{"id":5703,"date":"2019-06-21T17:27:31","date_gmt":"2019-06-21T17:27:31","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/temblor-tras-temblor"},"modified":"2019-06-21T17:27:31","modified_gmt":"2019-06-21T17:27:31","slug":"temblor-tras-temblor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=5703","title":{"rendered":"TEMBLOR TRAS TEMBLOR"},"content":{"rendered":"<p><strong>VISLUMBRES<\/strong><br \/>\n<em>Abelardo Ahumada<\/em><\/p>\n<p>Este martes 18 de junio fue un aniversario m\u00e1s del terremoto que en esa misma fecha, en 1932, aterroriz\u00f3 a los colimenses. Pero de muy poco nos podr\u00eda servir el mencionar este dato sin tomar en consideraci\u00f3n el hecho de que el mes de junio de aquel a\u00f1o memorable ocurrieron tres terribles terremotos \u201cal hilo\u201d. El primero, \u201cde intensidad 6, seg\u00fan la escala de Richter\u201d, acaecido hacia las 4:30 de la madrugada del d\u00eda 3; el segundo, de intensidad 7 en la misma escala, sucedido a las 4 de la ma\u00f1ana, el 18 y el tercero, de menor intensidad, pero de mayor duraci\u00f3n, que sucedi\u00f3 hacia las 7 horas, del 22.<\/p>\n<p>Los datos m\u00e1s relevantes sobre el primero dicen que fue trepidatorio, que su epicentro se localiz\u00f3 a 50 km de profundidad en un sitio cercano a la actual mina de Pe\u00f1a Colorada, y que se origin\u00f3 por la fricci\u00f3n entre la Placa Continental y la Placa de Cocos.<br \/>\nRespecto al segundo, se afirma que tambi\u00e9n fue trepidatorio, pero m\u00e1s intenso que el anterior y provocado por la misma causa. Que su epicentro se localiz\u00f3 tambi\u00e9n a 50 km de profundidad, bajo el Rinc\u00f3n de L\u00f3pez, en Armer\u00eda. Y del tercero se afirma que su epicentro se localiz\u00f3 a m\u00e1s de 30 km mar adentro, entre Cuyutl\u00e1n y Manzanillo.<\/p>\n<p>Relatos y testimonios que pasaron de padres a hijos, o de abuelos a nietos, cuentan que ese convulso e incre\u00edble mes la gente vivi\u00f3 \u201ccon el Jes\u00fas en la boca\u201d y que, como por esos a\u00f1os no hab\u00eda ni siquiera radio que les informara, muchos paisanos llegaron a creer que los estremecimientos terrestres que les toc\u00f3 padecer fueron \u201ccastigo de Dios\u201d, o \u201cse\u00f1ales del fin del mundo\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s ac\u00e1 de todas esas temibles consideraciones se sabe tambi\u00e9n que en la peque\u00f1a ciudad de Colima (en donde el Censo de 1930 registr\u00f3 s\u00f3lo 21 mil 117 habitantes), hubo 10 muertos y 98 heridos, con multitud de casas da\u00f1adas total o parcialmente.<br \/>\nSe presentaron algunas r\u00e9plicas de cierta consideraci\u00f3n y ello motiv\u00f3 a que much\u00edsimas personas decidieran instalar sus catres o sus petates en los patios y los corrales que por entonces era com\u00fan que hubiera en casi todas las casas; pero otros se salieran a dormir en las calles empedradas, donde s\u00f3lo hab\u00eda muy pocos coches y camiones. Pudi\u00e9ndose ver en las noches posteriores, a numerosas familias ilumin\u00e1ndose con \u201caparatos\u201d de petr\u00f3leo, ocotes y fogatas, departiendo a\u00fan en medio del gran temor que los agobiaba.<\/p>\n<p>Pasaron algunos d\u00edas, los escombros se fueron limpiando, algunas casas se comenzaron a reparar, el temor comenz\u00f3 a disminuir y los \u00e1nimos a relajarse pero, oh sorpresa, casi a la misma hora, en la madrugada del d\u00eda 18, un sismo claramente m\u00e1s intenso que el del d\u00eda tres, estremeci\u00f3 de nuevo la regi\u00f3n, y entonces s\u00ed el terror se manifest\u00f3, provocando que un mayor n\u00famero de familias se trasladaran a vivir en improvisados albergues bajo los \u00e1rboles del parque Hidalgo, de los jardines de Colima y Villa de \u00c1lvarez, o en donde no hubiera un horc\u00f3n, una viga, una teja o un adobe que les pudiera caer encima.