{"id":26489,"date":"2023-04-05T12:11:55","date_gmt":"2023-04-05T17:11:55","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=26489"},"modified":"2023-04-05T12:12:49","modified_gmt":"2023-04-05T17:12:49","slug":"26489","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=26489","title":{"rendered":"UN CAP\u00cdTULO DE PIRATAS"},"content":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>PIRATAS, CORSARIOS, BUCANEROS Y\u2026 <em>PICHILINGUES<\/em>. \u2013<\/p>\n<p>Al iniciar el ciclo escolar 1966-1967 el doctor Nicasio Cruz Carbajal, famoso m\u00e9dico villalvarense, y su se\u00f1ora esposa Elsa Schulte Vogel de Cruz, nos acogieron muy amablemente, a mi hermano Hern\u00e1n y a m\u00ed, por tres meses en su casa.<\/p>\n<p>Nuestra familia y la suya hab\u00edan sido vecinas durante varios a\u00f1os, y sus tres primeros hijos, Germ\u00e1n, Patricia y Nicasio, coincid\u00edan en edades con las de mis dos hermanos menores y la m\u00eda, por lo que nos hicimos grandes amigos desde peque\u00f1os.<\/p>\n<p><em>\u201cDon Cacho\u201d,<\/em> como sus pacientes y la gente de La Villa le dec\u00edan de cari\u00f1o, era un individuo muy atento y bien educado que siempre andaba de buen humor, al que yo le ten\u00eda una especial admiraci\u00f3n porque era la \u00fanica persona de mi pueblo al que ve\u00eda leer gruesos libros. Mismos que guardaba en un bien construido librero de maderas finas con puertas de fajilla y vidrio, y que sol\u00eda cerrar con llave para evitar que cualquiera de sus hijos, o nosotros, que nos pas\u00e1bamos casi todas las tardes jugando con sus hijos, se los pudi\u00e9ramos da\u00f1ar. Libros entre los que, \u00a1oh maravilla para m\u00ed!, estaban las colecciones completas de las novelas de Julio Verne y Emilio Salgari.<\/p>\n<p>El doctor ya se hab\u00eda dado cuenta que a m\u00ed me gustaba leer y de cuando en cuando me prestaba algunos libros ilustrados de cuentos para ni\u00f1os que tambi\u00e9n ten\u00eda. Pero durante esos tres meses, estando yo ya en primero de secundaria, me hizo el gentil favor de darme acceso a libre a dichas colecciones y, como para entonces ya hab\u00eda le\u00eddo <em>\u201cLa vuelta al mundo en 80 d\u00edas\u201d y \u201cCinco semanas en globo\u201d<\/em>, de Verne, que me prest\u00f3 Marco Antonio Zamora L\u00f3pez, mi querido amigo y compa\u00f1ero de la escuela primaria Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos, en Villa de \u00c1lvarez, enfoqu\u00e9 la mirada en los libros del autor italiano.<\/p>\n<p>Atra\u00eddo por los t\u00edtulos que ve\u00eda en sus lomos, y por las coloridas y sugerentes ilustraciones con que estaban provistas sus car\u00e1tulas, decid\u00ed leer algunos de ellos y, despu\u00e9s de haber disfrutado <em>\u201cLas extraordinarias aventuras de Cabeza de Piedra\u201d<\/em>, me piqu\u00e9 con su narrativa y continu\u00e9 con la saga de <em>\u201cLos Tigres de Mompracem\u201d,<\/em> encabezados por el famos\u00edsimo Sandokan; luego con la de los <em>\u201cLos Piratas de Malasia\u201d,<\/em> y enseguida la de <em>\u201cLos Piratas del Caribe\u201d y \u201cEl Corsario Negro\u201d,<\/em> en donde aparecen por doquier los nombres que vienen en el primer subt\u00edtulo de este trabajo, menos el de <em>\u201cLos Pichilingues\u201d<\/em> que, relacionados asimismo con piratas, aparecen en algunos de los documentos elaborados en Colima durante la primera veintena del siglo XVII.<\/p>\n<p>Sorprendido por ese dato, y enterado de que hay un rinc\u00f3n de Baja California Sur, en el que estuve alguna vez, de pasadita, que se llama <em>\u201cPichilingue\u201d,<\/em> y otro por de la carretera que va desde Tecom\u00e1n, Col., hasta Acapulco, Gro., que se llama <em>\u201cPichilinguillos\u201d, <\/em>no me qued\u00f3 m\u00e1s que formular la siguiente pregunta: \u00bfTienen algo que ver entre s\u00ed esos tres t\u00e9rminos?<\/p>\n<p>Mis indagaciones para responderla me llevaron, en primer t\u00e9rmino, al <em>Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa\u00f1ola<\/em>, advirtiendo que el sustantivo <em>pichilingue<\/em> lo manejan como sin\u00f3nimo de corsario, pirata y \/ o filibustero, pero sin definir si este vocativo era de usanza general o un simple regionalismo del occidente de la Nueva Espa\u00f1a. Dato por el cual expongo la posibilidad de que haya sido aplicado exclusivamente a los piratas de origen holand\u00e9s, para diferenciarlos de los filibusteros ingleses, o algo por el estilo.