{"id":6963,"date":"2019-09-05T00:03:56","date_gmt":"2019-09-05T00:03:56","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/miguel-hidalgo-parroco-de-colima"},"modified":"2019-09-10T19:25:38","modified_gmt":"2019-09-10T19:25:38","slug":"miguel-hidalgo-parroco-de-colima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=6963","title":{"rendered":"MIGUEL HIDALGO P\u00c1RROCO DE COLIMA"},"content":{"rendered":"<p><strong>VISLUMBRES<\/strong><\/p>\n<p>Segunda parte<\/p>\n<p>Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>UN PASEO MATINAL. \u2013<\/p>\n<p>El primer domingo de septiembre de 1792 casi todos los cl\u00e9rigos de la Villa de Colima y del pueblo de Almoloyan se mantuvieron ocupados en sus obligaciones pastorales, celebrando, como en cada una de las obligadas \u201cfiestas de guardar\u201d, varias misas cada uno.<\/p>\n<p>En el Hospital de San Juan de Dios la misa para los enfermos fue oficiada por fray Francisco Xavier Hurtado, prior de convento de Los Juaninos; en la capilla del convento de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, le toc\u00f3 conducirla al padre comendador de Los Mercedarios, fray Rodrigo de Solache, y como la parroquia del ex convento de San Francisco estaba \u201csede vacante\u201d, la ofici\u00f3 el padre Francisco Ram\u00edrez de Oliva, encargado de la misma, pero tambi\u00e9n Sacrist\u00e1n Mayor de la parroquia de Colima.<\/p>\n<p>El lunes siguiente, sin embargo, les toc\u00f3 descanso a casi todos ellos y, como ya lo hab\u00edan acordado desde varios d\u00edas atr\u00e1s, los tres responsables de los conventos y cuatro de los curas de la villa se treparon despu\u00e9s del almuerzo en sus respectivas cabalgaduras, se reunieron a eso de las diez en el borde de la Calle del Precipicio y, una vez juntos, se fueron hacia el norte por el viejo camino que corr\u00eda paralelo al r\u00edo Colima. El <em>clap, clap<\/em> de las herraduras pisando el empedrado llam\u00f3 la atenci\u00f3n de las escasas mujeres y de los pocos ni\u00f1os que a esas horas deambulaban por el callej\u00f3n, quienes asombrados vieron a tan inusual contingente.<\/p>\n<p>En la punta del abigarrado conjunto de cl\u00e9rigos ensotanados iban fray Francisco Xavier y el se\u00f1or cura don Miguel; seguidos por el padre Ram\u00edrez de Oliva; fray Antonio Romero, capell\u00e1n del hospital; el padre Felipe Ruiz de Ahumada y dos cl\u00e9rigos m\u00e1s. La mayor\u00eda de ellos con sus testas cubiertas con los grandes sombreros de palma que usaban los indios de la regi\u00f3n para protegerse de los inclementes rayos del sol.<\/p>\n<p>La antes nunca vista comitiva atraves\u00f3 el barrio de Los Sotelo, dej\u00f3 atr\u00e1s las \u00faltimas casuchitas de la villa, se introdujo por el muy sombreado camino de las huertas ribere\u00f1as, atraves\u00f3 la corriente del R\u00edo Chiquito casi al frente del rancho de Santa Gertrudis; cruz\u00f3 despu\u00e9s por entre algunos altos maizales que ya comenzaban a espigar, y lleg\u00f3, finalmente, hasta el trapiche de Nuestra Se\u00f1ora de San Juan, mejor conocido por los lugare\u00f1os como la hacienda de La Capacha, propiedad de los frailes juaninos.<\/p>\n<p>En el primer tramo del trayecto el padre Hidalgo sigui\u00f3 \u00edntimamente asombrado al observar la exuberancia de la vegetaci\u00f3n de aquella remota parroquia del obispado vallisoletano, y en otro se fue atento a los comentarios y las explicaciones que en su favor le iba brindando fray Francisco Xavier; habi\u00e9ndole parecido muy divertido el dato de que, como los fundadores del hospital sol\u00edan recorrer las calles de la Villa de Colima llevando entre dos una canasta capacha, en la que los vecinos caritativos depositaban los paquetes, las frutas y las verduras para la alimentaci\u00f3n de los enfermos, la gente les comenz\u00f3 a decir: \u201cAh\u00ed vienen los padres <em>capachos<\/em>\u201d. Y as\u00ed se les qued\u00f3 a ellos el sobrenombre, e igual a su hacienda y trapiche, no obstante llamarse de Nuestra Se\u00f1ora de San Juan.