<\/p>\n<p>No sobra decir que algunos de los edificios y las casas que hab\u00edan quedado maltrechos por el primer terremoto terminaron por arruinarse, pero nadie, sin embargo, lleg\u00f3 a pensar que tras de la presentaci\u00f3n de aquel ins\u00f3lito segundo sismo pudiese haber otro m\u00e1s, pero as\u00ed fue. Y \u00e9se, como dije en el p\u00e1rrafo inicial, aconteci\u00f3 el d\u00eda 22, al filo de las 7 de la ma\u00f1ana, cuando ya casi todo mundo estaba despierto y levantado, por lo que no hubo ni un solo muerto en ese momento.<br \/>\nSe dice que este tercer sismo provoc\u00f3 un gigantesco oleaje que se arroj\u00f3 sobre la costa unos pocos minutos despu\u00e9s, pero antes de comentar sobre lo que ocurri\u00f3 con esta otra fase el fen\u00f3meno, perm\u00edtanme hacer una digresi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>DIFERENCIAS ENTRE TERREMOTOS Y MAREMOTOS. \u2013<\/p>\n<p>De conformidad con lo que de ni\u00f1o escuch\u00e9 decir a mi padre y a otros se\u00f1ores ya grandes, la gente de aquellos a\u00f1os sol\u00eda relacionar los terremotos con las erupciones volc\u00e1nicas e ignoraba la existencia de las hoy famosas \u201cplacas tect\u00f3nicas\u201d que, seg\u00fan los cient\u00edficos, son lo que explica que mediante sus choques y frotamiento haya, por un lado, violentas resonancias que se transforman sismos y, que se derritan, por otro, miles de toneladas de las piedras que constituyen ambas capas y se forme la lava que surge m\u00e1s tarde por las chimeneas volc\u00e1nicas.<\/p>\n<p>Pero independientemente de c\u00f3mo haya sido, lo cierto es que cuando el epicentro de los sismos ocurr\u00eda en la zona continental, la gente les dec\u00eda \u201cterremotos\u201d, y que, cuando el epicentro de localizaba bajo el mar, les dec\u00eda \u201cmaremotos\u201d. Aplicando enseguida, sin diferenciar una cosa de otra, ese \u00faltimo nombre a las olas gigantescas que aqu\u00e9llos suelen provocar, y que actualmente se conocen como tsunamis, nombre de origen japon\u00e9s.<\/p>\n<p>Relacionado con esto he podido leer antiguos documentos que nos demuestran que los efectos de los maremotos no eran desconocidos por nuestros antepasados, y como muestra les transcribir\u00e9 un testimonio que casualmente hall\u00f3 el padre Florentino V\u00e1zquez Lara en el archivo parroquial de la costera poblaci\u00f3n de Tecom\u00e1n:<\/p>\n<p>De conformidad con dicho testimonio, anotado \u201cde pu\u00f1o y letra\u201d por el se\u00f1or cura Jos\u00e9 Antonio Enr\u00edquez del Castillo, p\u00e1rroco de aquel lugar, \u201cdesde el 5 d\u00eda de noviembre de 1816 comenz\u00f3 a temblar\u201d y \u201c\u00a1duraron ocho d\u00edas unos fuertes temblores\u201d! Habiendo sucedido que, como remate de ellos, \u201cel mar se sali\u00f3 m\u00e1s de seiscientos pasos e inund\u00f3 las salinas de San Pantale\u00f3n\u201d y las dem\u00e1s de nuestro litoral.<\/p>\n<p>Complementando estos valiosos informes el asustado p\u00e1rroco anot\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s: \u201cEl d\u00eda 13 de noviembre del a\u00f1o de 1816, a las dos de la ma\u00f1ana, sali\u00f3 el mar con tanta prosperidad y fiereza que [la ola] tra\u00eda el alto de 60 codos (unos 27 metros); el que s\u00f3lo por milagro que yo he presenciado, que ratifico, creo y venero, hizo retroceso el agua&#8230; [La cual] aniquil\u00f3 todas las trojes de sal, quedado arruinados y arenados todos los salitres\u201d.<\/p>\n<p>EL MAREMOTO DE CUYUTL\u00c1N. \u2013<\/p>\n<p>Volviendo al tema que hoy nos ocupa dir\u00e9 que conjuntando los datos expuestos en los testimonios que me toc\u00f3 escuchar, con los apuntes, noticias o cr\u00f3nicas que me toc\u00f3 leer sobre los efectos que provoc\u00f3 el \u201cmaremoto\u201d, hay suficientes bases para afirmar que la enorme ola que surgi\u00f3 en una primera instancia no s\u00f3lo pas\u00f3 muy muy por encima de las dunas paralelas a la playa, sino que abarc\u00f3 entre 15 y 20 kil\u00f3metros de ancho, teniendo casi en el centro de la misma al pueblo salinero de Cuyutl\u00e1n, al que devast\u00f3. Pero vay\u00e1monos a los hechos:<\/p>\n<p>En primer t\u00e9rmino debo manifestar que de conformidad con una ancestral costumbre, todos los salineros de nuestras costas sol\u00edan dar por terminada la zafra a mediados de junio, o antes si comenzaba a llover, y que en ese a\u00f1o no fue la excepci\u00f3n, por lo que habi\u00e9ndose ya retirado del pueblo la mayor\u00eda de las familias y vuelto a sus lugares de origen, el maremoto no cobr\u00f3 tantas v\u00edctimas como podr\u00eda haber cobrado si la ola (o las olas gigantes) se hubiesen formado el d\u00eda 3 y no el 22, como aconteci\u00f3.