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1, sin embargo, de todas estas <em>averiguaciones<\/em>, el hecho fue que en \u201cagosto de 1615 ya corr\u00eda por toda la Nueva Espa\u00f1a la noticia\u201d de que una poderosa armada de barcos piratas holandeses hab\u00eda irrumpido \u201cen las costas sudamericanas\u201d, en donde, tras de haber saqueado algunos \u201cpuertos de Chile y Per\u00fa\u201d, hab\u00eda tomado colonos \u201cespa\u00f1oles como rehenes\u201d, para pedir rescate por ellos.<\/p>\n<p>El pirata que encabezaba aquella temible flota era el \u201cDutch Admiral Joris van Speilbergen\u201d, quien acab\u00f3 siendo conocido ac\u00e1 simplemente como Jorge Spilberg. Un hombre que, como varios otros de su \u00e9poca y cala\u00f1a, tra\u00eda consigo la famos\u00edsima \u201cpatente de corso\u201d (o permiso para piratear) que les hab\u00edan dado el Rey o la Reina de sus respectivos pa\u00edses.<\/p>\n<p>La mencionada noticia alert\u00f3 a las autoridades de los peque\u00f1os y casi deshabitados puertos que hab\u00eda entonces entre Oaxaca y Colima, pero como ninguno ten\u00eda suficientes armas y fuerzas con las que pudieran topar, lo m\u00e1s probable era que sus habitantes y sus guardianes tuvieran que huir sin hacerles frente, o negociar con ellos, como termin\u00f3 siendo en Acapulco a mediados de octubre de aquel a\u00f1o, cuando, habiendo entrado la flota a la gran bah\u00eda, el \u201cDutch Admiral\u201d envi\u00f3 algunos emisarios en una lancha ofreci\u00e9ndole a las autoridades locales algunos de los rehenes que llevaba a cambio de v\u00edveres y agua. Requisici\u00f3n o propuesta a la que los militares encargados de la vigilancia no se pudieron negar.<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino del intercambio, sin embargo, y en cuanto la flota se enfil\u00f3 hacia la bocana de la bah\u00eda, esos mismos militares enviaron mensajeros costa arriba, para advertir a puesto de vigilancia m\u00e1s cercano que los piratas hab\u00edan tomado esa direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y digo esto porque desde tiempo atr\u00e1s las autoridades virreinales hab\u00edan ordenado la instalaci\u00f3n de varios puestos de vigilancia a lo largo de la costa, de tal manera que cuando los enviados de Acapulco llegaron al primer puesto les transmitieron la informaci\u00f3n que llevaban, y luego sus responsables enviaron sus correos a caballo al segundo y as\u00ed sucesivamente, para que en todos los siguientes puertos sus habitantes y sus vigilantes estuviesen prevenidos.<\/p>\n<p>Habiendo sido as\u00ed como, en los primeros d\u00edas de noviembre, la poblaci\u00f3n que resid\u00eda en toda la Provincia de Colima se convulsion\u00f3, porque aparte de que \u201cLos Pichilingues\u201d tra\u00edan cinco nav\u00edos piratas, fuertemente armados, se dirig\u00edan hacia los puertos de Salagua y Navidad con el prop\u00f3sito de interceptar y asaltar el Gale\u00f3n de las Filipinas que, como era usual en aquellos tiempos, no tardar\u00eda en llegar de su viaje anual.<\/p>\n<p>La convulsi\u00f3n de produjo porque la gente de la Villa de Colima y otros pueblos aprovechaba el arribo de dicho gale\u00f3n para obtener algunos recursos, llev\u00e10ndoles a vender a sus due\u00f1os, o a sus administradores, marinos y pasajeros, desde frutas y verduras frescas, hasta quesos, gallinas, cerdos e inclusive vacas, y porque se vieron ante la eventualidad de no poder hacer su negocio ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Para \u201ccompletar el cuadro\u201d un segundo correo lleg\u00f3 con la notificaci\u00f3n de que el 26 de octubre anterior la mencionada flota hab\u00eda interceptado \u201cfrente a las costas de Zacatula, un barco cargado de perlas y pescado, de la Compa\u00f1\u00eda Pesquera de Tom\u00e1s de Cardona, que de las Californias volv\u00eda al puerto de Acapulco\u201d y que, cuando su capit\u00e1n, Nicol\u00e1s Cardona, se vio cercado por los cinco barcos iniciales que los piratas tra\u00edan, hab\u00eda intentado dar vuelta con la intenci\u00f3n de hacer \u00a0encallar el suyo para que no se lo llevaran, pero no pudo hacerlo porque, vi\u00e9ndose rodeado por cinco lanchas enemigas copadas de mosqueteros que empezaron a dispararles, decidi\u00f3 \u00a0escapar con parte de su gente hacia la costa, para proteger sus vidas y evitar ser capturados.