<\/p>\n<p>Hacia la hora del \u00c1ngelus vieron entre los \u00e1rboles la alta y esbelta chimenea que les posibilit\u00f3 ubicar entre la fronda la presencia del mencionado trapiche y, un poco despu\u00e9s, los graves cl\u00e9rigos llegaron hasta una atarjea situada al pie de una lomita, en la que una gigantesca parota les regal\u00f3 la frescura de su sombra.<\/p>\n<p>El padre prior les hizo ah\u00ed una se\u00f1a para desmontar\u2026 Una jaur\u00eda de perrillos mal comidos anunci\u00f3 la llegada de los ensotanados visitantes, y detr\u00e1s de ellos salieron a recibirlos, el hermano lego que administraba la hacienda, y seis o siete mulatos de los que sol\u00edan trabajar en el batey.<\/p>\n<p>Subieron los sudorosos cl\u00e9rigos unos cuantos pasos por una veredita; llegaron hasta un amplio corredor techado con teja de barro y fueron invitados a tomar asiento en dos largas bancas paralelas, construidas con madera tosca. Entre las que hab\u00eda, igualmente larga, una mesa hecha con un par de tablones escasamente labrados.<\/p>\n<p>Dos matronas negras, cuyos no tan ajados cuerpos evidenciaban antiguas turgencias y carnes m\u00e1s firmes, trajeron una docena de jarros limpios y dos botellones de barro con agua fresca para los reci\u00e9n llegados. El padre Felipe Ruiz salud\u00f3 muy afablemente a una de ellas y el cura Hidalgo, perspicaz como era, sonri\u00f3 para sus adentros al advertir el ligero gesto de turbaci\u00f3n que cruz\u00f3 el rostro de la negra de menor edad: \u201cSi esta mujer fuera blanca o mestiza de seguro que se hubiera ruborizado\u201d \u2013 pens\u00f3. Y no dej\u00f3 de observar, tampoco, la mirada llena de cari\u00f1o (o algo m\u00e1s) con que la fue siguiendo su colega sexagenario hasta que desapareci\u00f3 por la puerta de la cocina.<\/p>\n<p>UN \u201cPREPARADO\u201d TONIFICANTE. \u2013<\/p>\n<p>Obedeciendo las instrucciones de fray Francisco Xavier, el administrador del trapiche les mostr\u00f3 el sitio de la r\u00fastica molienda, los moldes de madera para fabricar panocha, la c\u00fabica base del chacuaco y los calderos en donde cocinaban, por decirlo as\u00ed, el jugo de la ca\u00f1a y, una media hora despu\u00e9s, luego de responder a casi todas las preguntas que le hicieron curas y frailes, los llev\u00f3 de nuevo al corredor de teja, en el que para sorpresa de la mayor\u00eda, encima de los tablones estaba una botija perulera aparentemente llena de alguna bebida et\u00edlica.<\/p>\n<ul>\n<li>Tomen asiento, mis queridos amigos \u2013 les indic\u00f3 el prior de los juaninos-. Quiero que hoy se sientan con nosotros en la m\u00e1s entera confianza, y se olviden por algunas horas de sus perplejidades m\u00edsticas y de sus preocupaciones terrenales \u2026 En esos cantaritos hallar\u00e1n un preparado hecho con jugo de toronja y naranja, unos granitos de sal, unas gotas de lim\u00f3n y una copita de ron, para que refresquen sus gargantas y aligeren sus cuitas.<\/li>\n<li>\u00bfRon? \u00bfQu\u00e9 es el ron? \u2013 pregunt\u00f3 el m\u00e1s joven de los dos capellanes de la Villa de Colima.