{"id":6496,"date":"2019-08-07T03:16:28","date_gmt":"2019-08-07T03:16:28","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/un-rapido-viaje-al-norte"},"modified":"2019-08-08T03:12:19","modified_gmt":"2019-08-08T03:12:19","slug":"un-rapido-viaje-al-norte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=6496","title":{"rendered":"UN R\u00c1PIDO VIAJE AL NORTE"},"content":{"rendered":"<p><strong>VISLUMBRES<\/strong><\/p>\n<p><em>Abelardo Ahumada<\/em><\/p>\n<p>En 1967 mis padres salieron de Colima en busca de mejor fortuna, y nos llevaron a vivir a la fronteriza Ciudad Ju\u00e1rez. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, Dios, la suerte o el destino me llevaron a trabajar como profesor en la Sierra Tarahumara. Dos viajes y dos estancias que marcaron mi ser.<\/p>\n<p>Motivado por ese \u201cmarcaje\u201d, dur\u00e9 casi tres d\u00e9cadas deseado llevar un d\u00eda a mi mujer y a mis hijos a ese sitio de Chihuahua, para poder mostrarles una parte siquiera de lo que me toc\u00f3 entonces conocer, pero con las ganas tambi\u00e9n de compartir a todos ustedes, queridos lectores, un poco tambi\u00e9n de lo que nos tocara vivir en este viaje por la Tarahumara, un viaje que desde mi muy humilde perspectiva deber\u00edan realizar todos los mexicanos cuando menos una vez en su vida.<\/p>\n<p>Salimos de Colima el s\u00e1bado 27 de julio a eso de las cinco de la ma\u00f1ana, atravesamos todos Jalisco y, muy cerca de las 10 ya est\u00e1bamos en Moyahua, Zacatecas, almorzando unos deliciosos burritos norte\u00f1os, mientras ve\u00edamos hacia el noroeste, muy cerca del r\u00edo Juchipila, las escarpaduras del gigantesco Cerro del Mixt\u00f3n, en donde, \u201cen singular combate\u201d contra los nativos de all\u00ed mismo, perdi\u00f3 la vida Pedro de Alvarado, el famoso y cruel conquistador, compa\u00f1ero de Cort\u00e9s.<\/p>\n<p>Decidimos no entrar a Zacatecas y continuar directo hacia Torre\u00f3n, en donde pernoctar\u00edamos, pero antes de llegar all\u00e1 tuvimos la oportunidad de toparnos con kil\u00f3metros y m\u00e1s kil\u00f3metros de llanuras incultas y totalmente desoladas en las que a manera de oasis, aparecen de tanto en tanto algunos peque\u00f1os pueblos y diminutas rancher\u00edas en las que uno, nacido en el verdor colimote, no logra explicarse c\u00f3mo y por qu\u00e9 hay personas que viven all\u00ed, como separados del mundo, en medio de aquella espantosa resequedad.<\/p>\n<p>Ya en la tarde, sin embargo, comenzamos a ver una franja muy amplia de \u00e1rboles y tierras cultivadas ante la que los rostros de mis hijos experimentaron un franco asombro: \u201cEs el Valle del R\u00edo Nazas \u2013 les coment\u00e9- uno de los tres m\u00e1s grandes r\u00edos interiores que se desprenden de la Sierra Madre Occidental y no desembocan en el mar\u201d.<\/p>\n<p>En toda esa zona (que es donde asimismo inicia la famos\u00edsima Regi\u00f3n Lagunera, de la que forman el principal conjunto urbano del centro de la Altiplanicie las ciudades de Lerdo, G\u00f3mez Palacio, Matamoros y Torre\u00f3n) le toc\u00f3 trabajar al profesor Jos\u00e9 Reyes Pimentel S\u00e1nchez, un colimense notable, nacido en Suchitl\u00e1n, Colima, en 1899. Mismo a quien, durante el periodo de gobierno del presidente L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, le toc\u00f3 organizar las labores educativas que durante toda esa \u00e9poca se realizaron en la multitud de centros de poblaci\u00f3n ejidal que se crearon en la Regi\u00f3n Lagunera, actual punto de confluencia de las zonas industriales de los estados de Coahuila y Durango, en donde a su vez existe la cuenca lechera m\u00e1s grande de todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>TORRE\u00d3N. \u2013<\/p>\n<p>Contra todo lo que se pudiera suponer, Torre\u00f3n no es una ciudad antigua sino m\u00e1s bien reciente, porque no surgi\u00f3 como tal durante el virreinato, sino cuando don Porfirio D\u00edaz decidi\u00f3 construir una v\u00eda del ferrocarril que desde la capital del pa\u00eds fuera precisamente, hasta la frontera norte, cruzando posteriormente el R\u00edo Bravo, a la altura de Ciudad Ju\u00e1rez, hasta concluir en Santa Fe, en una intersecci\u00f3n con un ferrocarril estadounidense que \u00a0cruzaba Texas, \u00a0Nuevo M\u00e9xico y Arizona.