pila, a jicarazos, y se iba hasta el corral para hacer sus necesidades.<\/p>\n<p>Pero si menciono todo esto es para que se entienda lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s: el muchacho aquel, pues, trabajaba de orde\u00f1ador en un rancho cercano a la Finca de El T\u00edvoli, cerquita de la estaci\u00f3n del tren, en el sur de la capital del estado, en donde conoci\u00f3 a una muchacha de por aquellos rumbos. Se gustaron, se pusieron a noviar, y como no ten\u00edan recursos ni para pagar la misa de bodas, se juntaron y el joven villalvarense se qued\u00f3 a vivir all\u00e1, en un jacal que les prest\u00f3 el due\u00f1o de la orde\u00f1a.<\/p>\n<p>En eso lleg\u00f3 la famosa fiebre. Varias de las personas de esa parte de la ciudad enfermaron y algunas murieron. Pero, el muchacho, de muy bella alma, se compadeci\u00f3 de algunas v\u00edctimas y, acomedido, en dos o tres ocasiones se puso a ayudar a uno de los sepultureros a subir los cuerpos de los fallecidos al muy famoso y temible \u201cCarro de la Muerte\u201d.<\/p>\n<p>Aquel quehacer facilit\u00f3 su contagio, pues luego se enferm\u00f3 \u00e9l, y aunque la muchacha y sus familiares hicieron todo cuanto pudieron para ayudarle a sanar, lleg\u00f3 el d\u00eda en que lo dieron por muerto, y le toc\u00f3 entonces a su cuerpo ser cargado en el carret\u00f3n.<\/p>\n<p>De todo esto \u00e9l ya no tuvo conciencia y se lo dijeron despu\u00e9s a \u00e9l ya que \u201cresucit\u00f3\u201d. Pero lo que sigue lo narr\u00f3 \u00e9l a las personas que lo volvieron a ver \u201cvivo\u201d otra vez:<\/p>\n<p>\u201cEra como entre el 15 o el 16 de noviembre, y oscurec\u00eda m\u00e1s temprano. As\u00ed que cuando iba yo en el carret\u00f3n, tal vez debajo de otros dos cuerpos, de repente sent\u00ed mucha dificultad para respirar y en mi desesperaci\u00f3n despert\u00e9\u2026 volv\u00ed en m\u00ed, o resucit\u00e9, no s\u00e9.<\/p>\n<p>\u201cIgnoraba en ese momento lo que me estaba pasando, pero al sentir el movimiento de la carreta y al percibir el contacto de aquellos cuerpos fr\u00edos pegados o encima de m\u00ed, record\u00e9 que me hab\u00eda enfermado, y como yo mismo le hab\u00eda ayudado a los carretoneros a subir varios cad\u00e1veres al carret\u00f3n, entend\u00ed que mi mujer y sus familiares creyeron que yo ya hab\u00eda fallecido tambi\u00e9n, y aceptaron que mi cuerpo fuera subido al mismo carromato \u2026<\/p>\n<p>\u201cLa impresi\u00f3n me paraliz\u00f3 de momento, pero como me faltaba el resuello, entend\u00ed que si no pod\u00eda respirar me iba a morir de deveras, y saqu\u00e9 las \u00faltimas fuerzas que me quedaban, para tratar de salirme: poco a poco me liber\u00e9 del mont\u00f3n de cad\u00e1veres, y al \u00faltimo me dej\u00e9 caer al suelo por la parte de atr\u00e1s de la carreta.<\/p>\n<p>\u201cLos sepultureros no escucharon mi ca\u00edda, y como afortunadamente ya estaba oscureciendo, nadie tampoco me vio, pero trat\u00e9 de reconocer el lugar y entend\u00ed que est\u00e1bamos cerquitas del cementerio, yendo, probablemente, por un callej\u00f3n que hab\u00eda no muy lejos del arroyo El Manrique.<\/p>\n<p>\u201cMe golpe\u00e9 la cadera cuando ca\u00ed al suelo, y mientras me sobaba y esperaba que se me bajara un poco el dolor, pens\u00e9 que si alguien me viera en esas condiciones se podr\u00eda asustar, as\u00ed que, y\u00e9ndome como quien dice \u201ca gatas\u201d, me sal\u00ed del camino y me brinqu\u00e9 una cerca de piedra, para esconderme del otro lado.<\/p>\n<p>\u201cAquel brinco fue mi salvaci\u00f3n, porque del otro lado de la cerca hab\u00eda un ca\u00f1averal espigando y, pegado a la cerca, un \u00e1rbol cargado de limones.<\/p>\n<p>\u201cTen\u00eda mucha sed, y ya con la \u00faltima luz del d\u00eda logr\u00e9 quebrar una ca\u00f1a. Con mis dientes le empec\u00e9 a quitar la c\u00e1scara, la mord\u00ed y empec\u00e9 a chupar el dulc\u00edsimo jugo, sintiendo que nunca hab\u00eda bebido nada mejor.<\/p>\n<p>\u201cLuego me recargu\u00e9 en una piedra grande y por la debilidad me qued\u00e9 dormido all\u00ed. \u00a0En la ma\u00f1ana termin\u00e9 de chupar la ca\u00f1a que me quedaba y, como complemento, agarr\u00e9 dos limones maduros del suelo, y los chup\u00e9 tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u201cSent\u00ed que con aquellos jugos estaba empezando a recuperar mis fuerzas, pero como no eran suficientes todav\u00eda para ponerme a caminar, entre que dorm\u00eda y despertaba, me\u00a0 imagin\u00e9 a mi esposa, a mis hermanas y a mi mam\u00e1 llorando todav\u00eda mi muerte.