<\/li>\n<li>El ron es un destilado de jugo de ca\u00f1a que desde hace ya m\u00e1s de un siglo se comenz\u00f3 a procesar en Jamaica, Cuba, Santo Domingo y las dem\u00e1s islas del Mar Caribe, y que lo sabe procesar uno de nuestros negros que de jovencito trabaj\u00f3 en un batey de Santiago de Cuba. No sabemos bien a bien d\u00f3nde ni cu\u00e1ndo se comenz\u00f3 a destilar, pero como es un alcohol menos fuerte que el puro que quema las gargantas, empez\u00f3 a ser bebido, con cada vez mayor frecuencia, entre los esclavos negros y luego entre los blancos que trabajaban como capataces de los bateyes, hasta que lleg\u00f3 a los pueblos y fue prohibido por la Corona, puesto que les hac\u00eda una gran competencia a los vinos tra\u00eddos de Espa\u00f1a.<\/li>\n<li>Oh, algo muy similar pas\u00f3 aqu\u00ed har\u00e1 como siglo y medio, cuando los \u201cindios chinos\u201d que los primeros colonos trajeron de Ceb\u00fa y otras Islas Filipinas para que trabajaran en los palmares, empezaron a fabricar un alcohol fuerte al que, no hallando mejor nombre que darle, los espa\u00f1oles lo bautizaron como \u201cvino de cocos\u201d, y que por barato y emborrachador, comenz\u00f3 asimismo, a ser el licor preferido por la mayor parte de los bebedores \u2013 explic\u00f3 el padre Ram\u00edrez de Oliva.<\/li>\n<li>Pues, mientras usted nos explica c\u00f3mo fue que sucedi\u00f3 ese hallazgo, hag\u00e1mosle los honores a este \u201cpreparado\u201d, y brindemos como cristianos que somos, por la buena salud de Su Santidad, el Papa, y de Su Majestad, el Rey \u2013 dijo el padre Hidalgo, bebiendo del jarro que una de las negras le puso a su alcance.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Un buen plato de cecina con frijoles fritos, tortillas reci\u00e9n sacadas del comal y un gran molcajete casi rebosante de salsa sirvieron para satisfacer el m\u00e1s exigente de los apetitos, mientras la botija perulera iba perdiendo volumen y la charla de los doctos escol\u00e1sticos iba subiendo de tono y perd\u00eda su habitual rigor discursivo, para adentrarse en vericuetos menos intrincados, en los que ya no s\u00f3lo se ten\u00eda que hablar de dogmas, pecados y excomuniones, sino de lo que la inmensa mayor\u00eda de la gente llamaba la vida real. Vida en la que los llamados \u201cmales y goces de la carne\u201d eran los temas con mayor frecuencia abordados.<\/p>\n<p>DOS P\u00c1RRAFOS EN FRANC\u00c9S. \u2013<\/p>\n<p>Hacia las tres de la tarde unas gruesas nubes se apelotonaron sobre el edificio del volc\u00e1n y, treinta o cuarenta minutos despu\u00e9s, luego de haberse escuchar el estampido atronador de \u201cun rayo en seco\u201d, se precipit\u00f3 sobre La Capacha y sus alrededores una tormenta tan fuerte que hasta el se\u00f1or cura Hidalgo, esc\u00e9ptico para varias cosas, se santigu\u00f3 en un par de ocasiones \u2026 El agua comenz\u00f3 a caer como una catarata por la parte m\u00e1s baja del amplio tejado, impidi\u00e9ndoles distinguir los objetos a m\u00e1s de cinco varas de distancia. Pero, considerando que aquella tempestad posiblemente les impedir\u00eda regresar esa tarde a Colima, el ex rector del Colegio asumi\u00f3 la lluvia como una bendici\u00f3n m\u00e1s, se sirvi\u00f3 otro jarro del \u201cpreparado\u201d y, como inspirado por \u00e9ste, demand\u00f3 silencio a sus compa\u00f1eros, se puso de pie, dio \u00e9nfasis a su muy bien timbrada voz para vencer el ruido de la tormenta, pronunci\u00f3 dos notables p\u00e1rrafos en franc\u00e9s y guard\u00f3 un s\u00fabito silencio, que desconcert\u00f3 a sus contertulios. Mayormente a quienes no entend\u00edan la lengua gala.