{"id":7156,"date":"2019-09-18T19:19:12","date_gmt":"2019-09-18T19:19:12","guid":{"rendered":"http:\/\/elobservatorio.com.mx\/el-ascenso-de-napoleon-y-las-repercusiones-que-tuvo-en-europa-%e2%80%93"},"modified":"2019-09-18T19:19:12","modified_gmt":"2019-09-18T19:19:12","slug":"el-ascenso-de-napoleon-y-las-repercusiones-que-tuvo-en-europa-%e2%80%93","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?p=7156","title":{"rendered":"EL ASCENSO DE NAPOL\u00c9ON Y LAS REPERCUSIONES QUE TUVO EN EUROPA. \u2013"},"content":{"rendered":"<p><strong>VISLUMBRES<\/strong><\/p>\n<p>CAP\u00cdTULO EN QUE SE COMENTA QUE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA INICI\u00d3 EN ESPA\u00d1A<\/p>\n<p><em>Abelardo Ahumada<\/em><\/p>\n<p>Un d\u00eda de finales de diciembre de 1799, lleg\u00f3 a Veracruz la noticia de que el 9 de noviembre anterior, Napole\u00f3n Bonaparte encabez\u00f3 un golpe de estado en contra de la Diputaci\u00f3n General o \u201cConsejo de los Quinientos\u201d, que muy mal estaba gobernando la naciente rep\u00fablica francesa. Rep\u00fablica con cuya ideolog\u00eda simpatizaban no poco de los criollos m\u00e1s ilustrados de la capital de la Nueva Espa\u00f1a y sus provincias.<\/p>\n<p>Las noticias procedentes de Europa tardaban algunas semanas en cruzar el Atl\u00e1ntico, pero muy pocas tuvieron que ver con el futuro pol\u00edtico del todav\u00eda pujante virreinato novohispano, como \u00e9sta que comentamos, y a la que muy pronto siguieron otras: como la de que una vez diluido el p\u00e9simo gobierno de <em>Los Quinientos<\/em>, se estableci\u00f3 un Consulado interino en el que por lo pronto participaron tres grandes de Francia, pero en el que a los pocos d\u00edas Napole\u00f3n figur\u00f3 como Primer C\u00f3nsul, promulgando una nueva Constituci\u00f3n, en la que si bien se rescataban los principios de \u201clibertad, igualdad y fraternidad\u201d, enarbolados diez a\u00f1os antes por los revolucionarios franceses, quedaba un resquicio para que, en el momento oportuno, Napole\u00f3n se convirtiera en Emperador, no nada m\u00e1s de Francia, sino de una gran parte de Europa.<\/p>\n<p>La llegada de aquellas noticias, pues, poco a poco fue propiciando que, en los primeros a\u00f1os del siglo XIX, en todas las ciudades y en las principales villas y pueblos de la Nueva Espa\u00f1a, empezaran a surgir numerosos grupos de admiradores \u201cdel Gran Napole\u00f3n\u201d quien, con muy efectivos golpes de astucia y estrategia militar, se convirti\u00f3 en rey de Italia, derrot\u00f3 al emperador de Austria y se posesion\u00f3 de la mayor parte de lo que hoy son B\u00e9lgica, Holanda y Alemania.<\/p>\n<p>Frente a semejantes muestras de poder\u00edo, algo le pas\u00f3 al rey Carlos IV de Espa\u00f1a, que no supo medir las ambiciones del corzo y, tal vez porque se considerara inatacable al seguir siendo el gobernante de las m\u00e1s extensas regiones en el Continente Americano, nunca lleg\u00f3 a sospechar que \u00e9l mismo estuviera en la mira de Bonaparte, como en efecto lo estaba.<\/p>\n<p>En aquellos a\u00f1os la \u00fanica potencia europea que le hac\u00eda frente al poder\u00edo napole\u00f3nico era la Gran Breta\u00f1a, que pose\u00eda la mejor flota militar y ya superaba en esto tambi\u00e9n a Espa\u00f1a. Viendo esto, Bonaparte intent\u00f3, sin ning\u00fan \u00e9xito, invadir y someter militarmente a Gran Breta\u00f1a; pero como controlaba casi todo el resto de Europa, decret\u00f3 una especie de Bloqueo Continental en su contra, para aislarla comercialmente.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los pa\u00edses sometidos a su imperial dictamen se sumaron al bloqueo impuesto sobre los ingleses, pero el imperio de Portugal, viejo aliado de aqu\u00e9llos, y antiguo rival de los espa\u00f1oles, se neg\u00f3 a ello; provocando el enojo del corzo, quien decidi\u00f3 entonces proceder a su invasi\u00f3n. Pero como no pod\u00eda hacerlo por mar, decidi\u00f3 hacerlo por tierra y\u2026<\/p>\n<p>NAPOLE\u00d3N BUSCA ALIARSE CON CARLOS IV DE BORB\u00d3N. \u2013<\/p>\n<p>Para que sus ej\u00e9rcitos pudiesen atacar a Portugal por tierra, necesariamente deb\u00eda contar con el consentimiento del monarca espa\u00f1ol. De tal manera que, en cuanto pudo hacerlo, le envi\u00f3 a Carlos IV unos eficientes emisarios que, una vez bien puestas las barajas sobre la mesa, lo convencieron de lo ventajoso que podr\u00eda ser aliarse con Bonaparte, en vez de tenerlo como enemigo, y si, adem\u00e1s, Napole\u00f3n lo invitaba a que se repartieran el cuantioso bot\u00edn que se derivar\u00eda de invadir Portugal, con much\u00edsima mayor raz\u00f3n tendr\u00eda entonces que aliarse.