<\/p>\n<p>Nos contaba el profesor Mat\u00edas Rodr\u00edguez Chihuahua (reci\u00e9n fallecido cronista de Matamoros, Coahuila), que a principios de 1883, cuando ya la construcci\u00f3n de la v\u00eda f\u00e9rrea iba avanzando por el desierto, un empresario estadounidense llamado Andrew Eppen, que seguramente ten\u00eda informaci\u00f3n privilegiada respecto a donde habr\u00edan de situarse las estaciones del ferrocarril, lleg\u00f3 a la zona, observ\u00f3 su gran potencial agropecuario y compr\u00f3 un gran predio a la gigantesca hacienda de San Lorenzo de la Laguna, cuyos due\u00f1os no estaban enterados del uso que pretend\u00eda darle el gringo. Pero que, oh sorpresa, resulta que, en un punto de ese gran predio, justo a la orilla del caudaloso Nazas, se iban a construir una estaci\u00f3n del tren y un gran puente para cruzar el r\u00edo, por lo que las \u00e1ridas tierras adquiridas multiplicar\u00edan despu\u00e9s su casi insignificante valor.<\/p>\n<p>Los primeros rieles que se colocaron en ese sitio fueron instalados en el mes septiembre de ese mismo a\u00f1o y, poco tiempo despu\u00e9s, el visionario m\u00edster Eppen contrat\u00f3 al ingeniero alem\u00e1n, Friedrich Wulf (uno de los que iban trabajando en la construcci\u00f3n de la v\u00eda), para que trazara en su predio, junto a la estaci\u00f3n, las primeras calles de lo que ser\u00eda el pueblo de Torre\u00f3n. Pueblo que tom\u00f3 su nombre de una torre muy alta de mamposter\u00eda que se construy\u00f3 junto al r\u00edo para que, durante las temporadas de lluvias y nevadas en la sierra, hubiese arriba un vig\u00eda que pudiese advertir a los constructores del puente de la llegada de alguna creciente y salvaran sus vidas.<\/p>\n<p>En ese puntito, pues, empez\u00f3 a florecer la Villa de Torre\u00f3n, y como la v\u00eda continuaba avanzando hacia el norte del pa\u00eds, fue siendo cada vez m\u00e1s obvio para los trabajadores extranjeros que laboraban en ella, que en todo ese vast\u00edsimo territorio se tendr\u00edan que abrir muy nuevas y positivas oportunidades para vivir, por lo que hemos fueron enviando noticias por cartas a sus respectivas familias, y hacia finales del siglo XIX empezaron a llegar a esa regi\u00f3n numerosas personas procedentes \u201cde muchas partes del mundo, espa\u00f1oles que se dedicaron en su mayor\u00eda a la agricultura, \u00e1rabes que se dedicaron al comercio, chinos que llegaron con la construcci\u00f3n del ferrocarril y se asentaron dedic\u00e1ndose en su mayor\u00eda al comercio, servicios y a la siembra de grandes hortalizas al oriente de la Villa, llegaron tambi\u00e9n franceses, ingleses y norteamericanos. Siendo tan numerosa y de tan diversas etnias la migraci\u00f3n, que en la comunidad se establecieron m\u00e1s de una docena de consulados para atender a los connacionales migrantes\u201d \u2026<\/p>\n<p>Este redactor pas\u00f3 muchas veces por toda esa zona desde octubre de 1967 hasta mediados de 1981, viendo siempre a G\u00f3mez Palacio y a Torre\u00f3n como ciudades pujantes en las que abundaban las industrias vinculadas con el cultivo del algod\u00f3n, y sabiendo, adem\u00e1s, que hacia finales de la d\u00e9cada de los 40as del siglo pasado, algunas familias laguneras emigraron directamente hacia Colima, asent\u00e1ndose precisamente en el pueblo de Tecom\u00e1n, en donde, a partir de 1949 comenzaron a cultivar el algod\u00f3n, logrando, hacia 1951 la primera explosi\u00f3n econ\u00f3mica del mal llamado Valle de Tecom\u00e1n, aprovechando las tierras v\u00edrgenes aleda\u00f1as que hoy vemos cubiertas de palmares, limoneros, platanares y muchas otros cultivos tropicales.<\/p>\n<p>Transcurrieron, sin embargo, m\u00e1s de veinte a\u00f1os sin volver a esas interesantes ciudades, pero en diciembre de 2008 tuve oportunidad de hacer un nuevo viaje hasta Ciudad Ju\u00e1rez y volv\u00ed a pasar por G\u00f3mez y Torre\u00f3n de ida y vuelta, encontr\u00e1ndome con la muy ingrata noticia de que ambas ciudades (separadas \u00fanicamente por el cauce seco del Nazas, que hoy fluye por tres modernos canales) estaban sufriendo una terrible temporada de violencia en la que los asaltos, los asesinatos y las confrontaciones armadas entre los miembros de al menos dos c\u00e1rteles de mafiosos eran lo cotidiano.