<\/p>\n<ul>\n<li>Traducid, se\u00f1or, no nos dej\u00e9is ayunos del significado de tan bien pronunciados p\u00e1rrafos \u2013 le rog\u00f3 el padre Felipe-. \u00bfQui\u00e9n los escribi\u00f3? \u00bfQu\u00e9 es lo que dicen o significan?<\/li>\n<li>\u00bfHab\u00e9is o\u00eddo que hace ya casi tres a\u00f1os, en Francia, los ciudadanos m\u00e1s pobres se levantaron en armas y depusieron a su rey? \u00bfSab\u00e9is que los dirigentes de aquella revuelta popular clamaban que se instituyera entre ellos una rep\u00fablica similar a la que har\u00e1 dieciocho a\u00f1os se organiz\u00f3 en las Trece Colonias que la corona brit\u00e1nica ten\u00eda en Am\u00e9rica?<\/li>\n<\/ul>\n<p>Viendo, una vez m\u00e1s, el asombro que se mostraba en los rostros de sus compa\u00f1eros de mesa y oficio, el cura Hidalgo a\u00f1adi\u00f3: \u201cEstos dos p\u00e1rrafos son parte de un impresionante discurso pronunciado por el ciudadano franc\u00e9s Maximilien Robespierre ante las cortes o diputaci\u00f3n que los republicanos instituyeron en Par\u00eds a finales de octubre de 1789, para explicar que el proceso de \u00a0revisi\u00f3n que todos ellos estaban haciendo para calificar los actos del ya depuesto rey Luis XVI no era, en realidad, ning\u00fan juicio, sino un acto irrecusable que derivaba del s\u00f3lo hecho de ser ellos representantes de la rep\u00fablica. Y \u00e9sta es su traducci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201c[Aqu\u00ed] <em>no hay aqu\u00ed ning\u00fan proceso. Luis no es un acusado. Vosotros no sois jueces. No pod\u00e9is ser m\u00e1s que hombres de Estado y representantes de la naci\u00f3n. No ten\u00e9is que ofrecer una sentencia a favor o en contra de un hombre, sino que deb\u00e9is tomar una medida de salud p\u00fablica, un acto de providencia nacional\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLuis fue rey y la rep\u00fablica ha sido constituida. Luis ha sido destronado por sus cr\u00edmenes. Denunci\u00f3 al pueblo franc\u00e9s por rebelde y apel\u00f3 para castigarlo a los tiranos de sus hermanos. La victoria y el pueblo han decidido que s\u00f3lo \u00e9l sea acusado de rebelde. No puede, por tanto, ser juzgado: est\u00e1 condenado o la rep\u00fablica no ser\u00e1 absuelta\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El influjo del ron en las mentes de los siete cl\u00e9rigos no impidi\u00f3, sin embargo, que en los m\u00e1s hondos resquicios de sus cerebros aquellas palabras repercutieran como campanas anunciadoras de un grave peligro. Por lo que <em>El Zorro<\/em>, haciendo uso de su muy conocida perspicacia, cambi\u00f3 inmediatamente de tema y, como hac\u00eda minutos que la tormenta hab\u00eda cesado, propuso cabalgar de nuevo para regresar a la villa antes de que cayera la noche.<\/p>\n<p>El arroyo de Santa Gertrudis y el R\u00edo Chiquito se hab\u00edan convertido en avasalladores torrentes por lo que, precavidos los curas m\u00e1s viejos, les indicaron a los dem\u00e1s que era preferible cabalgar por las vereditas de los potreros y esperar un rato a que las crecientes de ambos arroyos les permitieran vadearlos sin mayor peligro.<\/p>\n<p>UN COMPORTAMIENTO DIF\u00cdCIL DE ENTENDER. \u2013<\/p>\n<p>Si el comportamiento del ex rector del Real y Primitivo Colegio de San Nicol\u00e1s les planteaba agudas inc\u00f3gnitas a sus compa\u00f1eros y a la gente letrada de la Villa de Colima, mayores lo han sido para los historiadores que han estudiado su estancia en dicha parroquia, puesto que, como bien lo afirm\u00f3 el profesor Felipe Sevilla del R\u00edo, en un libro que public\u00f3 en 1974, resulta que, durante los casi nueve meses que pas\u00f3 el padre Hidalgo como cura interino de Colima, nunca asisti\u00f3 a ning\u00fan enfermo con los santos oleos; jam\u00e1s firm\u00f3 una acta de defunci\u00f3n y s\u00f3lo particip\u00f3 en dos bautizos, pero casi llen\u00f3 dos libros de actas de matrimonio, estampando en ellos \u201csu bella firma por la friolera de 489 ocasiones\u201d. \u00bfQu\u00e9 m\u00f3vil ten\u00eda el padre Hidalgo para obrar de ese modo?