<\/p>\n<p>Esa zona de la costa estaba, sin embargo, llena de escollos que les impidieron el paso a las lanchas y, habiendo chocado con algunas con aquellas filosas piedras, se rompieron o zozobraron, propiciando que quienes finalmente lograron llegar a la playa, lo hicieron heridos o llenos de golpes.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, dejando all\u00ed a los que no pod\u00edan caminar, el capit\u00e1n conmin\u00f3 al resto para irse por tierra hacia Salagua, en tanto que, yendo por mar, la flota de Spilberg se dirig\u00eda tambi\u00e9n hacia all\u00e1, llev\u00e1ndose como bot\u00edn al barco espa\u00f1ol, y como rehenes a los integrantes del personal que hab\u00eda permanecido a bordo.<\/p>\n<p>PREPARATIVOS PARA LA DEFENSA. \u2013<\/p>\n<p>Todas esas noticias conmocionaron, como dije, a la poblaci\u00f3n de la Villa de Colima y sus pueblos aleda\u00f1os, pero no s\u00f3lo porque supon\u00edan que no iban a poder hacer negocio esa vez, sino porque todos los hombres que estaban en condici\u00f3n de llevar un arma estaban obligados a participar en la defensa del puerto de Salagua, y sab\u00edan muy bien lo que les podr\u00eda esperar en caso de tener que pelear con <em>Los Pichilingues<\/em>.<\/p>\n<p>Coincidentemente, sin embargo, cabe precisar que por esos mismos d\u00edas estaba en la Villa de Colima el afamado capit\u00e1n Sebasti\u00e1n Vizca\u00edno, quien, habiendo vuelto de un viaje de exploraci\u00f3n al Jap\u00f3n, a donde el a\u00f1o anterior lo hab\u00eda enviado el virrey don Antonio de Velasco, decidi\u00f3 reposar en la mencionada poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De manera que cuando el Alcalde Mayor, Rodrigo de Ibarra, recibi\u00f3 al mensajero procedente de Maquil\u00ed, acudi\u00f3 con Vizca\u00edno para enterarlo de los hechos referidos.<\/p>\n<p>De conformidad con las fuentes que registran el acontecimiento, todo parece indicar que Vizca\u00edno era un hombre de acci\u00f3n, y que, r\u00e1pido, puesto de acuerdo con el alcalde, mandaron pregonar una reuni\u00f3n urgente de todos los varones que resid\u00edan en la dicha villa, los pueblos, los ranchos y los trapiches de los alrededores, para organizar la defensa de Salagua, seleccionando a los que estaban en mejores condiciones para ir a pelear. Con quienes integr\u00f3 un buen batall\u00f3n con m\u00e1s de 150 lanceros y fusileros. Mismos que, habiendo quedado bajo su mando, partieron hacia Salagua en la madrugada del domingo 8 de noviembre.<\/p>\n<p>No precisa el documento por d\u00f3nde fue que emprendieron la marcha, pero como hay algunos croquis posteriores que dibujan la ruta sobre papel, infiero que tomaron la vereda que hac\u00eda las veces de \u201cv\u00eda corta\u201d, dir\u00edamos, para viajar entre la Villa de Colima y Salagua y, luego de atravesar lo que hoy es el municipio de Coquimatl\u00e1n, por los rumbos de La Esperanza, Cruz de Piedra, Pueblo Ju\u00e1rez y el Cerro de la Media Luna, atravesaron en alg\u00fan punto la sierra para salir, poco m\u00e1s o menos, por el arroyo que ahora se llama de Las Adjuntas, hasta donde est\u00e1 la peque\u00f1a poblaci\u00f3n de La Flore\u00f1a (a unos dos kil\u00f3metros antes de El Colomo), en donde preve\u00edan que tendr\u00edan que pasar los pocos hombres que iban acompa\u00f1ando al capit\u00e1n Cardona.<\/p>\n<p>Su c\u00e1lculo fue certero, porque al poco tiempo de llegar los de Colima al sitio, arribaron el capit\u00e1n y los marineros del barco robado y, y\u00e9ndose ya juntos y contentos por haber incrementado su n\u00famero, se apresuraron para llegar a Salagua, de ser posible antes que los piratas, quienes, por carecer de motores viajaban a la velocidad que se los permit\u00eda el viento, durando, desde Zacatula hasta Salagua, alrededor de 10 d\u00edas.