{"id":5570,"date":"2019-06-14T19:08:41","date_gmt":"2019-06-14T19:08:41","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/una-historia-de-historiadores"},"modified":"2019-06-14T19:08:41","modified_gmt":"2019-06-14T19:08:41","slug":"una-historia-de-historiadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=5570","title":{"rendered":"UNA HISTORIA DE HISTORIADORES"},"content":{"rendered":"<p><strong>VISLUMBRES<\/strong><\/p>\n<p><em>Abelardo Ahumada<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n que haya nacido o vivido en Colima durante la \u00faltima parte del siglo pasado, habr\u00e1 dejado de o\u00edr los nombres de Gabriel de la Mora de la Mora, Vicente Venegas Rinc\u00f3n, Juan Oseguera Vel\u00e1zquez, Mar\u00eda Ahumada Peregrina, Florentino V\u00e1zquez Lara Centeno, Roberto Urz\u00faa Orozco, Carlos Pizano Saucedo, J. Trinidad Lepe Preciado, Ricardo Guzm\u00e1n Nava y Juan Vaca Pulido?<\/p>\n<p>Todas esas personas llenaron, por as\u00ed decirlo, la vida cultural de nuestra entidad durante la segunda mitad del siglo anterior, y su recuerdo nos siguen trayendo evocaciones de otros paisanos que destacaron en el magisterio, en el sacerdocio, en las letras o en la oratoria; de ciudadanos comprometidos con su tiempo y sus vocaciones, y que desde los diferentes papeles que desempe\u00f1aron nos dejaron una gran herencia que es necesario conocer y valorar.<\/p>\n<p>Esos nombres, asociados a los de Mirtea Elizabeth Acu\u00f1a Cepeda, Margarita Rodr\u00edguez Garc\u00eda, Luis Virgen Robles, El\u00edas M\u00e9ndez Pizano, Genaro Hern\u00e1ndez Corona, Jos\u00e9 Levy V\u00e1zquez, Bertha Luz Monta\u00f1o V\u00e1zquez, Magdalena Escobosa Haas, Jos\u00e9 Salazar C\u00e1rdenas, Enrique Brizuela Virgen, Fortino Pulido Salinas, Jos\u00e9 Oscar Guedea y Rafael Tortajada Rodr\u00edguez y otros brillantes elementos que seguramente enriquecer\u00edan la lista, son (o han sido) miembros de la Sociedad Colimense de Estudios Hist\u00f3ricos, un grupo de hombres y mujeres que, motivados por similares afanes, comenzaron a reunirse en la primavera de 1988, por invitaci\u00f3n inicial del Profr. Genaro Hern\u00e1ndez Corona, destacado historiador local y director en esa \u00e9poca de la escuela primaria Gregorio Torres Quintero, de muy reconocida fama.<\/p>\n<p>Menciono todo lo anterior porque hace 31 a\u00f1os, en un caluroso d\u00eda como ma\u00f1ana, mi\u00e9rcoles 13 de junio, algunos de los individuos mencionados se reunieron en el domicilio particular del mentor para constituir, ya formalmente hablado, la organizaci\u00f3n cultural que se conoce como Sociedad Colimense de Estudios Hist\u00f3ricos, cuyos integrantes mucho han aportado para \u201crescatar, preservar y difundir\u201d la memoria hist\u00f3rica de la gente de Colima. Desarrollando los m\u00e1s de ellos una desinteresada y entusiasta labor de investigaci\u00f3n y de redacci\u00f3n; dando charlas y conferencias, o publicando libros, art\u00edculos y fasc\u00edculos que la contienen y ponen al alcance de todos los habitantes del mundo que hoy quieran saber algo de lo much\u00edsimo que a lo largo de los siglos ha acontecido en este peque\u00f1o terru\u00f1o situado alrededor y al pie de los dos hermosos volcanes que enaltecen el horizonte de nuestra cotidianidad.