<\/p>\n<p>El muy astuto emperador hab\u00eda estado atento a las posibles reacciones que el viejo monarca espa\u00f1ol podr\u00eda haber tenido cuando invadi\u00f3 Italia, Austria y sobre todo los Pa\u00edses Bajos, pero como se percat\u00f3 de que hab\u00edan sido muy tibias e incluso inexistentes, dedujo que Carlos IV de Borb\u00f3n ya no ten\u00eda ni el valor ni el poder que hab\u00edan tenido sus antecesores y decidi\u00f3, asimismo, invadir posteriormente a Espa\u00f1a, pero, jam\u00e1s se lo dijo a nadie.<\/p>\n<p>El primer gran logro que el corzo obtuvo al enviar sus primeros embajadores ante el ya muy decr\u00e9pito monarca espa\u00f1ol fue que Carlos IV nombr\u00f3 a su ministro Manuel Godoy, como embajador plenipotenciario para negociar la invasi\u00f3n de Portugal y, a principios de octubre de 1807, \u00e9ste se traslad\u00f3 a la ciudad francesa de Fontainebleau, en donde el emperador lo hab\u00eda citado.<\/p>\n<p>Al promediar ese mes Napole\u00f3n ya ten\u00eda todo su plan armado y el 27, el ministro Godoy estamp\u00f3 su necesaria firma para que 65 mil soldados franceses pudieran cruzar pr\u00f3ximamente la frontera espa\u00f1ola y atravesaran su territorio para \u201cocupar Portugal\u201d.<\/p>\n<p>ESPA\u00d1A Y FRANCIA INVADEN PORTUGAL. \u2013<\/p>\n<p>Ya en noviembre, las tropas espa\u00f1olas que sol\u00edan estar acantonadas en las provincias norte\u00f1as, invadieron a Portugal por el lado de Oporto, y las sure\u00f1as hicieron lo propio, por el lado de Badajoz, desconcertando al Pr\u00edncipe Regente portugu\u00e9s y a sus generales, quienes, por lo visto, jam\u00e1s sospecharon que el rey de Espa\u00f1a terminar\u00eda siendo aliado de Napole\u00f3n en semejante maniobra.<\/p>\n<p>Desconcertados y todo, trataron de organizar su resistencia, pero como ya por entonces tuvieron noticia de que las tropas francesas hab\u00edan atravesado las tierras de Extremadura y cruzaron, el 20, su propia frontera por Alc\u00e1ntara (Espa\u00f1a), ya no pensaron m\u00e1s que en el \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d, y comenzaron a trabajar en eso<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, al constatar que era muy poco (o tal vez ya nada) lo que podr\u00edan hacer para defender su territorio, el Pr\u00edncipe, su s\u00e9quito y much\u00edsimos nobles y adinerados lusitanos empezaron a fletar todos los barcos que les fue posible reunir, con la intenci\u00f3n de poner un mar de por medio entre ellos y la gente de Napole\u00f3n, por lo que, habiendo sabido que ya las tropas del corzo estaban a un d\u00eda o dos de camino hacia Lisboa, su capital, el 28, desde muy temprano, se comenzaron a embarcar y, amontonados casi, al presentarse los buenos vientos del amanecer del 29, centenas de ellos se fueron \u00a0hacia Brasil, aunque hay unos historiadores que dicen que fueron cerca de 15 mil.<\/p>\n<p>NAPOLE\u00d3N DECIDE UNA \u201cOCUPACI\u00d3N AMISTOSA\u201d DE ESPA\u00d1A. \u2013<\/p>\n<p>Todas esas noticias llegaron igualmente a los pueblos, las villas y las ciudades de la Nueva Espa\u00f1a, donde los numerosos simpatizantes del corzo empezaron a endiosar a Napole\u00f3n por haber tenido \u201cla gracia\u201d de pactar con Carlos IV tan singular alianza, para acabar, de una vez por todas, con las antiguas disputas que, por diversos asuntos, hab\u00edan tenido los reinos de Espa\u00f1a y Portugal desde siglos atr\u00e1s. Pero lo que todav\u00eda no sospechaba nadie era que el emperador franc\u00e9s tuviese una segunda y m\u00e1s profunda intenci\u00f3n: la de apoderarse, como ya dije, de toda la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/p>\n<p>Y de todo esto comenzaron a caer en cuenta los mism\u00edsimos habitantes de San Sebasti\u00e1n, Victoria, Pamplona, Burgos, Valladolid y Salamanca, al observar que no s\u00f3lo hab\u00edan pasado por sus territorios los 65 mil soldados de Napole\u00f3n que iban hacia Portugal, sino que iban llegando miles y miles m\u00e1s que se acuartelaban en sus respectivas ciudades.