<\/p>\n<p>\u201cCerca del mediod\u00eda, estando yo dormitando, una iguana verde se aproxim\u00f3 hasta casi pegar su hocico con mi pierna derecha, pero como no me mov\u00ed, no me hizo caso y se trep\u00f3 a una piedra como de medio metro de alto para tomar el sol. Y entonces yo, disimulando mis movimientos, casi sin abrir los ojos, agarr\u00e9 otra piedra que cab\u00eda bien en mi mano y se la sorraj\u00e9 encima, apalcuach\u00e1ndole la cabeza.<\/p>\n<p>\u201cEsper\u00e9 a que se le saliera toda la sangre y usando otra piedra m\u00e1s filosa, le cort\u00e9 las patas y, tratando de aguantar el asco que me daba la carne cruda, me la empec\u00e9 a comer.<\/p>\n<p>\u201cAntes de dormirme com\u00ed otros trocitos de carne y acompa\u00f1\u00e9 la cena con el jugo de otros dos limones y un pedazo de ca\u00f1a. Yo creo que esos jugos fueron los que me curaron porque al tercer d\u00eda me sent\u00ed mejor, logr\u00e9 levantarme y me asom\u00e9 con mucho cuidado al camino, viendo que no muy lejos de all\u00ed, estaba la t\u00edpica hilera de \u00e1rboles que suele estar junto a un arroyo o un r\u00edo.<\/p>\n<p>\u201cEsper\u00e9 a que empezara a oscurecer, y d\u00e1ndome cuenta de que las voces de los caminantes ya ten\u00edan buen rato que no se o\u00edan, brinqu\u00e9 la cerca, me qued\u00e9 unos minutos agazapado y, viendo que no hab\u00eda nadie por ninguna parte, camin\u00e9 hacia el arroyo, para beber y lavarme.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9sa fue una gran decisi\u00f3n porque el ba\u00f1o me hizo sentirme mucho mejor, pero como los zancudos de la orilla del arroyo se fueron contra m\u00ed, me sal\u00ed a un potrero que quedaba del otro lado y con la pura luz de las estrellas empec\u00e9 a caminar con rumbo, seg\u00fan yo, hacia el poniente. Pero la debilidad que ten\u00eda me volvi\u00f3 a vencer, y tuve que acurrucarme de nuevo entre dos piedras grandes.<\/p>\n<p>\u201cAl amanecer distingu\u00ed las figuras conocidas de los cerros y agarr\u00e9 hacia donde yo bien sab\u00eda que estaba la hacienda de El Carmen. Me encontr\u00e9 con una mazorquera lista para que la empezaran a piscar, y como ten\u00eda mucha hambre, arranqu\u00e9 una y, poco a poco, mordiendo con mucha dificultad los granos, logr\u00e9 comer un pu\u00f1ito y segu\u00ed caminando hacia el Potrero de la Campana, cuid\u00e1ndome de que no me viera nadie, y me qued\u00e9 oculto entre la maleza hasta que oscureci\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cYa en la noche del cuarto d\u00eda de mi \u201cresurrecci\u00f3n\u201d, atraves\u00e9 el mencionado potrero, cruc\u00e9 tambi\u00e9n el arroyo de Pereira y me dirig\u00ed hacia el cauce casi seco del Arroyo del Diablo, con la intenci\u00f3n de irme por all\u00ed hasta la casa de mis padres.<\/p>\n<p>\u201cAl ratito sali\u00f3 la Luna y, ayudado por su resplandor, comenc\u00e9 a caminar ya sin temor a tropezarme, o a caer en alg\u00fan bre\u00f1al, y como a la media hora estaba frente a la barda ca\u00edda de mi casa.<\/p>\n<p>\u201cTrep\u00e9 entonces por el terreno empinado, quit\u00e9 unos bre\u00f1ales que mi padre puso a manera de cerca y me met\u00ed por ah\u00ed al corral, sin ponerme ni un segundo a pensar que por aquellos momentos mi familia me consideraba muerto y sepultado.<\/p>\n<p>\u201cGrav\u00edsimo error fue, porque, en efecto, mi familia no s\u00f3lo estaba pensando en lo que ya dije, sino que estaban realizando el novenario de mi muerte\u2026 As\u00ed que, cuando me met\u00ed por el corral, uno de los perros me sinti\u00f3 y sali\u00f3 ladrando. Mi madre se fue detr\u00e1s para ver a qu\u00e9 le ladraba, y como ya la Luna estaba alta y el cielo muy limpio, me va viendo a m\u00ed, y creyendo, tal vez, que yo era un fantasma, grit\u00f3: \u201c\u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima!\u201d, y cay\u00f3 al suelo. desvanecida.