<\/p>\n<p>TESTIGO CIRCUNSTANCIAL. &#8211;<\/p>\n<p>Como joven miembro que fui de esta singular asociaci\u00f3n desde los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los 90as, puedo afirmar que me toc\u00f3 ser un muy privilegiado testigo presencial de las sesiones mensuales que por aquellos a\u00f1os se llevaban a cabo en torno a la gigantesca mesa del comedor de la casa familiar de los hermanos V\u00e1zquez Lara Centeno, sita en medio de mangos, palmas y otros \u00e1rboles frutales de una gran huerta que estuvo en la esquina noroeste de las calles Centenario y Doctor Miguel Galindo, escuchando las disertaciones y los sabios comentarios de tan insignes talentos.<\/p>\n<p>Sesiones en las que este redactor s\u00f3lo iba, como admirador de esos personajes, casi nada m\u00e1s a o\u00edr, y a exponer una que otra duda que, por lo regular, era inmediatamente resuelta por dos o tres voces que se complementaban, a\u00f1adiendo o desmintiendo datos.<\/p>\n<p>En ese tiempo, tambi\u00e9n, este redactor ya ten\u00eda una d\u00e9cada publicado sus propios escritos en el Diario de Colima, y le\u00eda muy \u00e1vidamente la revista \u201cHist\u00f3rica\u201d, que cada tres meses publicaba el Consejo de Redacci\u00f3n de la SCEH, integrado, si mal no recuerdo ahora, por el profesor Juan Vaca Pulido y por el ingeniero Arturo Navarro \u00cd\u00f1iguez.<\/p>\n<p>En una de esas ocasiones fui invitado a participar con ellos en la redacci\u00f3n de la mencionada revista, y me toc\u00f3 la buen\u00edsima suerte de escribir el editorial de un n\u00famero que \u00edntegramente se dedic\u00f3 a rese\u00f1ar la vida y obra del culto presb\u00edtero e historiador Florentino V\u00e1zquez Lara Centeno, y que se public\u00f3 asimismo en junio de 1996. Editorial del que rescato algunas ideas que nos pueden ser \u00fatiles para entender la funci\u00f3n y la val\u00eda de organizaciones culturales como la que rese\u00f1amos hoy:<\/p>\n<p>\u201cLos pueblos que, como el mexicano, han padecido siglos de dominio a manos de otros, o viven bajo la \u00e9gida de gobiernos cuya preocupaci\u00f3n b\u00e1sica no es la del desarrollo de los gobernados, suelen no atender ni valorar la labor de aquellos que gastan buena parte de su vida indagando en la de otros con el prop\u00f3sito de rescatar su recuerdo, de que no se pierda la memoria colectiva\u201d.\u00a0 Y para muchos de los integrantes de esos pueblos \u201clos estudiosos son (lamentablemente) a lo m\u00e1s, <em>ratas<\/em> de archivo, <em>cucarachas <\/em>de biblioteca, hombres y mujeres raros y peculiares con los que m\u00e1s vale no tratar, por aburridos\u201d.<\/p>\n<p>Pero, \u201ccuando finalmente alguien descubre que la labor de uno de esos rescatistas del pasado no s\u00f3lo es valiosa por lo que recupera, sino a\u00fan interesante, suele suceder tambi\u00e9n que ese alguien ya muri\u00f3 y el reconocimiento, por ende, es p\u00f3stumo\u201d.<\/p>\n<p>Apreciaci\u00f3n que no expreso \u201c<em>nom\u00e1s por nom\u00e1s\u201d<\/em>, sino porque, como ya dije arriba, me ha tocado ser testigo presencial, no s\u00f3lo de much\u00edsimas de las memorables reuniones de trabajo de los integrantes de la Sociedad Colimense de Estudios Hist\u00f3ricos, sino del menosprecio que algunas de las autoridades locales en turno, han hecho sobre sus trabajos, a los que no les reconocen ning\u00fan valor, oblig\u00e1ndolos a casi mendingar para que sus investigaciones vean la luz y se publiquen.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5571 size-full\" src=\"http:\/\/noticiastecoman.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Imagen1.