<\/p>\n<p>As\u00ed inici\u00f3 entonces febrero de 1808, cuando asustado por semejante presencia militar, Godoy le pregunt\u00f3 a Napole\u00f3n qu\u00e9 estaba pasando, y \u00e9ste le dijo que \u00e9sa era una \u201cocupaci\u00f3n amistosa\u201d, mientras terminaban de arreglarse las cosas en el reino de Portugal.<\/p>\n<p>A manera de previsi\u00f3n, Godoy le sugiri\u00f3 al rey y a su familia que se trasladaran hasta Aranjuez, en donde podr\u00edan tener expedita la ruta de escape hacia el mar, como lo hab\u00eda hecho la familia real portuguesa.<\/p>\n<p>Pero la gente de las provincias del norte de Espa\u00f1a ya no ve\u00eda con buenos ojos a los soldados galos y, un d\u00eda, a principios de marzo, empezaron a suscitarse algunos enfrentamientos de peque\u00f1os grupos hispanos contra los \u201cocupantes\u201d, hasta que, el 17, estall\u00f3 un mot\u00edn en Aranjuez, que culmin\u00f3 con la renuncia de Manuel Godoy, y con la dimisi\u00f3n del rey en favor de su muy joven hijo, Fernando VII.<\/p>\n<p>El mal, sin embargo, ya estaba hecho, y la \u201cocupaci\u00f3n amistosa\u201d de las fuerzas galas se convirti\u00f3 en una ocupaci\u00f3n a secas. Provocando que los inconformes se empezaran a organizar para defenderse, pese a que su nuevo monarca recibi\u00f3 al general Murat, en Madrid, el 23 de ese mismo mes, todav\u00eda como aliado.<\/p>\n<p>Pero para \u201cacabarla de amolar\u201d, Murat le hizo notar a Fernando VII que ni \u00e9l ni su padre ya no ten\u00edan nada que hacer ah\u00ed, y que Napole\u00f3n los quer\u00eda ver en Bayona. As\u00ed que, con todo y la humillaci\u00f3n que todo eso les produjo, tuvieron que abandonar Madrid, mientras que un buen n\u00famero de sus habitantes, hartos de ver semejante actitud, el 2 de mayo, se levantaba en armas.<\/p>\n<p>Y el d\u00eda 6, tanto Fernando VII como Carlos IV de Borb\u00f3n se vieron en la penosa necesidad de abdicar la corona en nombre de Napole\u00f3n, quien se la cedi\u00f3 de inmediato a su hermano Jos\u00e9, a quien lo hizo regresar desde N\u00e1poles, donde gobernaba.<\/p>\n<p>LAS NOTICIAS VOLARON COMO GAVIOTAS. \u2013<\/p>\n<p>Y toda esa serie de nuevos acontecimientos poco a poco se empezaron a difundir m\u00e1s all\u00e1 de los puertos de Sevilla y Palos, llegando, obviamente, hasta Cuba, Santo Domingo, las dem\u00e1s islas y a los virreinatos americanos. Donde, por lo pronto, primero se gener\u00f3 un connato de rebeld\u00eda en contra de la presunta traici\u00f3n de Napole\u00f3n; y luego se comenz\u00f3 a pensar en la inconveniencia de seguir enviando las contribuciones a que la Corona los ten\u00eda obligados, por entender que todos los recursos que pudieran enviar desde cualquier punto de Am\u00e9rica a Espa\u00f1a, habr\u00eda de ir a parar a manos de Napole\u00f3n, y de su hermano Jos\u00e9 Bonaparte, al que por su afici\u00f3n constante a la bebida, los rebeldes espa\u00f1oles lo bautizaron como \u201cPepe Botella\u201d.<\/p>\n<p>Es de entenderse que la admiraci\u00f3n que los novohispanos y los neogallegos hab\u00edan llegado a sentir por Napole\u00f3n comenz\u00f3 a fracturase en unos, pero ha de admitirse tambi\u00e9n que se increment\u00f3 en otros: los que empezaron a ver la oportunidad que sin buscarla aqu\u00e9l les brindaba: la de liberarse del infausto dominio que sobre de ellos, sobre sus padres y sus abuelos hab\u00edan ejercido, a veces muy abusivamente, los gobernantes enviados desde la Pen\u00ednsula, sobre todo durante el periodo de los reyes absolutistas, y que les imped\u00edan ser a los americanos, los conductores de sus propios destinos.