{"id":26157,"date":"2023-03-07T23:53:01","date_gmt":"2023-03-08T05:53:01","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=26157"},"modified":"2023-03-07T23:54:16","modified_gmt":"2023-03-08T05:54:16","slug":"el-vino-mexcal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=26157","title":{"rendered":"EL \u201cVINO MEXCAL\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>UNA PLANTA SAGRADA (O CASI). \u2013<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo anterior termin\u00e9 diciendo que hacia 1774, seg\u00fan \u201cdon Juan de Montenegro, Justicia Mayor de Colima\u201d, la producci\u00f3n de cacao y vino de cocos experimentaba una \u201cdecadencia total\u201d. Decadencia que 15 a\u00f1os despu\u00e9s corroborar\u00eda el \u00faltimo alcalde mayor al enviar al virrey, desde \u201cSanta Mar\u00eda de Guadalupe de Tecalitl\u00e1n, de la Provincia de Colima\u201d, una interesant\u00edsima \u201cDescripci\u00f3n\u201d del territorio bajo su mando, en la que, relacionado con el tema dijo: \u201c<strong>Antiguamente se fabricaba en abundancia aguardiente, que sacaban de la tuba que dan las palmas, cuyo trato (o comercio) hoy en d\u00eda est\u00e1 prohibido\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Pero el asunto que hoy quiero comentar se refiere a que dicha prohibici\u00f3n no s\u00f3lo abarc\u00f3 el \u201cvino de cocos\u201d, sino tambi\u00e9n \u201cel vino mexcal\u201d, que desde varios siglos atr\u00e1s produc\u00edan los indios de la regi\u00f3n. Quienes, de manera muy similar a los que poblaron la regi\u00f3n del Altiplano Central ten\u00edan a las diferentes plantas de mexcal casi en condici\u00f3n de sagradas, puesto que no s\u00f3lo obten\u00edan de ellas pulque y aguamiel, sino varios otros beneficios. Tal y como lo refirieron unos \u201cindios principales\u201d ya muy viejos, en Zapotitl\u00e1n, ante el Alcalde Mayor de la Provincia de Amula y un escribano espa\u00f1ol, el 4 de septiembre de 1579:<\/p>\n<p>\u201cHay en esta provincia un \u00e1rbol (sic) llamado mexcatl, que llaman los espa\u00f1oles <strong>\u2018maguey\u2019, que de \u00e9l se hace vino, vinagre,<\/strong> miel, sogas, ropa, madera para casas, agujas, clavos, hilo, b\u00e1lsamo para las heridas muy aprobado. [Y tiene la planta] las hojas como tejas de casas [y] echa un astil largo de m\u00e1s de tres estados\u201d [equivalente a la altura de tres hombres].<\/p>\n<p>Nota que me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n porque los dichos se\u00f1ores hicieron la diferenciaci\u00f3n de que los indios llamaban mexcatl a esa planta y los espa\u00f1oles maguey.<\/p>\n<p>Todo eso sin soslayar el hecho de que, seg\u00fan los datos recogidos por el escribano, hab\u00eda en esos campos unas \u201cciruelas como las de Castilla en el tama\u00f1o, pero muy agrias y sin gusto alguno. Con las que los naturales hacen un brebaje [tambi\u00e9n] a manera de vino\u201d.\u00a0 Siendo dichas ciruelas las silvestres y muy \u00e1cidas que en los cerros de nuestra tierra suelen crecer. Y de las que tambi\u00e9n hizo referencia un testigo de la \u201cProbanza\u201d en 1612.<\/p>\n<p>VASIJAS PREHISP\u00c1NICAS QUE REVELAN M\u00c1S DE LO QUE A SIMPLE VISTA PARECE. \u2013<\/p>\n<p>Como complemento de esto, quiero platicarles que un d\u00eda de noviembre de 2012, tuve que ir a unas instalaciones que el Instituto Nacional de Arqueolog\u00eda e Historia tiene (o ten\u00eda) en una vieja casona de la calle Allende, para hacerle una consulta al arque\u00f3logo Fernando Gonz\u00e1lez Zozaya, quien esa ma\u00f1ana estaba revisando unas vasijas reci\u00e9n rescatadas en alg\u00fan predio del antiguo \u201cLlano de Los Mart\u00ednez\u201d, hoy Villa de \u00c1lvarez.