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"555\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Imagen1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Imagen1-300x185.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Imagen1-768x474.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>HOY COMO AYER. \u2013<\/p>\n<p>Un d\u00eda de 1923, un destacad\u00edsimo tonilense que fue tra\u00eddo a vivir a Colima desde sus primeros meses de vida, y que desde muy temprana edad se revel\u00f3 como un hombre polifac\u00e9tico y talentoso, hab\u00eda terminado de escribir el primer tomo de una obra mayor que titular\u00eda \u201cApuntes para la historia de Colima\u201d. El hombre aquel, m\u00e9dico de profesi\u00f3n, maestro de coraz\u00f3n, historiador por afici\u00f3n y gran promotor cultural, se hab\u00eda hecho merecedor del cari\u00f1o y la admiraci\u00f3n de numeros\u00edsimos paisanos de aquella \u00e9poca, y no obstante haber sido Director de Educaci\u00f3n, Director de la Escuela Normal, promotor del Ateneo Colimense y autor de ya varios libros m\u00e1s, no pudo, sin embargo, en aquella ocasi\u00f3n, recibir una respuesta positiva del gobierno estatal para publicar su nuevo volumen y, desesperado, acudi\u00f3 a sus pobres bolsillos, y al favor de algunos de sus m\u00e1s cercanos amigos, para comprar \u00e9l mismo una imprenta usada, a la que bautiz\u00f3 \u201cEl Drag\u00f3n\u201d, para no nada m\u00e1s publicar sus libros, sino para publicar todos cuantos quisieran publicar otros paisanos con menor fama y reconocimiento que \u00e9l.<\/p>\n<p>Ese hombre era, nadie m\u00e1s y nadie menos que el Dr. Miguel Galindo Velasco, pero de nada le sirvi\u00f3 que la gente del pueblo lo reconociera y amara, por lo que, dejando constancia de lo que le sucedi\u00f3 al buscar dichos apoyos, en las \u201cAdvertencias Preliminares\u201d que puso a manera de Introducci\u00f3n para su libro, anot\u00f3 que, no obstante los esfuerzos que en aquellos a\u00f1os estaba realizando el maestro Jos\u00e9 Vasconcelos, como primer titular de la SEP, para acercar los libros cl\u00e1sicos a toda la poblaci\u00f3n, en lo tocante a la historia de Colima s\u00f3lo hab\u00eda en ese tiempo, dos peque\u00f1as obras de consulta, muy limitadas adem\u00e1s. Por lo que conclu\u00eda que la historia de Colima estaba a\u00fan por hacerse. Para se\u00f1alar, enseguida, que no hab\u00eda est\u00edmulos para quienes escriben o pudiesen escribir se dedicaran a ello, porque el Gobierno de aquel entonces toleraba \u201clos monopolios [editoriales] para proteger la industria nacional\u201d; no obstante que, al actuar de esa manera, el Gobierno estaba fomentando igualmente \u201cla ignorancia nacional\u201d (sic). Y terminaba quej\u00e1ndose de que los pocos editores de su \u00e9poca quer\u00edan publicar \u00fanicamente t\u00edtulos de \u201cautores conocidos y obras vendibles, aunque de nada sirvan a la instrucci\u00f3n del pueblo\u201d. Forzando as\u00ed a los escasos y atrevidos autores, a promover la edici\u00f3n de sus obras por su cuenta \u201cy a precio elevado\u201d, generando as\u00ed su desmoralizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algo muy similar a esto sigue ocurriendo en nuestra entidad y, aun cuando han transcurrido 98 a\u00f1os de que se public\u00f3 aquella queja, hoy podr\u00edamos asegurar que es una pena que aun duele a muchos autores locales que, desde\u00f1ados por las instituciones de educaci\u00f3n superior, o por las secretar\u00edas de estado que debieran de estar brindando esos apoyos, se los han negado a muchos de los compa\u00f1eros integrantes de la SCEH y otras organizaciones afines, tal vez porque la promoci\u00f3n de sus obras no les sea tan gratificantes como la realizaci\u00f3n de recibimientos, birrias\u00a0 y \u201cpozolizas\u201d, sobre todo cuando andan en busca de votos.