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, cuando el alcalde Ibarra y los dos capitanes se aproximaron a la desembocadura del arroyo de Salagua tomaron la previsi\u00f3n quedarse ocultos y no dejarse ver por los piratas, en caso de que ya estuvieran all\u00ed. Luego enviaron a tres de los suyos para que, escondi\u00e9ndose entre la maleza, se acercaran a la playa para conocer cu\u00e1l era la situaci\u00f3n y \u00e9stos, despu\u00e9s de explorar, les informaron que los piratas no hab\u00edan llegado a\u00fan. Por lo que Vizca\u00edno y los otros dos jefes tomaron la decisi\u00f3n de ubicar sus hombres de a pie no muy lejos de la playa y en ambos lados del arroyo, dejando a la caballer\u00eda un poco m\u00e1s lejos, bajo el supuesto de que la gente de Spilberg tendr\u00eda que bajar de sus barcos para trasladarse hasta all\u00e1 con el fin de proveerse de agua fresca, frutas, algo de cacer\u00eda y pasto para los caballos que sin duda llevaban consigo.<\/p>\n<p>UNA EMBOSCADA PARA LOS PIRATAS. \u2013<\/p>\n<p>En las notas que sobre ese caso redact\u00f3 el capit\u00e1n Cardona dice que \u201cal cabo de doce d\u00edas\u201d a partir de que su barco les fue arrebatado en la \u00e1spera costa de Zacatula, la flota holandesa \u201clleg\u00f3 a tomar refresco a Salagua\u201d, pero que, actuando con precauci\u00f3n no baj\u00f3 nadie aquel martes 10, sino hasta la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 11.<\/p>\n<p>Las notas siguen diciendo que, para no delatarse con la emisi\u00f3n de algunos posibles relinchos, los elementos de la caballer\u00eda hab\u00edan quedado un poco m\u00e1s lejos, pero a distancia suficiente para que, oyendo los primeros tiros de los mosquetes se apresuraran a llegar hasta donde estaba la infanter\u00eda.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento despu\u00e9s del amanecer, los piratas comenzaros a bajar varias lanchas y, al rato, en ellas, unos 200 mosqueteros y marineros llevando barriles remaron hasta la orilla arenosa, donde el arroyo estaba muy extendido y carec\u00eda de fondo, vi\u00e9ndose en la necesidad de introducirse cosa de 150 varas o m\u00e1s, entre la selva, hasta donde la profundidad del agua les permitiera llenar sus recipientes.<\/p>\n<p>Y mientras que todo esto hac\u00edan, los defensores de Colima los estaban acechando en la espesura, listos para dispararles en cuanto se pusieran a tiro.<\/p>\n<p>Pero los extranjeros corrieron con buena suerte porque la p\u00f3lvora que utilizaban los milicianos de Colima se hab\u00eda humedecido durante las dos noches anteriores y no todos pudieron disparar. Pero como quiera que fuese, sus disparos causaron un gran descontrol entre los holandeses, y habi\u00e9ndose escuchado el galope y los gritos de la gente de caballo que se aproximaba, los pichilingues salieron corriendo por el cauce del arroyo hacia la playa, sin poder evitar, sin embargo, que los disparos de los primeros y los machetazos de los segundos les causaran algunas bajas.<\/p>\n<p>Desde antes que los corredores rubios llegaran a la playa, sus compa\u00f1eros de los barcos ya ten\u00edan listos los ca\u00f1ones para disparar en contra de sus todav\u00eda invisibles perseguidores, pero en cuanto vieron que los marinos holandeses corr\u00edan desaforados hacia las lanchas, los ca\u00f1oneros de los barcos lanzaron sus primeras balas hacia la espesura para amedrentar a los defensores del puerto y evitar que les mataran m\u00e1s gente.<\/p>\n<p>Otras notas del Capit\u00e1n Vizca\u00edno corroboran lo dicho por su colega Cardona y agregan que, ya que los barcos partieron hacia la bah\u00eda inmediata sin haber conseguido el anhelado \u201crefresco\u201d, hallaron a tres rubios belgas que no hab\u00edan logrado escapar y se los llevaron presos, primero a Colima y luego los enviaron con otra comitiva directamente hasta M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Ya muy cerca del a\u00f1o 2000, nuestro hoy ya desaparecido amigo, Juan Carlos Reyes Garza, se encontr\u00f3 en el Real Archivo de Indias de Sevilla, algunos gruesos legajos, entre los que pudo leer los testimonios de 33\u00a0 individuos que ocuparon cargos de gobierno a principios del siglo XVII, y entre los que, varios de ellos, en las declaraciones que por orden real les fueron requeridas en 1622, informaron que hab\u00edan participado en la defensa de Salagua en contra de Los Pichilingues, junto con el afamado Sebasti\u00e1n Vizca\u00edno, ya reconocido entonces como un gran explorador de las costas de la Alta California.