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las opiniones de varias personas con las que convers\u00e9 la noche del s\u00e1bado 27 y la ma\u00f1ana del domingo 28 de julio, esa temporada de suma violencia parece haber disminuido en buen grado, pero no ha concluido a\u00fan, y eso ha tenido, aparte de su costo en sangre, muy fuertes repercusiones de car\u00e1cter econ\u00f3mico, porque en el otrora bullicioso centro de la Torre\u00f3n pude observar el abandono de numerosos espacios, la ruina de otros y un cierto grado de desesperanza entre sus habitantes aunque, acostumbrados a bregar siempre con dificultades, todo parece indicar que est\u00e1n luchando por salir de esa crisis, y eso se ve en las muy amplias y modernas avenidas y bulevares que se han construido (y est\u00e1n construyendo) en la periferia de ambas ciudades, en las que abundan nuevos edificios, centros comerciales y muchos espacios dedicados a la agroindustria y a la maquila de diversos productos.<\/p>\n<p>DEL VALLE DEL NAZAS AL VALLE DEL CONCHOS. \u2013<\/p>\n<p>Abordamos nuevamente el auto el domingo 28 de julio. Tratamos de salir de Torre\u00f3n por el puente antiguo que nos llevar\u00eda a la carretera de Chihuahua pasando por G\u00f3mez Palacio, pero no pudimos pasar, ni por \u00e9se ni por otro de los puentes modernos, porque hab\u00eda dos operativos policiales que nos desviaron hacia un tercer puente, evidenciando con eso que la violencia de la que habl\u00e1bamos no ha terminado a\u00fan.<\/p>\n<p>Finalmente nos encaminamos por la que fue la antigua Carretera Panamericana, cuya otrora muy angosta carpeta asf\u00e1ltica ha sido mejorada y ampliada con sendos tramos de acotamiento paralelo.<\/p>\n<p>Dos horas y media viajando a 120 km por hora transcurrimos desde la \u00faltima ciudad duranguense hasta la primera de Chihuahua, atravesando, siempre en l\u00ednea recta, por ampl\u00edsimas extensiones incultas en las que ni siquiera cerros se miran en el horizonte, logrando que en mi interior volviera a sonre\u00edr ante la afirmaci\u00f3n absurda de no pocos citadinos que insisten en la idea de que M\u00e9xico es una naci\u00f3n sobrepoblada.<\/p>\n<p>En el \u00ednfimo pueblo de Ceballos, Durango, un gran c\u00famulo de agricultores con camionetas y remolques cargados con redondos y dulces melones nos mostraron las primeras evidencias de que ya est\u00e1bamos muy cerca del grandioso R\u00edo Conchos, el m\u00e1s grande y caudaloso de los que atraviesan las inmensas llanuras de Chihuahua, y cuyas aguas nos pelean con enormes br\u00edos y envidia Trump y sus aliados, en la medida que el Conchos es el m\u00e1s importante afluente del R\u00edo Bravo, frontera, como bien se sabe, entre M\u00e9xico y el gigantesco estado de Texas.<\/p>\n<p>El Jim\u00e9nez, Camargo y Delicias, tres peque\u00f1as ciudades agr\u00edcolas irrigadas por las aguas benignas del Conchos, abundan las nogaleras, los maizales y los alfalfales. Por donde quiera se miran, alternando con trozos muy notables del desierto, gigantescos ranchos ganaderos y hermosos terrenos cultivados mostrando el verdor del verano y evidenciando la capacidad de trabajo de los laboriosos chihuahuenses.<\/p>\n<p>CHIHUAHUA CAPITAL. \u2013<\/p>\n<p>Finalmente, como a las dos de la tarde vimos las primeras colonias de Chihuahua que, habiendo desbordado los cerros que de alg\u00fan modo contuvieron el desarrollo de su centro hist\u00f3rico, hoy llegan hasta el antiguo pueblo de \u00c1valos, en donde hace much\u00edsimos a\u00f1os se instal\u00f3 una gigantesca fundici\u00f3n a donde llevaban sus metales (plata y oro incluidos) los mineros de Santa Eulalia y otros minerales de Chihuahua, as\u00ed como los gambusinos de la sierra.<\/p>\n<p>Nos instalamos en un peque\u00f1o \u201chotel boutique\u201d instalado a cuadra y media de la Catedral de Chihuahua, y a cuatro o cinco del Palacio de Gobierno del Estado. Nos urg\u00eda comer, y la due\u00f1a del hotelito (una vieja casona acondicionada como tal) nos recomend\u00f3 una especie de moderno pari\u00e1n instalado frente a la Plaza del \u00c1ngel, que se construy\u00f3 en un costado del referido Palacio con motivo del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revoluci\u00f3n. Movimiento, este \u00faltimo, en el que muchos chihuahuenses desempe\u00f1aron un papel protag\u00f3nico.<\/p>\n<p>El ir hasta all\u00e1 hizo inevitable que solicit\u00e1ramos a los meseros unos buenos cortes del \u201cganado cara blanca\u201d (<em>Herford<\/em>, creo) que puntea los extens\u00edsimos ranchos que uno ve a lo largo de las carreteras chihuahuenses.<\/p>\n<p>En cuanto terminamos de comer nos encontramos con mi excelente y culto amigo Rub\u00e9n Beltr\u00e1n Acosta, cronista de la ciudad de Chihuahua, y pienso que de todo el estado, pues tiene bajo su resguardo el muy importante y bien organizado archivo hist\u00f3rico de la entidad. En uno de cuyos anaqueles pudimos ver m\u00e1s tarde varios gruesos legajos en los que se conserva la documentaci\u00f3n de los dos largos periodos de gobierno en que el coronel Miguel Ahumada Saucedo (o Sandoval), colimense de origen, gobern\u00f3 aquella entidad en tiempos de don Porfirio.