<\/p>\n<p>CUENTOS, NOVELAS Y RECONSTRUCCIONES HIST\u00d3RICAS. \u2013<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros entiende que, as\u00ed como hoy nos suceden algunos eventos muy parecidos a los que presenciaron el Doctor Galindo y sus contempor\u00e1neos, hay otros, totalmente in\u00e9ditos, que, as\u00ed como nos brindan nuevas posibilidades de publicaci\u00f3n, tambi\u00e9n nos desplazan.<\/p>\n<p>En lo particular observo que, as\u00ed como hoy nos est\u00e1 siendo abierta la posibilidad de publicar nuestras obras por la Internet, y a trav\u00e9s de las famos\u00edsimas redes sociales, hay millones de personas que en cuanto ven que un texto dura m\u00e1s de dos p\u00e1rrafos o no tienen fotos, le dan la vuelta, lo suprimen, lo borran y buscan algo m\u00e1s. Algo que les resulte como m\u00e1s cercano, m\u00e1s inmediato, m\u00e1s atractivo y que, sobre todo, no les quite tiempo, pero, \u00bfleer un libro es perder el tiempo?<\/p>\n<p>Yo pienso que no, pero \u00bfqu\u00e9 dir\u00edan al respecto los maestros al ver que sus alumnos se resisten a leer? \u00bfO que dir\u00edan los pocos alumnos lectores que ven que sus profesores hace mucho tiempo no consultan un libro tampoco y la \u201cpreparaci\u00f3n\u201d de sus clases se reduce a tomar notas de la Wikipedia y \u201cfuentes\u201d por el estilo?<\/p>\n<p>Hago alusi\u00f3n a esto \u00faltimo porque entre los m\u00e1s notables miembros de la SCEH han surgido algunas obras sorprendentes que todo colimense deber\u00eda leer, y cito al azar, sin orden unas cuantas: la novela autobiogr\u00e1fica de <em>El Manumiso<\/em>, que quiere decir \u201cesclavo liberto\u201d, escrita por el ex sacerdote Gabriel de la Mora, que durante d\u00e9cadas fue la mejor novela que se hubiese escrito en Colima. La <em>Trilog\u00eda Hist\u00f3rica Colimense<\/em>, del padre Roberto Urz\u00faa Orozco que, entre los tres estudios que ella contiene, hay un cap\u00edtulo magistral relativo a la <em>Historia del Camino Real de Colima<\/em>, y una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-biogr\u00e1fica titulada <em>La muerte del Indio Alonso<\/em>, que inspir\u00f3 a otros autores para escribir una obra de teatro y una novela sobre el mismo tema. Del profesor Juan Oseguera Vel\u00e1squez, fallecido el 11 de diciembre de 1993, sus <em>Efem\u00e9rides de M\u00e9xico y de Colima<\/em> son un libro de consulta muy frecuente en las escuelas, y se considera monumental la recopilaci\u00f3n de 2,698 biograf\u00edas de contempor\u00e1neos nuestros, de la regi\u00f3n, de los que la mayor\u00eda a\u00fan vive.