<\/p>\n<p>Una vez que platicamos sobre el asunto que me hab\u00eda llevado a su espacio de trabajo, y viendo una mont\u00f3n de piezas prehisp\u00e1nicas que \u00e9l ten\u00eda puestas sobre una mesa muy amplia, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 estaba haciendo con ellas.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana no llevaba mi grabadora y, por lo tanto, lo que voy a escribir ahorita no fueron las frases con las que respondi\u00f3 a mi pregunta, sino la idea con que me qued\u00e9 de dicha conversaci\u00f3n, pues, tomando, tres o cuatro vasijas de la mesa, me se\u00f1al\u00f3, en las bases de ellas, una especie de pinturas puntiagudas blanquecinas que contrastaban con lo rojo del barro, y me dijo que \u00e9stas eran representaciones de las plantas de maguey, y que para \u00e9l indicaban que quienes poblaron esta parte de M\u00e9xico desde la \u00e9poca prehisp\u00e1nica valoraban (y tal vez hasta reverenciaban) a esas plantas.<\/p>\n<p>Viendo las piezas y escuchando sus observaciones, consider\u00e9 su deducci\u00f3n muy l\u00f3gica. Pero en otra ocasi\u00f3n posterior que nos encontramos en Comala, Fernando me volvi\u00f3 a sorprender, diciendo que \u00e9l y otros colegas suyos hab\u00edan hecho algunos experimentos con r\u00e9plicas de cer\u00e1mica tipo \u201cCapacha\u201d, y que hab\u00edan llegado a la conclusi\u00f3n de que, en efecto, aqu\u00ed se hab\u00eda producido mezcal destilado mediante m\u00e9todos que, antes que ellos, ning\u00fan arque\u00f3logo local hab\u00eda sospechado siquiera.<\/p>\n<p>Guiado por ese comentario, tiempo despu\u00e9s hall\u00e9 en la internet una especie de tr\u00edptico suscrito por \u00e9l, por \u00c1ngeles Olay Barrientos, Rafael Platas Ruiz, Mariza Cuevas Sagard\u00ed y Laura Almendros L\u00f3pez, en el que resumiendo sus observaciones, en esencia dicen:<\/p>\n<p>\u201cEl gran estudioso de la cultura China, Joseph Needham, junto con sus colaboradores, propuso que las vasijas Capacha tipo bule y tr\u00edfidas, encontradas en las estribaciones de los volcanes de Colima por Isabel Kelly, correspondientes al Formativo Temprano (1500-1000 a.C.), pudieron haber sido usadas para producir bebidas destiladas. Esta hip\u00f3tesis la basaron en su semejanza con las vaporeras de cer\u00e1mica de los periodos Shang y Zhou (1600-221 a.C.), consideradas los ancestros de los destiladores chinos. Para probar esta hip\u00f3tesis [nosotros] replicamos las vasijas Capacha usando arcillas de Colima; en ellas realizamos experimentos de destilaci\u00f3n de jugos fermentados de agave, para lo cual se utilizaron t\u00e9cnicas y materiales que pudieron estar disponibles en esta \u00e1rea durante dicho periodo hist\u00f3rico. El resultado fue positivo. Obtuvimos un mezcal que, por su cantidad y contenido alcoh\u00f3lico, pudo haber sido elaborado como un producto suntuario con fines ceremoniales. Tambi\u00e9n hemos propuesto el posible origen y desarrollo de un \u201cdestilador mesoamericano tipo Capacha\u201d a partir de las ollas frijoleras y\/o de las ollas vaporeras que se usaban en ese periodo\u2026 La existencia de un gran n\u00famero de vasijas Capacha en el Occidente de M\u00e9xico durante el Formativo Temprano (unos 1500 a\u00f1os antes de Cristo) podr\u00eda indicar la relevancia social y cultural del mezcal desde entonces, si es que \u00e9ste fue elaborado en ellas. Esta posibilidad es congruente con otros resultados obtenidos en esta regi\u00f3n [&#8230; Porque tambi\u00e9n] hemos encontrado en Colima ofrendas funerarias de vasijas de cer\u00e1mica con representaciones de magueyes, que corresponden al periodo Cl\u00e1sico (400- 600 d.C.).\u201d<\/p>\n<p>\u201cY [\u2026] otras ofrendas funerarias [que\u2026] muestran claramente la cosecha de las cabezas de maguey y sugieren el consumo de mezcales al mostrar parejas en situaciones ceremoniales bebiendo de recipientes demasiado peque\u00f1os para tratarse de bebidas fermentadas\u201d.