<br \/>\nMi t\u00eda Carmen Ahumada Salazar, nacida en 1910, y ya con 22 a\u00f1os en su haber en aquel d\u00eda, me platic\u00f3 a finales de la d\u00e9cada de los 60as, que dos o tres d\u00edas antes del terremoto del d\u00eda 18, su pap\u00e1, su mam\u00e1, la mayor\u00eda de sus hermanitas y ella misma, se hab\u00edan trasladado por tren desde Cuyutl\u00e1n a Colima, y en un carret\u00f3n de renta hacia Villa de \u00c1lvarez. De tal manera que cuando sucedi\u00f3 el segundo terremoto de aquel terrible junio, los sorprendi\u00f3 durmiendo en su casa, situada en el barrio de La Frontera, muy cerca de la orilla norte del pueblo: \u201cSe nos cay\u00f3 el muro de adobe del cuarto grande que daba hacia la calle, pero con tan buena suerte que nadie sali\u00f3 herido. Pero mi mam\u00e1, como estaba algo enferma, no alcanz\u00f3 a levantarse de la cama, y se qued\u00f3 en ella con las latas (o los polines) de ese lado del cuarto haciendo como una especie de tri\u00e1ngulo entre la pared y la cama, sin provocarle m\u00e1s que tremendo susto\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, durante el velorio de un pariente com\u00fan, mis tambi\u00e9n t\u00edas, Soledad Ahumada Salazar y Teresa Ahumada Berj\u00e1n, m\u00e1s j\u00f3venes que mi t\u00eda Carmen, me platicaron que ellas fueron unas de las pocas mujeres que aun despu\u00e9s de terminada la zafra se quedaron unos d\u00edas m\u00e1s en Cuyutl\u00e1n porque ten\u00edan hermanos, o mozos de ellos, realizando las \u00faltimas faenas relacionadas con sus pozos salineros, y ellas les ten\u00edan que tortear y preparar sus bastimentos.<br \/>\nMe contaron que aquel d\u00eda 22, \u201cya bien amanecido, y cuando casi est\u00e1bamos terminando de tortear, sentimos otro temblor, m\u00e1s ligero que los anteriores, y realmente no le hicimos caso porque como viv\u00edamos en una casa de palapa, sab\u00edamos que el techo no se nos iba a caer encima y seguimos con nuestras tareas pero, al rato, o\u00edmos primero un ruido muy feo que no nos pudimos explicar y luego un trac, trac, como de palos y ramas que se iban quebrando y que se iba oyendo cada vez m\u00e1s fuerte\u2026 Dejamos entonces el comal y los metates, y corrimos a la calle.<\/p>\n<p>No te podemos decir que lo que vimos venir hacia nosotros era un r\u00edo, porque ser\u00eda poco decir, sino una gran corrientada que ven\u00eda tumbando todas las casitas y las enramadas que estaban m\u00e1s cerca del mar que la de nosotras. \u2018\u00a1El mar se sali\u00f3, el mar se sali\u00f3!\u2019 O\u00edmos que gritaban algunas voces de la poca gente que hab\u00eda quedado en el pueblo y, despu\u00e9s de quedarnos unos instantes tiesas, inm\u00f3viles por la impresi\u00f3n, tratamos de correr hacia la v\u00eda del tren, pero el agua finalmente nos alcanz\u00f3, aunque ya sin fuerza, moj\u00e1ndonos hasta la altura de nuestras piernas\u2026 \u00a1Fue un sustazo! \u00a1El agua lleg\u00f3 hasta el talud de la v\u00eda! \u00a1Mira, hab\u00eda pescados, tortugas, jaibas y yo creo que hasta tiburones chapaleando en la laguna que se form\u00f3! Pero lo m\u00e1s triste fue el ver algunos cuerpos humanos flotando en aquel charcon\u00f3n tapizado de palos, palapas, tablas, muebles y pedazos de ropa\u201d.