<\/p>\n<p>Y si nosotros sabemos ver bien las cosas, esa Guerra de Independencia, que no tardar\u00edan demasiado en iniciar en Dolores, el cura Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y sus amigos, tuvo su muy eficaz antecedente en la propia que iniciaron tambi\u00e9n los habitantes de Espa\u00f1a, cuando el 2 de mayo de 1808, decidieron levantarse en armas para librar a su patria del dominio de Francia y de Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Dicho todo ello sin restarle ning\u00fan m\u00e9rito a los numeros\u00edsimos americanos que, motivados por ese importante ejemplo, decidieron luchar tambi\u00e9n para desembarazarse del dominio y de la explotaci\u00f3n inmisericorde que generaciones hab\u00edan estado padeciendo.<\/p>\n<p>Ya otro d\u00eda, les platicar\u00e9, si hay modo, lo que sigui\u00f3 despu\u00e9s.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-7156 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7157'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/01-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7157\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/01-1.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/01-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/01-1-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7157'>\n\t\t\t\tCon una velocidad que se antojar\u00eda extrema, Napole\u00f3n se posesion\u00f3 de vastos territorios de Europa y muy pronto cobr\u00f3 fama de ser un gran estratega\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7158'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"871\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/02-1-752x1024.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7158\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/02-1-752x1024.jpg 752w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/02-1-220x300.jpg 220w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/02-1-768x1046.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/02-1.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7158'>\n\t\t\t\tEl rey Carlos IV, de Espa\u00f1a, no tuvo el valor de hacer nada para contrarrestar el poder que \u201cEl Gran Corzo\u201d iba conquistando\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7154'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"449\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/03.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7154\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/03.jpg 900w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/03-300x211.jpg 300w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/03-768x539.jpg 768w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/03-320x224.jpg 320w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/03-100x70.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7154'>\n\t\t\t\tY cuando menos se dieron cuenta, Carlos IV y Fernando VII, su hijo, ya estaban sometidos por Bonaparte.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/elobservatorio.com.mx\/?attachment_id=7155'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"429\" src=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/04.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-7155\" srcset=\"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/04.jpg 733w, https:\/\/elobservatorio.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/04-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-7155'>\n\t\t\t\tAlgunos ciudadanos espa\u00f1oles reaccionaron con prontitud ante la supuesta \u201cocupaci\u00f3n amistosa\u201d de Espa\u00f1a por parte de Napole\u00f3n y sus huestes, e iniciaron su propia \u201cGuerra de Independencia\u201d.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISLUMBRES CAP\u00cdTULO EN QUE SE COMENTA QUE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA INICI\u00d3 EN ESPA\u00d1A Abelardo Ahumada Un d\u00eda de finales de diciembre de 1799, lleg\u00f3 a Veracruz la noticia de que el 9 de noviembre anterior, Napole\u00f3n Bonaparte encabez\u00f3 un golpe de estado en contra de la Diputaci\u00f3n General o \u201cConsejo de los Quinientos\u201d, que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[29,30,28],"class_list":["post-7156","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-grid","tag-news","tag-slider"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7156"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7156\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elobservatorio.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}