<\/p>\n<p>Cosa de dos tres meses antes de tener dicho encuentro con Gonz\u00e1lez Zozaya, fui, tambi\u00e9n de visita, al recinto ceremonial de La Campana, con el prop\u00f3sito de entrevistar a la Dra. (en Arqueolog\u00eda) Ana Mar\u00eda Jarqu\u00edn. Ella accedi\u00f3 de muy buen grado y, como complemento a su charla, me dio como quien dice \u201cun tour\u201d por las seis hect\u00e1reas que para entonces llevaban liberadas de tierra y maleza, mostr\u00e1ndome, entre otros interesantes detalles, unos pozos ademados con piedra de r\u00edo, muy parecidos a los que algunos fabricantes de mezcal siguen utilizando en nuestra regi\u00f3n. Explicando que, en efecto, \u00e9se podr\u00eda haber sido uno de sus usos. Cuando no el principal. Con lo que as\u00ed podr\u00edamos arribar a una segunda consideraci\u00f3n temporal sobre la producci\u00f3n de mezcal en esta tierra, ya que ella ubica el per\u00edodo de m\u00e1ximo esplendor o desarrollo de esta poblaci\u00f3n prehisp\u00e1nica \u201centre los a\u00f1os 650 y 950 despu\u00e9s de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>Otro detalle que resalta en la investigaci\u00f3n de L\u00f3pez Zozaya y colegas es que son honestos cuando reconocen que no han podido saber \u201cc\u00f3mo habr\u00eda evolucionado el \u2018destilador mesoamericano tipo Capacha\u2019 m\u00e1s all\u00e1 del Formativo Temprano\u201d, puesto que m\u00e1s tarde \u201cya que no hay vestigios de \u00e9ste\u201d.<\/p>\n<p>Se\u00f1alando por \u00faltimo que, dado que \u201clas estribaciones de los volcanes de Colima contin\u00faan siendo un \u00e1rea tradicional de producci\u00f3n de mezcales, con una alt\u00edsima diversidad\u201d, les parece muy claro que \u201cla poblaci\u00f3n ind\u00edgena del \u00e1rea hab\u00eda elaborado mezcales con elementos claramente prehisp\u00e1nicos, con excepci\u00f3n del destilador [que actualmente utilizan, pues \u00e9ste] tiene una filiaci\u00f3n evidentemente asi\u00e1tica, pues fue introducido por los filipinos a fines del siglo XVI para la destilaci\u00f3n del cocotero en Colima\u201d.<\/p>\n<p>UNA <em>TABERNA <\/em>EN ZAPOTITL\u00c1N Y UN ALAMBIQUE DE FILIPINAS. \u2013<\/p>\n<p>Cuando sal\u00ed de la casa en la que me entrevist\u00e9 con Fernando Gonz\u00e1lez, y por aquello que \u201cuna idea lleva a otra\u201d, record\u00e9 que un d\u00eda de mediados de enero de 2007, mi amigo Enrique Ceballos Ramos fue a mi casa para decirme que ya hab\u00eda concluido otra edici\u00f3n del libro <em>\u201cLa muerte del Indio Alonso\u201d, <\/em>del padre Roberto Urz\u00faa Orozco, quien hall\u00e1ndose en esos d\u00edas muy enfermo, no podr\u00eda asistir a la presentaci\u00f3n que de dicha obra se pensaba hacer un viernes o un s\u00e1bado de febrero siguiente, pidi\u00e9ndome que si yo podr\u00eda participar en lugar del padre.<\/p>\n<p>Con mucho gusto le dije que s\u00ed, no s\u00f3lo porque yo le ten\u00eda mucho cari\u00f1o al padre Roberto, sino porque esa ida significar\u00eda la primera oportunidad para estar en Zapotitl\u00e1n, un pueblo del Sur de Jalisco, del que desde ni\u00f1o comenc\u00e9 a o\u00edr, y al que nunca me hab\u00eda tocado la suerte de conocer.<\/p>\n<p>Pero para no revolver un tema con otro, me saltar\u00e9 todo lo referente a la presentaci\u00f3n del libro y me concretar\u00e9 a decir que, por una feliz coincidencia, el ingeniero\u00a0 Jes\u00fas Nava Navarro, nativo de Zapotitl\u00e1n, me hab\u00eda invitado d\u00edas antes a ir tambi\u00e9n a su pueblo, donde me quer\u00eda mostrar una parcela de su propiedad plantada con magueyes de la regi\u00f3n, en la que, ya jubilado de su trabajo en PEMEX, \u00a0estaba empezando a fabricar tuxca (nombre que como bien sabemos es una variable del mezcal que se produce en las tierras situadas al occidente del Nevado de Colima).