<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-6963 gallery-columns-3 gallery-size-medium'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=6964'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"223\" height=\"300\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/1-223x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-6964\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/1-223x300.jpg 223w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/1.jpg 406w\" sizes=\"(max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-6964'>\n\t\t\t\tCroquis de la parte norte de la Villa de Colima, en el que el n\u00famero 23 es el rancho de Santa Gertrudis y el 20 la hacienda de La Capacha. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=6965'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"169\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2-300x169.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-6965\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2-300x169.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2-768x433.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2-800x448.jpg 800w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-6965'>\n\t\t\t\tActual aspecto del corral de orde\u00f1a y de los restos que a\u00fan quedan de la ex hacienda de La Capacha, que perteneci\u00f3 a los frailes que atend\u00edan el Hospital de San Juan de Dios.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=6966'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"202\" height=\"300\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/3-202x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-6966\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/3-202x300.jpg 202w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/3.jpg 605w\" sizes=\"(max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-6966'>\n\t\t\t\tEl Portal de Barajas y la Calle Real de Colima, como los conoci\u00f3 el cura Hidalgo. Es un fragmento de un cuadro m\u00e1s o menos reciente que replic\u00f3 a otro de 1785.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=6967'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"224\" height=\"300\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/4-224x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-6967\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/4-224x300.jpg 224w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/4.jpg 396w\" sizes=\"(max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-6967'>\n\t\t\t\t.- As\u00ed era, poco m\u00e1s o menos tambi\u00e9n, el peque\u00f1o templo de la Villa de Colima, cuando al ex rector del Colegio de San Nicol\u00e1s le toc\u00f3 ser p\u00e1rroco interino de la muy antigua parroquia. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISLUMBRES Segunda parte Abelardo Ahumada UN PASEO MATINAL. \u2013 El primer domingo de septiembre de 1792 casi todos los cl\u00e9rigos de la Villa de Colima y del pueblo de Almoloyan se mantuvieron ocupados en sus obligaciones pastorales, celebrando, como en cada una de las obligadas \u201cfiestas de guardar\u201d, varias misas cada uno. 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