<\/p>\n<p>El resumen de todos esos interrogatorios aparece en el libro <em>\u201cPor mandado de su Majestad. Inventarios de Bienes de Autoridades de Colima, 1622\u201d,<\/em> que la Secretar\u00eda de Cultura del Gobierno del Estado le public\u00f3 en el a\u00f1o 2000 al referido investigador. Y si los lectores quieren saber m\u00e1s datos al respecto, los invito a leer la segunda edici\u00f3n del m\u00edo, que se titula <em>\u201cEl Ataque de los Pichilingues<\/em>. \u00a0Y que sigue a la venta.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-26489 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26490'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"361\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/5.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26490\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/5.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/5-249x300.jpg 249w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26490'>\n\t\t\t\tHe aqu\u00ed la imagen el valiente capit\u00e1n espa\u00f1ol Sebasti\u00e1n Vizca\u00edno, que encabez\u00f3 la defensa del puerto en contra de Los Pichilingues.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26491'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"526\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/4.png\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26491\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/4.png 400w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/4-228x300.png 228w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26491'>\n\t\t\t\tJoris Van Spilbergen era el pirata holand\u00e9s que intent\u00f3 desembarcar con su gente en Salagua.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26492'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/3.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26492\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/3.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/3-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/3-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26492'>\n\t\t\t\tEste es hoy, poco m\u00e1s o menos, el sitio en donde se desarroll\u00f3 el combate que se describe en este cap\u00edtulo.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26493'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"485\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/2.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26493\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/2.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/2-300x227.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/2-768x582.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26493'>\n\t\t\t\tManzanillo est\u00e1 en este preciso momento lleno de turistas. \u00bfCu\u00e1ntos de ellos podr\u00edan imaginar que en esta zona hubo corsarios, piratas y bucaneros en busca de barcos cargados de mercader\u00edas?\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=26494'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-26494\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/1-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-26494'>\n\t\t\t\tJusto en esta playa de la hermosa Bah\u00eda de Manzanillo estuvieron en varias ocasiones piratas de diferentes nacionalidades\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abelardo Ahumada PIRATAS, CORSARIOS, BUCANEROS Y\u2026 PICHILINGUES. \u2013 Al iniciar el ciclo escolar 1966-1967 el doctor Nicasio Cruz Carbajal, famoso m\u00e9dico villalvarense, y su se\u00f1ora esposa Elsa Schulte Vogel de Cruz, nos acogieron muy amablemente, a mi hermano Hern\u00e1n y a m\u00ed, por tres meses en su casa. Nuestra familia y la suya hab\u00edan sido&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-26489","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26489"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26489"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26489\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}