<\/p>\n<p>\u201cUn rato antes hab\u00edan estado ella y otros amigos y vecinos rezando el rosario para pedirle a Dios por la salvaci\u00f3n de mi alma, y algunas de aquellas gentes estaban todav\u00eda en la casa, as\u00ed que cuando esas personas y mis hermanas oyeron los ladridos, el grito y de nuevo los ladridos, salieron tambi\u00e9n al corral, y vieron un bulto agachado y otro en el suelo. Entonces yo me levant\u00e9 y les dije: \u201cNo se asusten, soy yo\u201d. Pero como ten\u00edan la creencia de que estaba muerto, una de las mujeres sali\u00f3 corriendo y otra se desmay\u00f3, mientras trataba de decirles que no se asustaran, que no era un muerto, que estaba vivo.<\/p>\n<p>\u201cMi madre, lamentablemente, ten\u00eda un soplo en el coraz\u00f3n, y aun cuando, ya estando en su catre, volvi\u00f3 al rato en s\u00ed, s\u00f3lo alcanz\u00f3 a mirarme otra vez con la luz de una l\u00e1mpara de petr\u00f3leo, y falleci\u00f3 antes de la media noche. Todo por culpa m\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>LA PAZ POSTREVOLUCIONARIA. \u2013<\/p>\n<p>Por haber venido hablando tanto de la \u201cInfluenza Espa\u00f1ola\u201d, por poco se me olvida contarles que, ya para promediar la segunda d\u00e9cada del siglo pasado, se empezaron a sentir, tambi\u00e9n en Colima, vientos de paz que emanaban del cansancio y de los acuerdos a que hab\u00edan llegado los grupos beligerantes que participaron en \u201cLa Bola\u201d. T\u00e9rmino popular con que <em>la raza<\/em> denomin\u00f3 al periodo en el que los revolucionarios y los seudo revolucionarios anduvieron participando en las balaceras sin tener motivos que justificaran sus combates, y en el que lo \u00fanico que quedaba m\u00e1s o menos claro era el deseo de definir qui\u00e9nes habr\u00edan de quedarse con el poder.<\/p>\n<p>En ese sentido, y tras de la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n Federal de 1917, la clase pol\u00edtica de Colima oper\u00f3 para que hubiese otra estatal, por lo que los diputados locales estuvieron trabajando en ello durante el mes de agosto. Mes en el que, seg\u00fan lo hizo notar el padre Roberto Urz\u00faa, curiosa y coincidentemente transcurrieron los \u00faltimos d\u00edas de Vicente Alonso Teodoro, mejor conocido como <em>\u201cEl Indio Alonso\u201d,<\/em> bandido comalteco de origen zacualpe\u00f1o que a principios de 1915 se comenz\u00f3 a hacer pasar por villista, pero que, careciendo realmente de ideolog\u00eda revolucionaria, continu\u00f3 cometiendo algunos desmanes, b\u00e1sicamente en los municipios de Comala y Minatitl\u00e1n, Colima, y Zapotitl\u00e1n y Tolim\u00e1n, Jalisco.<\/p>\n<p>Y lo m\u00e1s curioso y coincidente fue que, el 31 de ese mismo mes, poquitas horas antes de que se promulgara la Constituci\u00f3n local en el Palacio de Gobierno de Colima, una jovencita que el referido Alonso hab\u00eda raptado en un rancho de Zapotitl\u00e1n, le dio muerte con su propia carabina, en una covacha ubicada justo al pie de la Piedra de Juluapan, en el cerro del Juripiche, en el municipio de Villa de \u00c1lvarez. Hecho con el que se podr\u00eda decir que concluy\u00f3 el convulso periodo que, como lo mencionamos dos cap\u00edtulos atr\u00e1s, dio inicio en nuestra entidad con la \u201ctoma de Colima\u201d por los maderistas, el 18 de mayo de 1911.<\/p>\n<p>Pero si con la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n local se concluy\u00f3 el movimiento armado tal cual, ello no implic\u00f3 que ya no se derramara sangre ni se conflictuaran algunos de los viejos actores; puesto que dio inicio un nuevo periodo de pugnas pol\u00edticas en el que los antiguos miembros de la casta dorada del porfirismo tuvieron que enfrentarse con los usufructuarios y los beneficiarios la revoluci\u00f3n al empezar el reparto de tierras de las grandes haciendas y al surgir, en consecuencia, los primeros ejidos.<\/p>\n<p>Dichas luchas dieron origen a la aparici\u00f3n de varios partidos pol\u00edticos que sol\u00edan resolver las elecciones a balazos; e influyeron en gran medida para que los antiguos sirvientes, obreros y jornaleros de las familias adineradas \u201ctomaran conciencia de clase\u201d y empezaran a luchar por sus derechos. Luchas en las que asimismo se puso de manifiesto la animadversi\u00f3n que hab\u00eda entre algunos gobernantes jacobinos y el clero colimote.