<\/p>\n<p>Fuimos con el amigo hasta el Palacio de Gobierno, en donde est\u00e1 \u201cel altar de la patria\u201d que el gobierno estatal coloc\u00f3 en uno de los ampl\u00edsimos corredores del edificio, se\u00f1alando que all\u00ed mismo estuvo tres meses prisionero el se\u00f1or Cura don Miguel Hidalgo y Costilla, a quien fusilaron y decapitaron el 30 de julio de 1811.<\/p>\n<p>Luego asistimos a una conferencia sobre ese importante tema y, concluida aquella, conducidos muy amablemente por el ingeniero Amado Fierro Murga, ex Secretario de Obras y Comunicaciones del Estado de Chihuahua, fuimos obsequiados (esa es la expresi\u00f3n exacta) con un interesant\u00edsimo recorrido \u201cpor el Chihuahua que no conoci\u00f3 Abelardo\u201d, seg\u00fan la expresi\u00f3n de mi querido amigo Rub\u00e9n.<\/p>\n<p>Quedamos gratamente sorprendidos por el plan rector de desarrollo con el que las autoridades municipales y estatales, incluido nuestro gu\u00eda, han estado conduciendo y vigilando la expansi\u00f3n urbana de esa important\u00edsima capital. Sorprenden sus vialidades, la armon\u00eda de los conjuntos habitacionales, la modernidad y buen gusto de los edificios que albergan hoteles, universidades, sanatorios, centros comerciales y dem\u00e1s, pero en lo particular me asust\u00f3 el hecho de que tama\u00f1o crecimiento exige la abundancia de agua, y de que el r\u00edo Chuv\u00edscar, cuya primera presa construy\u00f3 el coronel Ahumada, hace mucho tiempo que dej\u00f3 de ser suficiente para abastecer tan tremendo gasto. Un reto que deber\u00e1n resolver prontamente las autoridades y el pueblo de tan querida ciudad.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6501 size-full\" src=\"http:\/\/noticiastecoman.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/01-1.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"507\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/01-1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/01-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/01-1-768x433.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>Torre\u00f3n todav\u00eda muestra el trazo estilo norteamericano en sus muy amplias y rectas calles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6502 size-full\" src=\"http:\/\/noticiastecoman.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/02-1.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/02-1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/02-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/02-1-768x511.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/02-1-600x400.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>.No obstante sus crisis, Torre\u00f3n conserva bellas muestras de lo que fue en mejores a\u00f1os.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6503 size-full\" src=\"http:\/\/noticiastecoman.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/03-1.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"514\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/03-1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/03-1-300x171.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/03-1-768x439.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>He aqu\u00ed la hermosa Plaza del \u00c1ngel en un atardecer lluvioso en Chihuahua.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6504 size-full\" src=\"http:\/\/noticiastecoman.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/04-1.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"504\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/04-1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/04-1-300x168.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/04-1-768x430.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/04-1-800x448.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>Rub\u00e9n Beltr\u00e1n, cronista de la ciudad y el ingeniero Amado Fierro Murga, nos obsequiaron con un gran tour por la parte m\u00e1s moderna de la capital del estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISLUMBRES Abelardo Ahumada En 1967 mis padres salieron de Colima en busca de mejor fortuna, y nos llevaron a vivir a la fronteriza Ciudad Ju\u00e1rez. 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