<\/p>\n<p>El profesor Juan Vaca Pulido, fallecido el 8 de abril del 2005, escribi\u00f3 varios libros de legua, literatura y gram\u00e1tica espa\u00f1olas que sirvieron como libros de texto para los tres grados de secundaria. El Profr. Ricardo Guzm\u00e1n Nava, quien fue diputado local, presidente municipal de Colima, director de Educaci\u00f3n P\u00fablica en la entidad, fue autor de <em>La Colonia<\/em>, una muy amplia e interesant\u00edsima rese\u00f1a que abarca desde los inicios de la conquista espa\u00f1ola de Colima hasta la presencia del padre Miguel Hidalgo aqu\u00ed como cura interino. Del maestro Genaro Hern\u00e1ndez hemos de destacar su libro <em>Gregorio Torres Quintero, vida y obra. <\/em>De do\u00f1a Mar\u00eda Ahumada Peregrina tendr\u00edamos que destacar la integraci\u00f3n del Museo de las Culturas de Occidente, que dio inicio con piezas prehisp\u00e1nicas que durante d\u00e9cadas fue comprando a \u201clos moneros\u201d para evitar que se vendieran incluso fuera del pa\u00eds. De do\u00f1a Magdalena Escobosa Haas, recientemente fallecida, tendr\u00edamos que resaltar su obra <em>El Palacio de los Azulejos<\/em> (la sede de Samborn\u2019s en la ciudad de M\u00e9xico), traducido a varios idiomas, y <em>Los Mercedarios, trapiches y haciendas en Colima<\/em>. De la maestra Mirthea Acu\u00f1a Cepeda, el libro <em>Cien a\u00f1os de educaci\u00f3n cristiana en Colima<\/em>, en que refiere la vida y la obra de las \u201cMadres Adoratrices\u201d, que tanto han hecho por la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os en nuestra entidad. De Arturo Navarro \u00cd\u00f1iguez, dos veces presidente de la SCEH, quiero destacar las obras que ha publicado sobre las historias de Queser\u00eda y Cuauht\u00e9moc, pero sobre todo el libro <em>Andares<\/em>, en el que con extraordinaria paciencia fue recopilando uno y mil datos sobre los primeros 20 a\u00f1os de esta asociaci\u00f3n.\u00a0 Del doctor Jos\u00e9 Salazar C\u00e1rdenas, villalvarense de origen, pero con largos a\u00f1os vividos en Tecom\u00e1n, no deben olvidarse ni <em>El Maremoto de Cuyutl\u00e1n, <\/em>ni <em>Las haciendas de Tecom\u00e1n<\/em>. Por mencionar algunas de las numerosas obras que esta culta SCEH ha producido, y entre las cuales quisiera (\u201cel burro se cuenta al \u00faltimo\u201d) mencionar tres novelas hist\u00f3ricas de mi autor\u00eda: <em>Colim\u00f3tzin<\/em>, <em>Camino de Miraflores <\/em>y <em>Las \u00faltimas rebeliones<\/em>, de las que algunos literatos que las han le\u00eddo dicen que son \u201camenas y entretenidas\u201d.<\/p>\n<p>EL FUTURO QUE VIENE. \u2013<\/p>\n<p>Hace apenas medio a\u00f1o falleci\u00f3 el Dr. Guillermo Ruelas Ocampo, destacado penalista colimense y pen\u00faltimo de los presidentes que ha tenido la SCEH. Y hace poco m\u00e1s de un mes la maestra Mirtea Acu\u00f1a Cepeda traspas\u00f3 la estafeta de esa presidencia al Lic. Miguel Ch\u00e1vez Michel. Los tres han sido destacados universitarios: Ruelas fue el decano de la Facultad de Derecho; Acu\u00f1a, maestra en los campus de Tecom\u00e1n y Villa de \u00c1lvarez, y Michel, director de la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas. Todos con acreditada labor.<\/p>\n<p>Esperamos que el popularmente conocido \u201cLito\u201d (quien sigue siendo tambi\u00e9n el Cronista Oficial de Armer\u00eda), pueda seguir llevando avante a nuestra querida Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISLUMBRES Abelardo Ahumada \u00bfQui\u00e9n que haya nacido o vivido en Colima durante la \u00faltima parte del siglo pasado, habr\u00e1 dejado de o\u00edr los nombres de Gabriel de la Mora de la Mora, Vicente Venegas Rinc\u00f3n, Juan Oseguera Vel\u00e1zquez, Mar\u00eda Ahumada Peregrina, Florentino V\u00e1zquez Lara Centeno, Roberto Urz\u00faa Orozco, Carlos Pizano Saucedo, J. 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