<\/p>\n<p>As\u00ed que, despu\u00e9s de haber estrenado tres de los cuartos de un hotelito que estaba en construcci\u00f3n, y en el que abundaban los alacranes, el d\u00eda posterior a la presentaci\u00f3n del libro, mi esposa Olga y yo nos levantamos temprano y, junto con Jos\u00e9 Luis Negrete, Enrique Ceballos y uno de sus hijos, nos dispusimos a ir con Jes\u00fas Nava y su esposa, Norma \u00c1lvarez, nuestros anfitriones, a nutrimos con un sabroso almuerzo ranchero, y luego abordamos su camioneta Toyota 4X4, para encaminamos un par de kil\u00f3metros por la brecha que por entonces usaban ellos para venir a Colima.<\/p>\n<p>Atravesamos una barranquilla junto a una mezcalera; llegamos a una parte llana teniendo frente a nosotros los imponentes riscos y farallones del Cerro Grande. Dejamos el veh\u00edculo estacionado y, luego de caminar por cosa de medio kil\u00f3metro en una simple vereda, llegamos al fondo de otra barranquilla, por donde flu\u00eda un diminuto arroyo.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba, trabajando, don Daniel Flores Jalomo, un viejo alegre y simp\u00e1tico que por su manera de hablar parec\u00eda haber ocupado much\u00edsimo tiempo pensando en las cosas que hac\u00eda, ve\u00eda y o\u00eda, lleg\u00e1ndose a convertir en una especie de fil\u00f3sofo montaraz con quien cualquiera de nosotros podr\u00eda haber aprendido much\u00edsimos conceptos extra\u00eddos de \u201cla Universidad de la Vida\u201d.<\/p>\n<p>Una parte fundamental de la infraestructura de la <em>taberna<\/em> consist\u00eda en un par de grandes pozos de boca angosta ubicados junto al arroyo, y que, seg\u00fan nos inform\u00f3 el ingeniero Nava, fueron excavados hace m\u00e1s de cien a\u00f1os sobre el tepetate, a puro golpe de marro y cincel. Y otra en un tejab\u00e1n construido a base de horcones y palos viejos, cubierto con l\u00e1minas de cart\u00f3n negro, en cuyo centro, bajo techo, reposaba un trozo ahuecado de un grueso tronco de parota que serv\u00eda como fog\u00f3n y soporte del cazo en donde se pone a cocinar el \u201ccaldo\u201d que sale del \u201capachurramiento\u201d de las pencas del mezcal previamente tatemado, y que, al hervir durante varias horas, provoca que por una chimenea se evapore el agua residual, mientras que por otra, que mir\u00e9 como si fuera un embudo conectado con un tubo angosto en forma de gancho, salen, debido a la condensaci\u00f3n, \u00a0las gotas del l\u00edquido emborrachador. Siendo \u00e9sa la primera ocasi\u00f3n que visit\u00e9 una taberna productora de tuxca y vi las partes de un r\u00fastico alambique, similar al que, seg\u00fan las fuentes que cit\u00e9 en uno de los tres cap\u00edtulos anteriores, fue tra\u00eddo (a principios del siglo XVII) desde Las Filipinas.<\/p>\n<p>Pero para redondear este asunto quiero a\u00f1adir que, una tarde del a\u00f1o pasado (2022), estando reunidos J. Jes\u00fas Jim\u00e9nez, Bernardo Rinc\u00f3n, Jos\u00e9 Luis M\u00e1rquez, Jean Rodr\u00edguez, otros amigos y yo en la muy nutrida biblioteca que Jorge Velasco Rocha puso a disposici\u00f3n del p\u00fablico en la calle Guerrero # 162, de la ciudad de Colima, Jorge nos coment\u00f3 que en cierta ocasi\u00f3n, hace a\u00f1os, estando \u00e9l con unos fabricantes de \u201ctuxca\u201d en la misma zona de Zapotitl\u00e1n, escuch\u00f3 que uno de ellos, al referirse al jugo de maguey que se utiliza para iniciar la destilaci\u00f3n, le llamaba \u201ctuba\u201d. Como se le nombra en Colima (y al parecer tambi\u00e9n en Las Filipinas) al jugo dulc\u00edsimo que se recoge todas las ma\u00f1anas de las palmas castradas. El hecho le llam\u00f3 la atenci\u00f3n, y habi\u00e9ndoles Jorge preguntado por qu\u00e9 le dec\u00edan tuba al igualmente denominado \u201ccaldo\u201d. Lo \u00fanico que supieron responder era \u201cporque as\u00ed hab\u00edan o\u00eddo que le dec\u00edan siempre desde sus padres y abuelos\u201d. Frase que lo dej\u00f3 intrigado y lo llev\u00f3 a emprender su propia investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-26157 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26158'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/4.