Opinión

La autopista de la muerte y la ineficiencia gubernamental

PARACAÍDAS

Rogelio Guedea

Todos se echan la bolita: la gobernadora Indira Vizcaíno a la empresa, la empresa  a la gobernadora Indira Vizcaino, pero lo cierto es que las protestas por la falta de pago a los trabajadores de la ampliación de la autopista Colima- Manzanillo fue sofocada por la policía estatal, pues dejaba en evidencia lo que todos ya sabemos y la autoridad no quiere aceptar: que la ineficiencia del gobierno estatal para coordinar los trabajos de la ampliación de la autopista Colima-Manzanillo ha convertido en una pesadilla viajar por esta vía.

No se avanza en los trabajos no sólo porque no se le paga a la gente, sino específicamente porque el gobierno estatal no está haciendo de manera competente la parte que le corresponde, que es vigilar que los trabajos de la empresa encargada de la ampliación de esta autopista haga bien su labor (incluido lo referente a la subcontratación de otras empresas, como Pertrotekno).

En pocas palabras son una bola de incompetentes todos y urge que la gobernadora no se deslinde de esta problemática y ponga orden para que los trabajos fluyan y terminen en tiempo y forma, porque de otra manera no van a concluir nunca. Solo la ampliación del trayecto de La Salada lleva dos años de retraso., imagínense.

Y a esto se suma lo que ya todos sabemos: seguridad vial deficiente, caos y colapso de tráfico y perjuicio para todo tipo de transportistas (la propia Coparmex de Manzanillo declaró que incluso la ampliación será insuficiente). Todo lo anterior ha generado protestas, desánimo, cuestionamientos sobre los procesos administrativos y de coordinación, y pese a eso el gobierno del estado ha hecho caso omiso y no ha dado solución contundente a la problemática, ni siquiera en otros niveles de afectación, como el relacionado con su sector magisterial que se traslada diariamente a Tecomán, Armería y Manzanillo, con el riesgo de sufrir largas dilaciones y accidentes mortales. ¿Cuando pues se pasará de la apatía a las soluciones? Y más triste aún: ¿cuántas muertes seguirá causando esta ineficiencia gubernamental?

Rogelio Guedea