<\/p>\n<p>En alg\u00fan tiempo intermedio entre los dos relatos, mi pap\u00e1 me platic\u00f3 tambi\u00e9n que \u00e9l era, en ese tiempo, el encargado de la peque\u00f1a oficina de correos que hab\u00eda en Cuyutl\u00e1n, y que dicha oficina estaba ubicada \u201cen un cuarto del Hotel Ceballos que don Enrique, su due\u00f1o, pap\u00e1 de mi amigo el Caco Ceballos, nos prestaba en cada temporada\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn ese tiempo hab\u00eda, casi enfrente del mismo Hotel Ceballos, pero ya sobre la playa, una enramada de palapa, que hac\u00eda las veces de fonda en la ma\u00f1ana y de restaurante de mariscos a la hora de la comida, a la que yo, a veces, sol\u00eda ir a desayunar cuando no alcazaba a hacerlo en la casa de la familia. Pero yo tambi\u00e9n ya hab\u00eda cerrado la oficina y me hab\u00eda vuelto a Colima\u201d.<br \/>\n\u201cLos due\u00f1os de aquella fondita eran un se\u00f1or y una se\u00f1ora muy platicadores y buenas gentes con las que yo me llevaba muy bien, y ellos se quedaron todav\u00eda unos d\u00edas m\u00e1s en su negocio para darle servicio a los pocos turistas que todav\u00eda llegaban, y a los trabajadores que a\u00fan no se hab\u00edan retirado. El se\u00f1or fue arrastrado por aquella ola y se quebr\u00f3 la columna al topar con el tronco de una palma. Pero la se\u00f1ora, nacida o criada desde ni\u00f1a en Cuyutl\u00e1n, era una muy buena nadadora, milagrosamente se salv\u00f3, y me platic\u00f3 a m\u00ed su versi\u00f3n despu\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl otro hecho fue que no muy lejos de all\u00ed, junto a donde ahora est\u00e1 el malec\u00f3n de Cuyutl\u00e1n, un se\u00f1or y creo que dos muchachos La Villa, estaban lavando sus costales de sal en la orilla del mar cuando sucedi\u00f3 el terremoto, al que no le dieron ya mucha importancia por estar situados lejos de donde les pudiera caer algo encima. Ese se\u00f1or sobrevivi\u00f3 tambi\u00e9n y platicaba que un rato despu\u00e9s del temblor, \u00e9l y los muchachos comenzaron a observar que el agua con que hab\u00edan estado lavando los costales baj\u00f3 notablemente de nivel, y que ya no pudieron trabajar en eso porque, seg\u00fan observaron, \u2018el mar se estaba retirando hacia adentro\u2019.<\/p>\n<p>Dijo tambi\u00e9n que \u00e9l supuso que se \u201ciba a salir el mar\u201d y que echaron los tres a correr hasta donde ten\u00edan un camioncito de los que echaban andar con una palanca de manivela, para tratar de salvarse, y que se fueron \u2018pite y pite\u2019 por la calle principal de Cuyutl\u00e1n, gritando \u2018\u00a1Se va a salir el mar, se va a salir el mar!\u2019. Hasta que la gigantesca ola les fue a caer justo encima de la parte trasera del cami\u00f3n, en el momento mismo en que estaban tratando de pasar la loma en donde se hallaba enclavada la capilla del pueblo, arrastr\u00e1ndolo a \u00e9l con todo y veh\u00edculo en diagonal por la siguiente manzana hasta depositarlo, vivo pero asustado, m\u00e1s o menos en donde hoy est\u00e1 la escuela primaria. Pero s\u00f3lo a \u00e9l, porque a los dos muchachos que se hab\u00edan ido parados en ambos estribos ya no los volvi\u00f3 a ver jam\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>El doctor Jos\u00e9 Salazar C\u00e1rdenas, villalvarense tambi\u00e9n, a quien le toc\u00f3 ser m\u00e9dico de los salineros durante un par de temporadas a principios de la d\u00e9cada de los 50as, recogi\u00f3 asimismo algunos otros testimonios que public\u00f3 en 1989, y en los que describe con mayor detalle que yo una buena parte de lo que ocurri\u00f3 ese d\u00eda, se\u00f1alando que, de no haber sido porque la mayor parte de las familias de los salineros ya se hab\u00edan ido de all\u00ed, aquella hubiera sido la m\u00e1s tremenda cat\u00e1strofe que por dichos fen\u00f3menos se hubiera padecido en Colima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISLUMBRES Abelardo Ahumada Este martes 18 de junio fue un aniversario m\u00e1s del terremoto que en esa misma fecha, en 1932, aterroriz\u00f3 a los colimenses. 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