<\/p>\n<p>En ese contexto o ambiente un tanto confuso, dio inicio la d\u00e9cada de \u201clos a\u00f1os veinte\u201d. Una d\u00e9cada en la que si no tuvo gran cosa que lamentar en materia de ciclones, terremotos, epidemias y cosas por el estilo, s\u00ed tendr\u00edamos que se\u00f1alar que fue un periodo de convulsiones sociales que por un lado derivaron en la incipiente configuraci\u00f3n \u201cdel sistema pol\u00edtico de un solo partido\u201d, y dieron pie, por otro, para que estallara la Rebeli\u00f3n Cristera, sangriento conflicto pol\u00edtico-religioso que por lo que implic\u00f3 merece todo un libro y comentarios aparte.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-25164 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25168'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"481\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/1-pandemia-gripe-espanola-1918-fort-riley.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25168\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/1-pandemia-gripe-espanola-1918-fort-riley.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/1-pandemia-gripe-espanola-1918-fort-riley-300x226.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/1-pandemia-gripe-espanola-1918-fort-riley-768x578.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25168'>\n\t\t\t\tA diferencia de la pandemia del Covid 19, que ha tenido varios \u201cresurgimientos\u201d, la Influenza Espa\u00f1ola, \u201cas\u00ed como lleg\u00f3 se fue\u201d, pero mat\u00f3 much\u00edsimo m\u00e1s gente que todas las \u201colas\u201d del Covid juntas\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25167'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"399\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/2-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25167\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/2-1.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/2-1-300x187.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25167'>\n\t\t\t\tLa segunda d\u00e9cada del siglo pasado se caracteriz\u00f3, tambi\u00e9n, en otro nivel, porque se fueron \u201cretirando\u201d los veh\u00edculos de tracci\u00f3n animal y fueron apareciendo los \u201cautomotores\u201d.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25166'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"746\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/3.png\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25166\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/3.png 772w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/3-257x300.png 257w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/3-768x895.png 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25166'>\n\t\t\t\tLa muerte del Indio Alonso acaeci\u00f3 el mismo d\u00eda que en Colima se promulg\u00f3 la Constituci\u00f3n estatal. Y fue como un s\u00edmbolo de que hab\u00eda concluido el movimiento armado.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=25165'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"597\" height=\"418\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/4.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-25165\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/4.jpg 597w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/4-300x210.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/4-320x224.jpg 320w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/4-100x70.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-25165'>\n\t\t\t\tPero si la Revoluci\u00f3n tal cual concluy\u00f3, al empezar el reparto de las haciendas y surgir los ejidos, se gener\u00f3 otro tipo de conflictos.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada EL RESUCITADO. \u2013 Cuando finalmente ces\u00f3 la famosa y devastadora pandemia que se conoce como \u201cla Influenza Espa\u00f1ola\u201d, mi pap\u00e1, que ten\u00eda siete a\u00f1os en aquel entonces, oy\u00f3 decir que un valecito como de 23, que viv\u00eda como a media cuadra de la Presidencia Municipal de Villa de \u00c1lvarez, seg\u00fan eso resucit\u00f3, y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-25164","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25164"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25164"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25164\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}