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26158\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/4.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/4-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/4-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26158'>\n\t\t\t\tJes\u00fas Nava Navarro (derecha de la foto), con los amigos que en esa ocasi\u00f3n nos acompa\u00f1aron a la taberna.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26159'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26159\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26159'>\n\t\t\t\t\u201cTaberna\u201d de Zapotitl\u00e1n donde se produce el mexcal a la manera tradicional.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26160'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"329\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26160\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-300x154.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-768x395.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26160'>\n\t\t\t\tEs muy posible que en \u201cvasijas tr\u00edfidas\u201d y \u201cbuleadas\u201d como \u00e9stas, se hayan podido procesar cantidades peque\u00f1as de \u201cvino mexcal\u201d.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26161'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26161\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/1-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26161'>\n\t\t\t\t&#8211; De conformidad con la informaci\u00f3n recabada por algunos arque\u00f3logos, el mexcal ha estado presente en el \u00e1rea circundante de los Volcanes de Colima desde varios siglos antes de Cristo.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26162'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"853\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/6.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26162\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/6.jpg 675w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/6-225x300.jpg 225w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/6-600x800.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26162'>\n\t\t\t\tPreciosa mezcalera con las estribaciones del Cerro Grande al fondo.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26163'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"454\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/5.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26163\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/5.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/5-300x213.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/5-768x545.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/5-100x70.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26163'>\n\t\t\t\tTapadas con costales y le\u00f1os se ven las bocas de los pozos cavados en el tepetate donde se dejan fermentar las pencas del mexcal.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada UNA PLANTA SAGRADA (O CASI). \u2013 En el cap\u00edtulo anterior termin\u00e9 diciendo que hacia 1774, seg\u00fan \u201cdon Juan de Montenegro, Justicia Mayor de Colima\u201d, la producci\u00f3n de cacao y vino de cocos experimentaba una \u201cdecadencia total\u201d. Decadencia que 15 a\u00f1os despu\u00e9s corroborar\u00eda el \u00faltimo alcalde mayor al enviar al virrey, desde \u201cSanta Mar\u00eda&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-26157","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26157"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26157\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}